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Utilizan tecnología de reconocimiento facial y fotos subacuáticas de 360 grados

Crean software para estudiar más rápido blanqueo de corales

El estado australiano de Queensland compró ganadería para impedir que siga produciendo desechos que han debilitado el arrecife

Causa pérdidas millonarias la afectación de este atractivo turístico

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En la imagen, parte de la Gran Barrera de Coral australiana. A la izquierda, se muestran los efectos del fenómeno en mayo pasado. A la derecha, la misma zona antes de ser afectada, en marzoFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Jueves 23 de junio de 2016, p. 2

Honolulu.

Un grupo de científicos que usan tecnología de reconocimiento facial y fotos subacuáticas de 360 grados desarrollaron un nuevo software para evaluar rápidamente el emblanquecimiento de los corales y otros daños a esos arrecifes en el mundo.

En tanto que en Sidney se informó que Queensland adquirió una inmensa ganadería que produce importantes sedimentos que amenazan la Gran Barrera de Coral australiana para contribuir a la protección de este lugar emblemático declarado patrimonio de la humanidad.

Funcionarios de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica informaron el miércoles que la tecnología va a proveer un recurso sin par para evaluar el creciente problema.

Investigadores en el Registro Mundial de Arrecifes XL Catlin explicaron que crear escenas de realidad virtual permite que miles de imágenes sean analizadas en cuestión de semanas, en lugar de años.

Los arrecifes coralinos son esenciales para la cadena alimenticia, el ambiente y las economías costeras en el mundo entero, señalaron científicos que participaron esta semana en el Simposio Internacional sobre Arrecifes Coralinos en Hawai.

El equipo trabajó también con Google Street View para proveer experiencias interactivas submarinas a usuarios en todo el mundo. Ahora, con sólo hacer clic en el ratón de una computadora, la gente puede introducirse en un mundo que quizá jamás podría ver.

Menos de uno por ciento de la humanidad ha buceado en arrecifes coralinos, señaló Ove Hoegh-Guldberg, director del Instituto de Cambio Global en la Universidad de Queensland y principal científico del proyecto. La mayoría de nosotros en el planeta no sabemos realmente lo que es un arrecife coralino, y por tanto, si uno no sabe sobre algo, ¿cómo va a sentirse obligado a protegerlo?

La información en torno a los daños es crucial porque proporciona una directriz sobre gran parte de los arrecifes no documentados del mundo, afirmó Hoegh-Guldberg.

Los científicos nunca han captado previamente una imagen tan abarcadora de la salud de los corales, y esperan que eso lleve al descubrimiento de nuevos fenómenos en los arrecifes, aseguró Ruth Gates, presidenta de la Sociedad Internacional para el Estudio de Arrecifes y directora del Instituto de Biología Marina de Hawai.

La nueva tecnología puede procesar información 900 veces más rápido que métodos anteriores y su precisión es similar a la de un experto humano, explicó Richard Vevers, director de proyecto del estudio.

La Gran Barrera de Coral de Australia conoció en los meses recientes su peor episodio de blanqueo ocasionado por el aumento de la temperatura del mar, durante el cual gran parte del arrecife perdió su color y casi una cuarta parte de los corales murieron.

El arrecife se debilitó también por los residuos agrícolas procedentes sobre todo de la ganadería Springvale, situada en el sur de Queensland.

Steven Miles, ministro de Medio Ambiente de Queensland, informó que el estado la compró por 2.5 millones de dólares estadunidenses para reducir la polución de sedimentos que se depositan en el arrecife, obstruyen la luz, asfixian los organismos marinos y frenan el crecimiento de los pastos marinos.

Debemos asegurarnos de que el arrecife tenga las mayores posibilidades de recuperarse de este episodio y garantizar que el agua llegue lo más limpia posible, añadió Miles.

Por otro lado, el fenómeno supone la pérdida de un millón de visitantes al año y de importantes ingresos procedentes del turismo, señaló un estudio.

Añadió que se podrían perder unos 747 millones de dólares y alrededor 10 mil trabajos de Queensland peligrarían por la caída del turismo