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Debe cuidar que en el congreso nacional no se pierda el objetivo principal, advierten

El movimiento estudiantil del Politécnico, una bocanada de aire fresco: especialistas

Apuntan que la postura de la SEP de comprometerse al diálogo fue políticamente correcta

 
Periódico La Jornada
Domingo 19 de octubre de 2014, p. 8

De actitud prudente y políticamente correcta calificaron especialistas e investigadores la posición asumida por la Secretaría de Educación Pública (SEP) ante las demandas del movimiento estudiantil del Instituto Politécnico Nacional (IPN), al comprometerse a diálogo público y la realización de un congreso nacional politécnico.

Ante un escenario de efervescencia social, tras los hechos de violencia ocurridos en Iguala, Guerrero –con un saldo de seis personas muertas, tres de ellas estudiantes, y la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa–, es una manera de evitar conflictos, de dar un cauce institucional a una inquietud legítima, señalaron.

Expertos del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN y de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) afirmaron que en términos generales es una respuesta políticamente adecuada, pero que entraña retos muy claros para toda la comunidad politécnica.

Jesús Galaz Fontes, profesor de la UABC e integrante del Seminario de Educación Superior de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indicó que el movimiento estudiantil del Politécnico es una bocanada de aire fresco, y demuestra que nuevamente son los estudiantes una avanzada en una demanda que se ha convertido en una tendencia mundial: buscar la autonomía de las instituciones de educación superior.

No obstante, alertó que la demanda para realizar un un congreso nacional politécnico refundacional es tarea tan grande que existe el peligro de que se diluya su intención original. Se trata de una medida de largo alcance, por lo que los estudiantes van a tener que moverse con habilidad y precisión.

En entrevista por separado, Alma Maldonado, investigadora del Cinvestav, comentó que lo más importante de la propuesta gubernamental es la aceptación de que se realice el congreso.

Sería el mecanismo más idóneo para resolver los problemas del IPN. Un congreso permitiría a la comunidad discutir qué quiere hacer con su institución de aquí en adelante, pero también tiene sus riesgos.

Pero aclaró: “habrá que ver qué alcance tiene, qué tan resolutivo pueda resultar. Tenemos la experiencia del Congreso Universitario de la UNAM. Los estudiantes del IPN podrían aprender de lo que sucedió en esa ocasión.

“El riesgo es que se esté apostando a que fracase y a que nada salga de él. Es un poco lo que pasó en el Congreso Universitario. Se llevó la discusión de todos los problemas de la Universidad a él, pero se tardó tanto en realizarse que cuando terminó, la conformación política en la institución y el momento que se vivía en el país eran otros.

“Ese es el riesgo, pero vale la pena tomarlo si los estudiantes buscan que sea representativo y que en él se discutan los temas de fondo relativos al gobierno, financiamiento, decisiones académicas y la autonomía.

Además, dijo, se debe considerar que en el Politécnico hay poca tradición de órganos colegiados, lo que puede ser un problema, porque la novedad de poder participar podría ser atractiva para la comunidad.

En ese sentido, Galaz Fontes destacó que lo sucedido en la UNAM en 1990, con la realización del Congreso Universitario, debe ser suficiente como para tener mucho cuidado de no caer en un proceso donde se diluyan las inquietudes que le dieron origen.

(Con información de Arturo Sánchez)