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La atacante, una mujer de 30 años, islamita radical de Daguestán

Atentado suicida en un autobús deja al menos 10 muertos en Volgogrado
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 22 de octubre de 2013, p. 24

Moscú, 21 de octubre.

Originaria del Cáucaso, donde dentro de unos meses se llevarán a cabo los juegos olímpicos de invierno, y adepta de la corriente islamita radical, una atacante suicida hizo estallar este lunes la bomba y las dos granadas que llevaba adheridas al cuerpo, causando al menos 10 muertos en un autobús del transporte público en la ciudad de Volgogrado.

Aún no se sabe el número exacto de víctimas mortales. Una fuente baja la cifra a 7, incluida la suicida, y otra señala que, entre los 32 heridos ingresados en hospitales con lesiones de diferente gravedad, hay 8 personas en estado crítico.

Un cirujano confió a un portal de noticias ruso estar impactado de ver tanta gente mutilada, hemos tenido que amputar piernas, brazos, el atentado causó una carnicería espantosa.

En el autobús, repleto de pasajeros, iban muchos estudiantes de la Universidad de Volgogrado.

El Servicio Federal de Seguridad (FSB, por sus siglas en ruso, dependencia sucesora del KGB soviético) identificó a la atacante como Naida Asiyalova, que el 25 de este mes hubiera cumplido 31 años, nacida en la república norcaucásica de Daguestán.

Asiyalova figuraba, en la base de datos del ministerio del Interior de Daguestán, como esposa del ruso Dimitri Sokolov, 10 años más joven que ella, que se convirtió al Islam y, tras adoptar el nombre de Abdul Jabar, se incorporó como experto en la elaboración de artefactos explosivos al grupo armado de Arsanali Kambulatov, proclamado emir de Majachkalá del sector islamita radical de Daguestán.

Según el portal Kavkazpress, en julio de 2012 se perdió la pista de Sokolov, cuando no regresó a casa de sus padres en Dolgoprudny, ciudad de las afueras de Moscú, de las clases de árabe que estaba tomando en un mezquita, y corrió el rumor de que había viajado a Daguestán.

Trascendió que él elaboró el artefacto explosivo que utilizó Madina Aliyeva en su atentado del 25 de mayo anterior en el centro de Majachkalá y los que estallaron, en agosto de este año, en dos supermercados de esa ciudad. Se desconoce dónde está Sokolov ahora.

Después del asesinato de tres policías, en septiembre pasado, junto al café Jutorok en Majachkalá, no se tenía noticia de un ataque atribuido por las autoridades al grupo de Kambulatov.

Algunos medios de comunicación de Daguestán sembraron la duda de que la atacante suicida fuera en realidad Naida Afiyalova –tan sólo una letra de diferencia en el apellido y una historia que puede ser completamente distinta–, una mujer para la cual pedían, en 2011, una colecta en Internet para financiar el tratamiento en el exterior de la delicada enfermedad que padecía.

Pero esto sólo generó más confusión porque, otras fuentes daguestanas, reportan que Asiyalova, la otra mujer o la misma con el nombre mal escrito, también padecía una rara enfermedad degenerativa de los huesos, que –afirman– pudo haber sido determinante para que cometiera hoy el atentado.

Mientras se establece con certeza la identidad de la atacante, el Comité de Instrucción de Rusia abrió hoy una causa con base en tres artículos del Código Penal correspondientes a atentado terrorista, asesinato y posesión ilegal de armas.

El presidente Vladimir Putin, a través de su vocero, expresó sus condolencias a los familiares de las víctima mortales y deseó una pronta recuperación a los heridos, en tanto el gobernador de la región de Volgogrado, Serguei Bozhenov, decretó tres días de duelo a partir de este martes.