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Presentan libro dedicado a la pintora; acto espléndido, inmerecido, pero magnífico, indica

A vuelo de pájaro, ofrecen un viaje al mundo interior de Lucinda Urrusti

Posee mirada lúdica y fresca, de niña asombrada de las cosas más sencillas: Germaine Gómez Haro

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Elena Poniatowska y Lucina Urrusti, en el Centro de Cultura Casa Lamm, durante la presentación del libro dedicado a la pintora y retratistaFoto María Luisa Severiano
 
Periódico La Jornada
Miércoles 2 de octubre de 2013, p. 6

Un viaje al mundo interior de una de las grandes pintoras y retratistas de México se ofrece en el libro Lucinda Urrusti, publicado por DGE/Equilibrista, el cual fue presentado el pasado lunes en el Centro de Cultura Casa Lamm.

Con textos de Carlos Fuentes, Salvador Elizondo, Alí Chumacero, Juan García Ponce, Toby Joysmith y Alaíde Foppa, entre otros, el volumen presenta la variada obra de la multifacética artista, quien se ha destacado por sus excelentes retratos de personajes de la cultura y la ciencia en el país.

El libro, que reúne una amplia selección de imágenes para dar cuenta de la sólida trayectoria pictórica y escultórica de Lucinda Urrusti (Melilla, Marruecos español, 1928), fue presentado por Germaine Gómez Haro, Jaime Moreno Villarreal y Diego García Elío, en una velada a la que asistieron amigos de la artista, como Elena Poniatowska y Angelina Muñiz-Huberman, entro otros.

Urrusti, quien se encontraba sentada en la primera fila en el salón Elena Lamm, manifestó alegría al ver reunidos a familiares y amigos, los cuales se acercaron a felicitarla por la publicación del libro que lleva su nombre. La pintora calificó el acto como espléndido, inmerecido, pero magnífico.

Fiel a sus inquietudes estéticas

Durante la presentación, la historiadora de arte, Germaine Gómez Haro, comentó que el libro ofrece un acercamiento a la obra de Lucinda Urrusti y especificó que las obras tempranas de la artista están vinculadas con un estilo impresionista del que muy pronto se alejó para incursionar en muy diversas propuestas que hasta la fecha sigue experimentando con una mirada lúdica y fresca, de niña asombrada de las cosas más sencillas.

Asimismo indicó que Lucinda Urrusti perteneció a la llamada Generación de la Ruptura, pero su trabajo no se relaciona con ningún artista de su época porque siempre se ha mantenido al margen de modas y movimientos y ha permanecido fiel a sus inquietudes que marcan la impronta en su lenguaje plástico.

“A través de este libro –expresó Gómez Haro– damos un vistazo a vuelo de pájaro a la pintura de Lucinda Urrusti, que recorre casi seis décadas con paso suave y firme, como quien camina sin prisa y con plena seguridad de la ruta emprendida. Su meta nunca ha sido la moda ni mucho menos la aceptación del mercado.

Lucinda ha dado rienda suelta a su quehacer artístico sin importarle géneros ni estilos, sino la realización de una obra honesta que refleja sin ataduras su mundo interior. El suyo es un arte intimista hecho de silencios, de murmullos que bisbisean entre tonalidades tenues y formas etéreas que sólo existen ante la mirada sensible del espectador acucioso.

Para la historiadora de arte, la pintura y escultura de Urrusti son dos lenguajes que dialogan y se complementan intrínsecamente, porque son dos caras de una libertad creativa. Libertad y calidad son quizá las dos condiciones que Lucinda se ha impuesto y ha conseguido en el devenir de su trabajo.

Como una tejedora

El crítico de arte Jaime Moreno Villarreal, en su intervención, comparó el trabajo de Lucinda Urrusti con el de una tejedora y se refirió a cómo hilvana los hilos de luz en sus pinturas: A lo largo de su dilatada vida de artista, Urrusti no ha dejado de recrear en su oficio, una y otra vez, una de las metáforas de la pintura: la del lienzo pictórico como telar. Según esta metáfora, en su vestidor, la tela en blanco impone un arte de la tejeduría sobre cuyo urdimbre virgen el artista diseña una suerte de tapiz o mejor dicho realiza una trama completa de ese cuadro.

Al final, Moreno Villarreal hizo un recorrido pormenorizado por la obra de Urrusti, a la cual calificó de rica en plasticidad, sobre todo por el valor táctil impreso en su trabajo.