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Publican libro que documenta más de 50 años de trayectoria en la arquitectura

El DF es una urbe muy intensa, pero tiene remedio: Teodoro González de León

Soy muy exigente conmigo mismo; trato de no repetirme, expresa a La Jornada

 
Periódico La Jornada
Viernes 11 de marzo de 2011, p. 5

Cada vez que el arquitecto Teodoro González de León (DF, 1926) diseña un edificio piensa en provocar: esa cosa rara que se llama emoción que da el espacio. Así emprende, con entusiasmo, cada proyecto, pero también está presente una tensión muy fuerte, pues siempre, siempre, pienso que no va a salir, y más últimamente porque tengo más crítica.

El autor de obras emblemáticas de la ciudad de México, como los edificios que albergan el museo Rufino Tamayo, en Chapultepec; El Colegio de México, en la carretera Picacho-Ajusco y Periférico, y el Museo Universitario Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional Autónoma de México, en Ciudad Universitaria, charla con La Jornada a propósito de la aparición del libro Teodoro González de León: obra reunida, editado por Arquine.

El volumen presenta por primera vez una panorámica que ilustra los más de 50 años de trabajo del urbanista, quien explica: La idea que me guía al hacer cada proyecto es que el edificio quede bien plantado en el lugar donde se va a construir; eso es lo que más me importa.

El también pintor y escultor considera que sin experiencia no se puede llegar a ser un buen profesional en su ramo. Al respecto, recuerda que casi todos los buenos arquitectos del movimiento moderno que se dio en el siglo XX empezaron a hacer cositas después de los 40 años de edad.

Lo que propusieron antes son balbuceos, pues no se aprende a construir rápidamente. La arquitectura requiere haberse encontrado con muchos problemas y resolverlos, saber que algo no trabaja bien, que se le mete el agua, es decir, hay muchos secretos que sólo se aprenden con el tiempo, como el manejo de la luz, añade.

Por eso, cuando habla de crítica, aclara que no se refiere a ojos ajenos, sino a los propios: “al trabajar no hay más remedio, uno tiene que ser muy exigente. Trato de no repetirme al igual que Beethoven, a quien sus obras le salían mas o menos iguales porque sus neuronas trabajaban de esa forma; eso puede ser lo que me pase, pero me defiendo en cada obra para que no sea la misma, para que no repita nada.

El concreto es un material moldeable que se fue acomodando a mi forma de ser, fácil de contruir en México, sobre todo en el tiempo que empecé a hacerlo, cuando era muy difícil hacer las cosas con fierro, era muy caro. El concreto era accesible en cualquier lugar del país, fue un muy buen encuentro. Ahora ya hay concreto blanco que me da otra posibilidad.

Foto
Teodoro González de León, ayer durante la entrevista con La JornadaFoto María Meléndrez Parada

Constituyentes es un drama

En 1999, Teodoro González de León quedó en segundo lugar en un concurso propuesto por el Gobierno del Distrito Federal para rehabilitar la Plaza de la Constitución. Su proyecto, incluido en el libro de sus obras reunidas, presenta un Zócalo con hermosos paseos flanqueados por jacarandas.

Qué triste que no se hizo nada, dice el arquitecto, quien es optimista respecto del futuro urbanístico de la capital del país. La ciudad de México, afirma, “tiene remedio; es una urbe muy intensa, pero hay que irla arreglando por todos lados, hay que rehacer el lago, ése es un proyecto en el que varios arquitectos llevamos ya varios años. Hay que hacerlo y conducir el desarrollo urbano alrededor del lago de Texcoco, que ahorita es un lugar muerto. Estamos empeñados en ello y vamos a lanzar una campaña fuerte.

“No tenemos una conciencia muy clara de lo que queremos hacer en la ciudad, por ejemplo, está ese gran espacio verde que es Chapultepec y sería estupendo que estuviera bordeado de edificios altos, es lo lógico, para aprovechar esa vista. Eso no lo han visto bien las autoridades, pero es básico.

La avenida Constituyentes es un drama; está frente al bosque y hay unas casitas de dos pisos. Es de una tristeza... Hay que dar alicientes para que eso suceda. Toda concentración es sana, es verde. Nueva York es una ciudad verde por eso, porque no se expande sobre la tierra, sino se concentra. Necesitamos hacer eso. La ciudad de México debe tener más densidad junto a los espacios abiertos. Pero no existe un plan para ello.

–¿Cuál de sus obras es su preferida?

–La última, como siempre. Lo digo en serio, porque es la que me tiene trabajando.

El libro Teodoro González de León: obra reunida será presentado el martes 15 a las 19:30 horas en el Centro Cultural Bella Época del Fondo de Cultura Económica (Tamaulipas 2020, esquina Benjamín Hill, colonia Condesa). Participarán Alberto Ruy Sánchez, Alberto Kalach, Fernando Canales, Miquel Adriá y González de León.