Cultura
Ver día anteriorMiércoles 21 de octubre de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Nora Emilia da a conocer dos nuevos libros en los que comparte experiencias

La chulanga es una mujer que coge sin culpa y subraya el papel del buen sexo

No se trata de copular todos contra todos, sino de elegir y hacer una ceremonia, indica

La cama no es el ring donde pelear; es el lugar donde encontrarse, dice la autora

 
Periódico La Jornada
Miércoles 21 de octubre de 2009, p. 5

Nora Emilia, mejor conocida como La chulanga, una mujer que coge sin culpas, está segura de que el buen sexo es la solución a muchos de los problemas que aquejan a la sociedad: Si México se volviera un país más cogelón, estaríamos más contentos, seríamos más productivos y menos rencorosos.

Profesa con el ejemplo. Y cada semana comparte sus experiencias en una columna que publica en la revista Tiempo Libre.

De la recopilación de esos textos han surgido dos libros: La chulanga: historias urbano-cachondas (2007) y, de reciente aparición, La chulanga: una mujer sin pudores registrados (Plaza y Janés).

A Nora Emilia no le gusta que le tomen fotos porque no quiere imponerle una imagen a La chulanga: “Mi idea es que La chulanga somos o podemos ser todas: flacas, gorditas, rubias, morenas, solteras, casadas o divorciadas, y entonces si le pongo cara, tetas y culo, ya estaría yo imponiendo una imagen que incluiría a unas pero dejaría fuera a otras.”

La chulanga, dice Nora Emilia, encarna una actitud. En su caso, la de una mujer divorciada y con dos hijas, que ha logrado reconciliar la maternidad con la putería, por decirlo así, que después del divorcio no se quedó esperando a que sus hijas crecieran para vivir su vida, que tiene sus galanes y coge, y por eso es una mamá feliz, una mamá contenta.

En comparación con el primer libro, La chulanga del segundo es más madura; sus hijas son adolescentes y ella es más independiente, tiene su propia casa, ya no vive en la que compartía con el marido.

Pero Nora Emilia insiste en que las casadas también pueden ser chulangas: “Cuando tienes una chulanga en tu casa, estás aceptando que es una mujer que coge sin culpa, que si tú tienes una vida sexual fuera, ella también la puede tener, pero tienen que llegar a acuerdos.

“No se trata de coger todos contra todos –aclara Nora Emilia–, sino de elegir: en todo caso, la cuestión es crear el ambiente propicio para una relación sexual, hacer una ceremonia, y no hablo de velas ni de champaña, sino de acercarse poco a poco, de mirar a los ojos, de jugar; de repente puede ser en la cocina de tu casa o bajo la mesa del comedor.

“El preámbulo es muy importante; a lo mejor si me tocas y me acaricias y me miras a los ojos y me coges rico, yo te quiero servir un café, pero si llevas semanas sin tocarme y de pronto llegas y me dices ‘ven, mámamela’, pues no. Porque la cama no es el ring donde pelear, sino el lugar donde encontrarse.”

¿Fidelidad? ¿Adulterio? Si tú todas las noches te acuestas con tu esposa pensando en mí, eres infiel; pero si coges conmigo y te dejo tan caliente que llegas a tu casa y te coges a tu vieja porque dices la traigo parada todo el día nada más de pensar en lo que hiciste conmigo, y esa energía que yo te doy se la das a ella, pues sería maravilloso.

Pero si me invitas a cenar y en tu casa no hay ni para frijoles, pues también le estás poniendo el cuerno. En todos los matrimonios hay canitas, de los dos lados, pero también creo que los matrimonios totalmente fieles no funcionan.

Nora Emilia aprendió todo esto después de su divorcio: “Cuando de repente sientes que fracasaste y que todo está de la chingada, pero me doy cuenta de que no es un fracaso, sino una segunda oportunidad, y tu objetivo ya no es volverte a casar, y aprendes a no depender de alguien para sentirte completa, pero tienes tus galanes, tus amigos amorosos, para coger con ellos cuando quieras, pues está muy bien.

Cuando estaba casada, ¿qué fin de semana tenía para mí? Ahora, cuando las hijas se van con el papá, la divorciada tiene un espacio para ella, puede limpiar cajones, ver 20 películas, echar la güeva o fumarse dos churros. Y se empieza a entender como una persona completa y a no pretender que otro la complete.

La autora asegura que ya hay un movimiento en torno a La chulanga, lo puede ver en su página web (www.lachulanga.com), donde recibe más de 2 mil visitas a la semana, de hombres y mujeres atraídos por el lema de La Chulanga: coger sin culpas.