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Se inauguró en la Esma una exposición del pintor ecuatoriano, quien cumpliría 90 años

Los óleos de Guayasamín traen belleza y vida donde hubo muerte: Hebe de Bonafini

En el ex centro de detención y tortura explota el color de este asombroso custodio de nuestra identidad

Ahora la esperanza para salvar el futuro está en la cultura, indicó un hijo del artista

Foto
Uno de los cuadros de Guayasamín, perteneciente a la serie La edad de la ira (1961-1990), que se muestra en la Escuela Mecánica de la Armada
 
Periódico La Jornada
Miércoles 8 de abril de 2009, p. 5

Buenos Aires, 7 de abril. Las voces del pueblo que plasmó el artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín en su obra adoptan una nueva dimensión en la muestra organizada por las Madres de Plaza de Mayo en la Escuela Mecánica de la Armada (Esma), lugar donde se cometieron muchas atrocidades durante la dictadura militar argentina (1976-1983).

He pintado como si gritara desesperadamente y mi grito se ha sumado a todos los gritos que expresan la humillación, la angustia del tiempo que nos ha tocado vivir, afirmó alguna vez Guayasamín al describir su obra, en declaraciones que renuevan su vigencia entre las paredes de este antiguo centro de tortura.

La Esma de Buenos Aires, principal centro clandestino de detención durante esa dictadura, fue declarada Museo de la Memoria y alberga el Espacio Cultural Nuestros Hijos, de las Madres de la Plaza de Mayo, al que llegaron los cuadros de Guayasamín.

Son 90 años del nacimiento de Guayasamín, 32 de lucha de las Madres en un solo puño, en un solo lugar, aquí, resumió la presidenta de la organización, Hebe de Bonafini.

Pintor de Iberoamérica

Guayasamín pintó el dolor y el horror con belleza, y es tan difícil unir las dos cosas, uno se acerca y se retira. Hoy sus cuadros están acá para cumplir un desafío, el que siempre hacemos las Madres: traer belleza y vida a donde hubo muerte, ganarle a la muerte con la vida, con la belleza, con el color, con la pintura, afirmó Bonafini.

La muestra de Guayasamín, declarado pintor de Iberoamérica, en ese espacio contiene todo el dolor de la colección La edad de la ira, en la que los grises, el negro y algunos toques de marfil y verde traen a la memoria las series Homenaje a los mártires, Mujeres llorando y La madre.

El color luego explota en naranjas, amarillos y borgoñas para los rostros, los torsos de mujeres, el retrato de Atahualpa Yupanqui, los colores latinoamericanos de este asombroso custodio de nuestra identidad, según describió la música Teresa Parodi, directora del espacio cultural.

Nunca mejor espacio ni mejor momento para encontrarnos, ni mejor ventana abierta al porvenir, ni mejor antorcha encendida que este lugar para recibir a este poeta del color, a este artífice del sacrificio, la bronca, el dolor y la lucha de los pueblos, consideró Parodi.

Grito contra la injusticia

La inauguración de la exposición de Guayasamín, quien murió el 10 de marzo de 1999 a los 79 años, contó con la presencia del embajador de Ecuador en Argentina, Wellington Sandoval; el hijo del artista plástico, Pablo Guayasamín, y la ministra de Desarrollo Social argentina, Alicia Kirchner.

El diplomático exaltó el estilo humanista y expresionista del pintor para plasmar el grito de protesta de quienes no estamos de acuerdo con las inequidades de la vida. Y resaltó la simbiosis entre el artista y las Madres de Plaza de la Mayo, en quienes creen en la solidaridad, en los derechos humanos, los que creen en la justicia.

“La lucha es la misma –sostuvo Pablo Guayasamín–. Los buenos están venciendo a los malos. Éste que fue el sitio donde se torturó, se asesinó a una juventud, aquí está ahora la esperanza, está la vida, está la cultura, que es lo que va a salvar el futuro, definitivamente”, manifestó el hijo del pintor ecuatoriano.