Usted está aquí: miércoles 9 de agosto de 2006 Economía Errores de cálculo

Alejandro Nadal

Errores de cálculo

Muchas cosas son portadoras de su contrario. Por ejemplo, en el Fedro de Platón la escritura se describe como un remedio y un veneno a la vez. Sócrates la describe como una especie de fármaco, un pharmakon, término griego que denota cualquier sustancia que perturba las características esenciales de un organismo. La escritura sería un remedio para la falta de memoria, y al mismo tiempo un veneno que promovería el abandono de la remembranza.

El fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ¿será un remedio o un veneno?

Hay varias interpretaciones posibles. Algunos piensan que el fallo del TEPJF pone en aprietos al movimiento de Andrés Manuel López Obrador. La idea es que si no acepta esta decisión del tribunal, quedaría demostrado que López Obrador se encierra en su papel de radical, confirmándose lo que los medios (y la campaña sucia) siempre dijeron y vaticinaron: sería un mal perdedor por negarse a aceptar la derrota. Esta es la lectura a la que apuesta la Presidencia de la República y la cúpula en el poder. Para ellos, el fallo es el remedio para arrinconar a la oposición estorbosa.

Hay otra interpretación que contrasta radicalmente con la visión anterior. Puede ser que el dictamen del tribunal sea un regalo envenenado para el candidato del Partido Acción Nacional. Con esta decisión, el tribunal le robó a Felipe Calderón el último recurso que tenía para acreditar una victoria electoral que una parte significativa, quizás hasta la mayoría, de la población juzgará dudosa si no se confirma mediante un recuento total. Con el veredicto del TEPJF, el candidato del PAN debe despedirse del único remedio que le quedaba para poder reclamar un triunfo legítimo ante la sociedad mexicana.

Desde esa perspectiva, los magistrados del tribunal electoral habrían propinado un duro golpe a las aspiraciones presidenciales de Calderón, quien, por lo visto, no acaba de darse cuenta y aprovecha la coyuntura actual para seguir reclamando un triunfo que el IFE no le pudo entregar. El TEPJF era la última instancia que le quedaba y los magistrados le han dado la espalda.

Quizás la puerta todavía no se cierra para el recuento integral, casilla por casilla. Existe la posibilidad de que los magistrados encuentren un nivel de irregularidades que les lleve a ordenar el recuento total para la satisfacción no de uno u otro candidato, sino de la nación. ¿Cómo podrían llegar a esa decisión los magistrados?

En cualquier empresa industrial moderna, si 10 por ciento de un lote de cualquier producto viene defectuoso, el gerente de control de calidad procede a retirar el lote completo de la línea final para someterlo a un examen riguroso. La razón es sencilla. En esos casos existe alta probabilidad de que algo esté mal con todo el lote. Bajo esas condiciones, lanzarlo a la venta implicará un costo muy elevado para la empresa. Los daños para la posición del producto y la imagen de la marca serán considerables. El costo de reparar los defectos de fabricación puede ser altísimo.

En el caso del fallo sobre las elecciones del 2 de julio pasado, los magistrados han decidido que en más de 9 por ciento de las casillas se presentan errores "graves y evidentes", dos características que son suficientes para obligar a un recuento de votos. Eso quiere decir que más de 11 mil casillas deben ser pasadas a control de calidad para que sean verificadas. ¿No es eso suficiente para sonar la señal de alarma sobre la calidad de toda la elección? Once mil 800 casillas es un buen indicador de que algo estuvo podrido en las elecciones o en el escrutinio y debió decretarse el recuento total. Hasta un gerente de control de calidad puede ver eso.

Hay distritos en los que la decisión para el recuento de votos afecta niveles de entre 50-60 por ciento del total de casillas. Ese es el caso de los distritos de Tonalá, Zapopan y Jocotepec, mientras que en Hermosillo el porcentaje de casillas que debe someterse a recuento es de 58 por ciento. ¿Qué clase de elecciones presenciamos el 2 de julio?

Si 9 por ciento de las casillas en la elección sufre de irregularidades, y si a nivel distrital los porcentajes son mucho más altos, es claro que el problema medular en esta elección no es una cuestión marginal que se resuelve con un recuento parcial. Los magistrados cometieron un serio error de cálculo. Si decidieron el recuento sobre 11 mil casillas en un asunto en el que se juega el futuro del país, ellos mismos han confirmado las dudas sobre la credibilidad de este proceso electoral.

La reprimenda del tribunal al IFE confirma lo anterior. En su fallo, el TEPJF le dice claramente al IFE que hizo muy mal su trabajo. Así que el tribunal debería ser consistente con su diagnóstico sobre el proceso electoral: el remedio pasa por el recuento total. Por debajo de eso, el fallo de los magistrados estará más cercano del veneno que del remedio

 
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