Usted está aquí: martes 7 de marzo de 2006 Política A 100 años de Cananea

Marco Rascón

A 100 años de Cananea

Si hubiese un poco de gobierno soberano, la minería mexicana ya habría sido nuevamente expropiada y sobran razones: porque es una concesión propiedad de la nación, porque en sus minas se tenía a los trabajadores en condición de esclavos, peor que hace 100 años, porque el carbón mineral es estratégico para la industria eléctrica.

A 100 años de la histórica huelga de Cananea, el reciente sacrificio de los 65 mineros en Pasta de Conchos, Coahuila, podría tomarse como un presagio de que los cambios verdaderos en México vienen de la profundidad de la tierra, barriendo así la falsa idea de la modernidad, que no hace sino esconder formas brutales de explotación que adopta el capital.

Porque a 100 años sale a flote nuevamente el carácter inmoral de esta oligarquía beneficiaria de las privatizaciones, que, pese a tener todos los apoyos financieros y tecnológicos, es incapaz de pensar en las condiciones de vida y de trabajo de los obreros y sus familias. En ese mar de condolencias hipócritas y llamados religiosos a la esperanza y la resignación, ni patrones ni gobierno ni sindicato ni partidos ni candidatos son capaces de extraer una sola conclusión a favor de los mineros y la industria de los minerales. El regreso hacia el porfiriato es la única realidad.

En estos 100 años el pueblo de México luchó, desde las minas de cobre de Cananea hasta los telares de Río Blanco, en Veracruz, pasando por todas las haciendas, por un país justo y democrático. Cada generación aportó sangre y sacrificio para construir un patrimonio común, bajo la perspectiva de la soberanía económica, para hacer valer la soberanía política y abrirnos al mundo ejerciendo los derechos de los propios mexicanos.

A 100 años, el balance es una industria petrolera y energética al servicio de las necesidades bélicas estadunidenses, cuyo valor ha sido explotado de manera irracional, y que se ha canalizado al subsidio de oligarcas como los Larreas y Rebolledos, de Minera México, o las campañas decadentes de los priístas, o a sostener una política social de reparto de despensas y construcción de clientelas para adornar las escenografías de los mítines.

En 100 años se concesionaron para su monopolio el espectro radioeléctrico para crear un instrumento de dominación y embrutecimiento, vía la televisión. La oligarquía surgida de la explotación de los medios de comunicación electrónica tiene la misma naturaleza porfirista que se une contra todo aquello que signifique cambios o derechos de los explotados.

La "pluralidad" de los medios desaparece cuando se trata de huelgas de trabajadores o de la defensa de sus conquistas, como sucedió en el caso de los trabajadores del IMSS y del ISSSTE o en el de la clausura del Sheraton.

En 100 años, gracias a las encuestas, ya no es necesario hacer elecciones. Ahora, Roy Campos, de Encuestas Mitofsky, es el presidente real del IFE, quien mantiene a López Obrador arriba de las encuestas, gracias a que cuestiona diariamente a Fox y su política económica, pero a los cinco días Mitofsky puede decir que Vicente Fox tiene una aceptación de 66 por ciento y un aval abrumador de su política económica. Es decir, las encuestas a favor de AMLO se hacen en los mítines del PRD y las de Fox dentro de Los Pinos y con su familia.

En 100 años, el partido de la izquierda se convirtió en la sobrevivencia del priísmo. En el norte del país el PRI se traslada al PRD y personajes de Chihuahua, como Víctor Anchondo o Judith Torres, supuesta "empresaria", pero autora del fraude en la Cámara de los Restauranteros, quien impuso al priísta Rafael Saavedra, son ahora candidatos impuestos por López Obrador, además de lo que sucedió en Coahuila, San Luis Potosí, Tamaulipas, Nayarit y Baja California.

A 100 años se puede ayudar a Roberto Madrazo a que desaparezca el PRI que él encabeza, pero poco se puede avanzar en esa tarea, al reconstruirse en el PRD y dejar a la derecha, el PAN y a Felipe Calderón "la alternativa" contra el priísmo y su cultura que encabezó y denunció la izquierda durante años.

En 100 años, tras jornadas históricas en la lucha por los trabajadores, la izquierda mexicana y las organizaciones de los comunistas, prácticamente han desaparecido. Hoy la política se asemeja más al futbol, pues se conmina a los ciudadanos a ponerse la camiseta de un equipo, defenderlo irracionalmente y sin sustento, más que sus ganas. Ganar en política o en futbol es casi lo mismo, pues al día siguiente del triunfo se puede preguntar el ciudadano común: "¿y yo, qué gané?" Un profundo vacío social y personal predomina al día siguiente...

A 100 años, Larry Rubin, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en México, en defensa del Sheraton afirma: "si el hotel no aplicaba la ley Helms-Burton, los dueños incurrían en una ilegalidad, a sabiendas de que violaban leyes en México". Y así es en todo, a 100 años de la huelga de Cananea.

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