Usted está aquí: viernes 29 de julio de 2005 Cultura Recrea un narrador la estancia en Guerrero de los guardias belgas que debían custodiar a Carlota

Presentaron El río Balsas tiene sed, libro de Herminio Chávez, en Casa Lamm

Recrea un narrador la estancia en Guerrero de los guardias belgas que debían custodiar a Carlota

JOSEFINA QUINTERO M.

Un batallón de elite que tenía la encomienda de custodiar a la emperatriz Carlota, durante la intervención francesa en México, terminó recluido en la zona de tierra caliente del estado de Guerrero. Lejos de cumplir con la orden del rey Leopoldo de Bélgica, de proteger a la esposa de Maximiliano de Habsburgo, cambió costumbres, lenguaje y apariencia física de los indígenas del lugar.

Herminio Chávez narra esa mezcla de culturas en la novela histórica El río Balsas tiene sed, publicada por Ediciones Contigo y Por Ti. En entrevista el autor, quien no se considera escritor, porque ''quien escribe vive de ello y eso en México es muy difícil", da a conocer un hecho que ''poca gente conoce", la estancia de los belgas en tierra caliente.

Hoy día aún es posible encontrar mujeres morenas de ojos verdes, descendientes de los belgas que estuvieron presos. Son güeras indígenas, diferentes al resto de la población de esa zona, ''no porque hablen otra lengua, sino por términos costumbristas", comentó el autor guerrense, originario del municipio de Tepecoacuilco de Trujano.

''Quise rescatar un hecho histórico. Los soldados enviados por la corona de Bélgica tuvieron que salir a combatir, por el acoso de las fuerzas juaristas. Los chinacos los vencieron en Tacámbaro y como resultado de la derrota el batallón belga fue tomado prisionero y enviado en cuerda -en bulto- a Guerrero, hace más de 150 años."

La novela combina personajes ficticios con hechos reales sucedidos durante la intervención francesa. Para Herminio Chávez, crear a los protagonistas fue ''cosa fácil, porque solos se inventan"; sin embargo, las huellas son profundas porque con el tiempo ''los ves como personas que existieron y así los recuerdas".

El río Balsas tiene sed fue escrito en 1990, pero la falta de recursos y de apoyo económico mantuvo el texto almacenado en los anaqueles del profesor rural, quien a pesar de sus 13 obras publicadas aseguró que su profesión es la enseñanza y la escritura su afición. Estudió en la Escuela Normal de Maestros y cursó la especialidad de geografía en la Normal Superior.

Herminio Chávez Guerrero escribió su primer novela, Surianos, en 1952, texto que le significó una beca de la Fundación Rockefeller; ''yo siempre platico con orgullo que fui compañero de beca de cuatro célebres escritores mexicanos; dos ya fallecieron, el dramaturgo Sergio Magaña y el cuentista Juan José Arreola. Los otros son Emilio Carballido, quien es considerado el mejor dramaturgo mexicano y otro cuyas señas he perdido es el poeta humanista Rubén Bonifaz Nuño, catedrático de letras en la universidad".

A los 86 años de edad y 30 de retiro como docente, el autor dijo sentirse como ''un joven de 18".

El río Balsas tiene sed fue presentado anoche en la Casa Lamm, y como invitada especial participó Ruth Zalvaleta, jefa delegacional en Venustiano Carranza.

 
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