Usted está aquí: jueves 31 de marzo de 2005 Política Desmiente la ONU a Fox y Creel en materia de tortura en México

Ya se dijo ''adiós'' a eso, dijo el secretario; es práctica extendida en México: Kompass

Desmiente la ONU a Fox y Creel en materia de tortura en México

En mi gobierno sólo ha habido una denuncia, pero ya fue aclarada, presume el Presidente

CLAUDIA HERRERA BELTRAN

El representante de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, Anders Kompass, desmintió ayer en Los Pinos declaraciones del presidente Vicente Fox y del secretario de Gobernación, Santiago Creel, en materia de tortura, al decir que ésta sigue siendo una práctica ''extendida'' en México.

Durante la firma del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura, Creel Miranda había señalado que en esta administración ya se dijo ''adiós'' a la censura y al uso de la tortura como paradigma de la policía eficiente, sobre todo para obtener información y confesiones.

La visión optimista del presidente Vicente Fox, pero en especial de funcionarios de Gobernación y de Relaciones Exteriores, contrastó con los señalamientos que hicieron Kompass y el director del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, Alejandro Anaya, quien expresó su preocupación por la distancia que existe entre el discurso y la realidad.

Visión del Ejecutivo

Fox Quesada presumió que sólo ha habido una denuncia de tortura en contra de este gobierno ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pero que fue totalmente aclarada la ''inexistencia'' de esta práctica.

El mandatario se refería al caso de Alfonso Martín del Campo, quien alegó haber sido torturado en 1992 para declararse culpable del asesinato de su hermana. Pero la CIDH no exculpó al gobierno -como aseguró Fox-, sino que se declaró incompetente para seguir el caso, porque ocurrió antes de que México aceptara la competencia contenciosa de dicho tribunal en 1998.

Al final del acto, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Emilio Alvarez Icaza, se acercó a conversar con Creel, a quien al parecer le aclaró que la sentencia, emitida en septiembre de 2004, no podía interpretarse como se había hecho antes.

En Los Pinos, el jefe del Ejecutivo firmó este protocolo, con lo que México se convirtió en el séptimo país en ratificar el instrumento creado por la ONU, lo que compromete al gobierno a establecer un sistema de visitas periódicas a los lugares de detención con el fin de prevenirtortura y tratos crueles.

El mandatario aseguró que México se ha convertido en un ''promotor activo y protagonista'' en el fortalecimiento de los derechos humanos, y además ha abierto las puertas a la comunidad internacional sin restricción alguna para que pueda conocer la situación del respeto a las garantías de los mexicanos. Este protocolo entra en vigor una vez que lo ratifique el vigésimo país, pero Fox se adelantó y declaró que ya está en práctica.

Entonces dijo que el caso llevado a la CIDH (el de Martín del Campo) fue debidamente resuelto y ''quedó totalmente aclarada la inexistencia de este señalamiento de tortura''. Pero el Presidente no hizo más que repetir las palabras de la subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Patricia Olamendi, quien minutos antes había dicho que este caso -sin mencionarlo por su nombre- lo ''ganamos en la Corte Internacional porque demostramos que no se había cometido tortura contra el ciudadano que lo alegaba''.

Olamendi no escatimó elogios para Fox, cuando dijo sentirse orgullosa de poder representar a un Presidente comprometido con los derechos humanos.

El secretario de Gobernación se mostró igualmente complacido con los resultados en esta materia. ''La tortura, los maltratos físicos o mentales, son parte de lo que México dejó atrás y que no debe regresar", afirmó Creel, visiblemente emocionado.

''Ya dijimos finalmente adiós a la censura; de igual manera, la condena pública de la tortura no irá acompañada nunca más por la impunidad para quienes la utilizaron, por más que aleguen o argumenten que lo hacían en nombre de la ley y en defensa del orden constitucional'', señaló.

Esos episodios, añadió, aún son cercanos en nuestra historia, y en el caso de la tortura fue la carta de presentación de quienes eran considerados el paradigma de la policía eficiente. Continuó: ''Todo esto afortunadamente es parte del pasado, de un pasado al que los mexicanos le decimos adiós sin ninguna añoranza, de un pasado cuyos resabios debemos extinguir sin miramientos''.

El representante de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, Anders Kompass, aseguró que a pesar de los esfuerzos realizados en diversos campos, tales como la Ley Federal para Prevenir la Tortura y la aplicación del Protocolo de Estambul, la tortura sigue siendo una práctica extendida en el país, tal como señaló el Comité contra la Tortura en su informe producto de una visita a México, publicado en 2003.

Kompass pidió al gobierno mexicano tome en cuenta a las organizaciones de la sociedad civil y a los académicos en la aplicación del mecanismo nacional de prevención contra la tortura, que deberá tener independencia de los poderes Ejecutivo y Judicial, así como autonomía presupuestal y de funcionamiento.

Señaló que no deben dejarse de lado otras acciones, como la reforma al sistema de justicia, la capacitación de funcionarios públicos, la adecuación de las legislaciones estatales y los estándares internacionales.

Por su parte, el director del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, Alejandro Anaya, también hizo críticas al gobierno al señalar que la distancia entre los derechos en principio y los derechos en la práctica en México, ''sigue siendo grande''.

 
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