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México D.F. Domingo 2 de mayo de 2004

Gonzalo Martínez Corbalá

¿Maquiavelo en Irak?

Dice Maquiavelo cuando habla de 舠Los principados mixtos舡, esto es, cuando se trata de aquellos que no son enteramente nuevos, sino que son añadidos a otro que ya se posee, y que por su reunión los considera por esta razón, precisamente, mixtos, que 舰舠esto proviene de la necesidad en que aquel que es un nuevo príncipe se halla, natural y comúnmente, de ofender a sus nuevos súbditos, ya con tropas, ya con una infinidad de otros procedimientos molestos que en el acto de su nueva adquisición llevaba consigo.

舠Con ello te hallas de tener por enemigos a todos aquellos a quienes has ofendido al ocupar este principado, y no puedes conservarte por amigos a los que te colocaron en él a causa de que no te es posible satisfacer su ambición hasta el grado que ellos se habían lisonjeado; ni hacer uso de medios rigurosos para reprimirlos, en atención a las obligaciones que ellos te hicieron contraer con respecto a sí mismos. Por más fuerte que un príncipe fuera con sus ejércitos, tuvo siempre la necesidad de una parte, a lo menos, de los habitantes de la provincia para entrar en ella舡

Buen regalo le hizo, en el siglo XV, el tan injustamente vituperado Nicolás de Maquiavelo a Lorenzo de Médicis, en el que le da algunos consejos que le han de servir, por ejemplo, para librarse de los aduladores que se hallan en todas las cortes, mostrando que la verdad no le ofende, y que en el caso que ahora nos ocupa, trataremos de relacionar, con la necesidad que actualmente se presenta 舑más de 600 años después舑 de releerlo para tratar de entender lo que está pasando en Irak durante la conquista 舠libertaria舡 que realiza con trágicas consecuencias la nación más poderosa, no solamente del mundo moderno, sino de toda la historia de la humanidad.

Se requiere de la colaboración de los provincianos para entrar en la provincia, nos dice el florentino en su obra maestra, y es muy evidente que los chiítas y los sunitas, en Irak mismo, no están dispuestos a colaborar con los ejércitos de la coalición 舑la cual parece adelgazarse, por momentos, desde la determinación de Rodríguez Zapatero de regresar a casa a las tropas españolas, seguidas por las de El Salvador y Honduras, y muy recientemente exigido de la misma manera por la izquierda italiana a Berlusconi. Francia declaró ya, terminantemente, que aun cuando la ONU se hiciera cargo de la transición, no enviará tropas a Irak.

Los atentados terroristas en el mundo árabe son testimonio también de la rebeldía de los musulmanes de otros países a aceptar la invasión de las tropas estadunidenses y británicas.

Le Monde acaba de publicar 舑el 11 de abril舑 un recuento muy descriptivo de la situación en todo el mundo, acerca de los ataques terroristas que se han dado desde el 11 de septiembre de 2001: en 2002, el 11 de abril en Túnez, el 8 de mayo en Pakistán, el 5 de octubre en Yemen y el 5 de agosto en Indonesia; en 2003, el 9 de marzo en Turquía, el 12 de mayo en Marruecos, el 15 de mayo en Arabia Saudita, el 5 de agosto en Indonesia, el 19 de agosto en Irak, el 29 de agosto en Irak, el 12 de noviembre en Irak y el 8 de noviembre en Arabia Saudita; en 2004, el 9 de marzo en Turquía y el 11 del mismo mes en España.

Esto es una muestra muy válida del desastre mundial que representa a la fecha el terrorismo, cualquiera que sea su origen, del cual esperamos que algún día 舑cuanto más pronto mejor舑 se trate de hacer un análisis serio y profundo de qué es lo que provoca que haya quienes ofrezcan su vida por motivos políticos, ideológicos, religiosos o étnicos; al final de cuentas es lo mismo, el resultado final es la pérdida irreparable de numerosos niños, mujeres y ancianos que o bien murieron o quedaron mutilados sus cuerpos para siempre. Lo que sí se puede decir, sin lugar a dudas, independientemente de las conclusiones a las que se llegaran en un estudio hecho con toda objetividad, es que estos atentados terroristas a nadie benefician al final de cuentas y sí implican una inadmisible pérdida de vidas y de bienes que están marcando trágicamente este siglo XXI.

Por otra parte, la imaginación de los terroristas parece no tener límite, pues ahora acaban de lanzar un ataque contra las terminales petroleras en Basora, en el sur de Irak, que ha hecho subir el precio del petróleo en el mercado internacional, marcando una temible nueva clase de terrorismo que puede causar perjuicios verdaderamente enormes y difíciles incluso de prever en todas sus dimensiones.

Así las cosas, a mayor agravamiento, el señor Paul Bremer califica de 舠potencialmente explosiva舡 la situación en esa ciudad santa chiíta del sur de Irak, donde se encuentra el dignatario radical Moqtada Al-Sadr. 舠Una situación peligrosa se desarrolla en Nadjaf, donde las armas son almacenadas en las mezquitas, en los mausoleos y en las escuelas舡, ha declarado el señor Bremer el domingo 25 de abril (Le Monde, 26 de abril de 2004).

No ayuda tampoco para acabar con el terrorismo 舑por más que se afirma lo contrario舑 el ataque indiscriminado de las fuerzas estadunidenses a Fallujah, que solamente dará ocasión a que se cumplan las amenazas de chiítas y sunitas de llevar a cabo una insurrección generalizada.

No tenemos, por supuesto, la fórmula para acabar con el terrorismo, pero lo que sí se puede decir es que sin lugar a dudas el camino que se ha seguido para combatirlo, con base en la violencia, no conduce a ningún resultado positivo, sino que más bien da la impresión de que la situación se agrava y que el alcance y la intensidad del terrorismo no solamente no disminuyen, sino que se están extendiendo peligrosamente fuera de las áreas de combate, sin dejar de mencionar por lo menos al conflicto judío-palestino. Insistimos una vez más en que conviene recordar a Nicolás de Maquiavelo en la parte que dice que para conquistar una provincia se requiere de la colaboración de los provincianos.

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