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P O L I T I C A
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México D.F. Sábado 2 de agosto de 2003

El general en retiro fue jefe de francotiradores en 1968

Obligado a comparecer, Díaz Escobar se negó a declarar

El dirigente de los halcones que actuaron el 10 de junio de 1971 no dijo si responderá por escrito a la fiscalía especial

GUSTAVO CASTILLO GARCIA

El general en retiro Manuel Díaz Escobar, considerado por las autoridades como uno de los ex funcionarios públicos con mayor responsabilidad en lo sucedido el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco y la represión estudiantil del 10 de junio de 1971, compareció en calidad de indiciado ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), luego de una orden de localización y presentación en su contra que involucró a la Procuraduría General de la República (PGR) y a la Procuraduría General de Justicia Militar.

Díaz Escobar fungió como jefe de los halcones, el grupo paramilitar que reprimió la marcha estudiantil que partió del Casco de Santo Tomás al Monumento a la Revolución, el 10 de junio de 1971, pero además, según investigaciones documentales de la Femospp, dirigió un grupo de francotiradores que actuó en distintos edificios de la unidad Nonoalco-Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968, que tuvo como encomienda disparar tanto contra los manifestantes como contra los efectivos regulares del Ejército Mexicano que estaban apostados en las inmediaciones de la Plaza de las Tres Culturas.

Luego de tres citatorios a los cuales no atendió, Díaz Escobar obtuvo la protección de la justicia federal para no ser llevado por la fuerza pública (policías militares o federales) ante el Ministerio Público.

Sin embargo, ayer, en el interior del Hospital Central Militar se realizó la diligencia en la cual fue notificado de las acusaciones en su contra, tras la práctica de un examen que determinó que pese a sus enfermedades seniles (83 años), estaba en condiciones de responder a los cuestionamientos de la Femospp.

No obstante, Manuel Díaz Escobar siguió la tónica que han marcado otros implicados en esos acontecimientos y se acogió al beneficio del artículo 20 constitucional para no declarar, y tampoco, por recomendación de sus abogados, quiso establecer si responderá por escrito a las imputaciones que se le hacen.

Jesús Martín del Campo, actual subtesorero del Gobierno del Distrito Federal (GDF), estuvo presente en la diligencia, en razón del derecho que le asiste por ser uno de los denunciantes en la averiguación previa en la cual se investiga lo ocurrido el 10 de junio de 1971, ya que durante esos hechos falleció su hermano Edmundo Martín del Campo Castañeda.

Según información obtenida, Díaz Escobar estuvo acompañado por dos abogados y su hijo durante el desahogo de la diligencia.

En presencia de sus defensores se le practicó el examen médico por Francisco Javier Reyes Ramírez, galeno de la PGR, y por el mayor médico militar Gabriel Miranda Nava.

Nada le impedía declarar

El dictamen médico determinó que no presentaba lesiones físicas recientes, y que a sus 83 años, a pesar de padecer "queratosis senil y enfermedad vascular cerebral" estaba en condiciones de declarar.

Díaz Escobar, quien supuestamente se encuentra hospitalizado, fue presentado en pijama y pantuflas.

Según los testimonios recabados, el general en retiro se durmió por varios minutos, antes de iniciar la diligencia, pero una vez que comenzó la lectura de las averiguaciones previas en las que se le involucra permaneció atento.

Cuando terminó esa parte de la diligencia, sus abogados se negaron a conocer el contenido de las 169 preguntas que se le formularían a Díaz Escobar.

De acuerdo con las versiones obtenidas, los abogados Salvador Hernández Ramos y José Antonio Salcedo Amezcua aseguraron: "es inútil que se le formulen las preguntas. Eso no tiene importancia".

Además, ante la insistencia del Ministerio Público para que se leyeran los cuestionamientos, los litigantes amenazaron con presentar una denuncia ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, porque si se leían se violarían las garantías del general.

Los defensores de Díaz Escobar preguntaron si había otras averiguaciones en las que se involucrara al general, y como la respuesta fue positiva, aseguraron que ya después solicitarán conocer de ellas.

Ante lo dicho por los abogados, el agente del Ministerio Público ordenó que esas manifestaciones quedaran asentadas en la averiguación previa, para evitar que Díaz Escobar, una vez consignado ante un juez, pueda decir que le fue negado su derecho a defenderse.

Asimismo, el agente del MP determinó que los cuestionamientos fueran incluidos en el acta correspondiente, ya que advirtió a los representantes de Díaz Escobar: "más pronto que tarde tendrán que conocer de ellos".

Al respecto, Jesús Martín del Campo indicó que desde su perspectiva, Díaz Escobar es una persona mayor de edad, pero lúcida, capaz de aportar datos a las indagatorias de la Femospp.

Entre los cuestionamientos que se realizarían al general en retiro estaban preguntas relacionadas con lo sucedido en 1968 y 1971.

Entre ellas: ¿cuáles son los cargos públicos que desempeñó? ¿A quién le reportaba directamente en 1968 y 1971? ¿Desde cuándo estuvo en el DDF? ¿Quién lo nombró en el cargo de subdirector de Servicios Generales en el DDF? ¿Cuál fue su actuación durante 1968? ¿Qué sabe de los halcones?

Además, en el cuestionario se le preguntaría acerca de los francotiradores en Tlatelolco, los hombres bajo su mando y que constituyó como grupo de vigilancia para el cuidado de instalaciones como el Metro, en 1968, y que supuestamente fueron parte de quienes habrían disparado contra la multitud el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, pero que eran independientes de los 10 francotiradores que había enviado a ese lugar Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz.

Las denuncias que se le leyeron y en las cuales se le involucra son las que presentaron Raúl Alvarez Garín, integrante del Consejo Nacional de Huelga de 1968, y Jesús Martín del Campo, respecto a 1971.

Las investigaciones

Documentos depositados en el Archivo General de la Nación (AGN) revelan que Díaz Escobar Figueroa -jefe de los halcones en 1971-dirigió un grupo de al menos 260 personas para llevar a cabo actos de provocación durante las protestas estudiantiles de 1968.

Desde 1966, El Maestro, como le decían sus subalternos, manejó un grupo de choque -que en 1971 llegó a estar conformado por alrededor de mil hombres-, y que estaba dividido en secciones (como en el Ejército).

Los halcones supuestamente laboraban como empleados "temporales" en el extinto Departamento del Distrito Federal (DDF), específicamente en la Dirección de Servicios Generales, dependencia de la cual Díaz Escobar era subdirector desde 1966.

Reportes de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS), concentrados en el área dedicada a los informes de la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales (DGIPS) en el AGN, y que ya forman parte de las investigaciones de la Femospp, dan cuenta de que Díaz Escobar "platicó" desde el 27 de agosto de ese año con "integrantes del movimiento estudiantil", inclusive mencionan que "barrenderos" y "panteoneros" del DDF (áreas que dirigía oficialmente Díaz Escobar) tenían órdenes de actuar como grupo de choque en contra de los integrantes del Consejo Nacional de Huelga.

Toda la carrera de Díaz Escobar en el ámbito civil la realizó bajo el cobijo de Alfonso Corona del Rosal, quien ocupó la dirigencia nacional del PRI, la titularidad de la extinta Secretaría del Patrimonio Nacional y la regencia de la ciudad de México. En todas esas áreas, cuando Corona del Rosal estuvo al frente, Díaz Escobar ocupó cargos administrativos.

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