Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 27 de marzo de 2003
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Cultura
Se presenta hoy con Hespèrion y La Capella Reial de Catalunya en la sala Nezahualcóyotl

La belleza de la música sólo llega con la emoción, dice Jordi Savall

La sensibilidad de lo íntimo trasciende el paso del tiempo, sugiere el intérprete catalán

El arte sonoro ''es un lenguaje inventado para hablar con Dios y al que hemos renunciado''

ANGEL VARGAS

La belleza y la sensibilidad son valores que el paso del tiempo nunca trastocará, considera Jordi Savall, quien sostiene en entrevista que la música es la más humanas de las artes, por ser la única que, sin la ejecución directa de un hombre o una mujer, simplemente no puede existir.

El artista y músico catalán se encuentra en México para ofrecer una serie de presentaciones al frente de sus grupos Hespèrion y La Capella Reial de Catalunya, entre ellas, la del lunes pasado en el Palacio de Bellas Artes y otra, hoy, en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.

Aprovecha la visita para promover sus discos más recientes, entre ellos algunos con obras de Biber, Pachelbel, Marini, Vivaldi, Monteverdi y Magnanim, realizados por la casa Aliavox y distribuidos en México por Urtext.

Necesidad de la memoria

-¿Cuáles son las dificultades para sostener un diálogo con partituras antiguas?
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-Una de las más grandes es centrarse en el periodo sin contaminarlo con elementos de otros tiempos, es decir, ser fieles a los modos, formas y estilos de la época en cuestión. La música de cada tiempo tiene su forma particular de ser interpretada.

''Para que la belleza de una obra nos llegue plenamente, hay un elemento esencial que es constante en la historia de la música: la emoción. Todo cambia, los estilos, la moda, la manera de hablar, de actuar, las convenciones, pero sí de algo estoy seguro es que continuamos amando y sufriendo de la misma forma, quizá, desde que aparecimos como especie. Las cosas esenciales no han cambiado. La sensibilidad de lo íntimo, de la dulzura, es lo constante y lo que trasciende el paso del tiempo.

-¿Hasta qué punto la música es un espejo de su época?

-Una frase maravillosa de Elías Canetti dice que la música es la verdadera historia viviente de la humanidad, porque siempre nos llega al corazón y nos habla mediante los sentimientos. Por tanto, la música refleja siempre el espíritu de una época y lo hace de una forma contundente. Es el lenguaje del espíritu, y lo esencial de una época es, precisamente, el espíritu. Se trata de un arte que es capaz de tocar el ser a pesar de que éste no quiera. Y eso no es gratuito, pues se trata del primer lenguaje humano, es decir, la comunicación inicial entre madre e hijo, el primer encuentro con el amor y la ternura; después viene la lengua. Por eso, nos es esencial el arte sonoro.

-¿Una obra cambia su mensaje con el paso del tiempo?

-Lo que vivimos nos influye, pero la sensibilidad y la belleza son valores inalterables. La cuestión esencial es si el hombre moderno no puede percibir la belleza y el mensaje de sus antepasados, definitivamente no tiene futuro, éste sólo existe si somos capaces de mantener la memoria. La música es el arte que más necesita de la memoria, por su condición de efímera e intangible.

El arte más humano

-¿Existen vínculos entre música y humanismo?

-La música es el arte más humano, porque, sin una persona que toque o cante, no existe. Por tanto, mientras haya vida humana habrá música. Si hubiese una hecatombe mundial, subsistirían los libros, las esculturas, los palacios, todo, menos el sonido.

-¿Qué tipo de elementos considera en sus investigaciones?

-Uno debe ser capaz de comprender cuál es la función de la música en cada época. Por ejemplo, al ir hoy a la iglesia me pongo triste por la forma en que la música se ha banalizado, sin importar que fue un lenguaje inventado para hablar con Dios. Hoy hemos renunciado a ese lenguaje. Hemos perdido el sentido de lo sagrado. Olvidarnos de lo espiritual, de lo ritual, de lo mágico, es una forma de perder nuestra humanidad y parte de la memoria.

-¿A qué atribuye los prejuicios contra la música escrita en épocas pasadas?

-Hasta el siglo XIX se pensaba erróneamente que en la música hay progreso, cuando lo que hay es evolución. La belleza no admite el concepto de progreso. Esto se aceptó en todas las artes, menos en la música, porque en el Renacimiento careció de modelos antiguos. Los compositores, al no tener parámetros, crearon con la creencia de que su trabajo era mejor que el del pasado.

''El verdadero Renacimiento de la música lo vivimos hoy al descubrir que una cantiga de Alfonso el Sabio es tan bella y maravillosa como la última composición de Berio. Lo esencial es aceptar que una sinfonía de Mahler, por el hecho de requerir 800 ejecutantes, no es mejor que una pieza de viola o de laúd del medievo. La calidad de la música depende de la emoción que comunica. La gran lección que se tiene con la música es que lo esencial es algo muy interior, alejado de parafernalias. Siempre digo a mis músicos que lo esencial en la vida se dice en voz baja, casi en susurros."

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