Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 11 de febrero de 2002
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Cultura
A más tardar este miércoles se publicaría el decreto que eleva de rango al actual instituto

Ofrece Semo participación de artistas en planes de la Secretaría de Cultura

ANGEL VARGAS

Las autoridades del Instituto de Cultura de la Ciudad de México (ICCM) esperan que a más tardar este miércoles se publique en la Gaceta Oficial del Gobierno del Distrito Federal el decreto mediante el cual la instancia será elevada al rango de Secretaría de Cultura.

La transformación no será inmediata, sin embargo, pues el proceso culminará 90 días después de la fecha publicación, como lo determinan los artículos transitorios.

El director del ICCM, Enrique Semo, asegura que está ya casi totalmente definido el diseño de la nueva dependencia y que a finales de este mes o a principios del próximo comenzarán los trámites operativos y administrativos finales para darle vida.

Entre otros rubros, explica, esto "entraña una serie de conversaciones con la Oficialía Mayor (del gobierno del DF) y solicitar una partida presupuestal especial", porque la que se ejerce como instituto resulta insuficiente. No se puede hablar del monto específico que se pedirá, porque aún se realizan los cálculos.

Entrevistado, el funcionario reitera que la transformación a secretaría resulta indispensable para el proyecto de reforma cultural emprendido por la actual administración capitalina, que, en resumen, busca la democratización de los bienes y servicios culturales.

Ya como Secretaría de Cultura, según Semo, parte primordial para coadyuvar a ese fin será la consulta y la participación directas de la comunidad intelectual y artística de la ciudad de México en el diseño de los planes y proyectos.

Es por eso que el historiador y economista plantea integrar un consejo, cuya forma final, funciones específicas e integrantes aún no determina. No obstante descarta que sólo sea consultivo.

"Propongo que haya un consejo en el cual no se traten los problemas administrativos sino exclusivamente los de índole de política cultural", específica. "Para poder institucionalizar la cultura, para separarla de la política, es necesaria la participación directa de consejeros ciudadanos, no de funcionarios, que puedan darle a cada uno de los programas y las actividades la continuidad que a veces se ve puesta en peligro con los cambios políticos".

Subraya que, de manera paralela a las normas de la secretaría, actualmente se trabaja también en las de ese consejo, "tomando como ejemplo experiencias de otras instituciones del gobierno" del DF.

El funcionario señala que el consejo, cuyos nombramiento serán honorarios y por tiempo determinado, si bien tendrá un rol central no será el único dentro de la secretaría, pues también se proyecta crear otros específicos para algunas de las áreas de la dependencia, como la de música, teatro, literatura, el Teatro de la Ciudad y la filarmónica y el museo de la Ciudad de México.

Aclara que este organismo no vendrá a sustituir ni a desempeñar las funciones del Consejo Directivo del ICCM, pues éste, al ser el instituto un organismo descentralizado del gobierno, está instaurado por ley y tiene como funciones tanto la administración como la vigilancia y la aprobación de los programas que se proponen en la dependencia.

Semo precisa que el Consejo Directivo es una entidad superior al director del instituto y que "nunca ha sido una figura meramente decorativa", como trascendió en algunos medios la semana pasada a raíz de la renuncia del violonchelista Carlos Prieto a aquél.

De hecho, subraya que este consejo -integrado por 15 miembros, 6 de ellos representantes de la comunidad artística y cultural- tendrá todavía una sesión ordinaria o varias extraordinarias para avalar la desaparición del instituto y dar entrada a la creación de la secretaría.

Una vez que quede instaurada formalmente la secretaría de Cultura, abunda, el consejo será desintegrado, pero no por capricho sino por normatividad, "puesto que una secretaría no es una instancia descentralizada y se rige a sí misma".

Acerca de la renuncia de Carlos Prieto, lamenta el hecho y manifiesta su desacuerdo con la apreciación que hizo el violonchelista en su carta de dimisión respecto con que en el instituto de cultura "estemos dando pasado que llevan a dañar a la Filarmónica de la Ciudad de México".

Enfatiza que los empeños de las autoridades están enfocados a resolver los ancestrales problemas administrativos y laborales que se heredaron con la agrupación cuando ésta paso a depender del instituto de cultural capitalino, el pasado 12 de octubre.

"Lo que queremos es reformar a la orquesta. Al respecto ha habido desacuerdos y planteamientos justos y otros que no podrán ser satisfechos. Lamento mucho que el maestro Prieto haya tomado esa decisión en un periodo así, cuando estamos abordando esos problemas que se remontan a la propia fundación de la filarmónica", rubrica Semo.

"La crisis que tenemos ahora es producto del cambio; hay resistencias a éste. Espero que pronto se reanuden las relaciones con el maestro Prieto". 

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