Christian Delaporte, busca llevar su pasión por los autos al RMM 2019

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Cancún, Quintana Roo. El argentino Christian Delaporte se cataloga como un apasionado de la vida y de los autos antiguos que ha emprendido un viaje que ha titulado "27.000 Km de Aventura por América".

Originario de Tucumán, provincia en el noroeste argentino, se divide entre las montañas de los Andes al oeste y las tierras bajas de Gran Chaco al este, Delaporte realizó un viaje de más de mes y medio hasta llegar a Cancún, Quintana Roo para competir en la sexta edición del Rally Maya México a bordo de un Ford Modelo "A" de Lujo del año 1929 acompañado de su esposa y con el respaldo de sus hijas e hijo.

"La pasión por los Autos Antiguos nace hace 35 años, cuando mi Padre compra un Ford Modelo "A" descapotable del año 1929 hace ya más de 35 años. Tiempo después, con la compra de otros vehículos, surge la idea de desarrollar un producto Turístico llamado “Antique Tour Experience” que consiste en Excursiones Turísticas realizadas en nuestros vehículos antiguos con más de 90 años de antigüedad", dijo Delaporte.

El desafío de los “27.000 Km de Aventura por América” comenzó hace 4 años al finalizar un increíble viaje de 12.700 km a través de toda la Ruta 40, en la que une La Quiaca - Ushuaia con un Ford Modelo "A" descapotable del año 1929.

El 1er Encuentro Latino Americano de Ford Modelo "A" que se llevó a cabo en La Falda – Córdoba en el mes de octubre de 2018, fue el motivador de comenzar a soñar en realizar este increíble desafío. Los preparativos comenzaron entonces con muchas ideas, proyectos, elección del vehículo, rutas, países, y cómo era de esperar múltiples cambios y fundamentalmente la incorporación de nuevas ideas todos los días.

El auto elegido fue un Ford Modelo "A" de 2 puertas, Tudor, color 2 tonos de Verde Ingles combinados del año 1930 llamado “Romeo”, en el cual invirtieron 3 años de trabajo de restauración exhaustiva. Pero a mediados del mes de diciembre, por mera casualidad, compraron un nuevo auto y decidieron prepáralo para la aventura.

Fue el cambio más importante e inesperado que trajo grandes satisfacciones y también innumerables tareas para poner este vehículo en óptimas condiciones, "ha sido trabajado con un gran nivel de excelencia en la restauración, pero no era un vehículo que estuviera andando con el grado de confianza que debemos tener para afrontar este desafío, por ello comenzamos a desarmar y controlar todas las partes mecánicas y eléctricas del mismo" comentó.

"Iniciamos sacando el motor y controlando a la perfección todas y cada una de sus piezas, se reemplazaron los engranajes de distribución, se restauró la bomba de aceite, se controlaron y limpiaron las válvulas, estado de cilindros y pistones, bielas, cigüeñal, cárter, superficie plana de tapa de cilindros, reparación de una fisura en el bloque, cambio de todas las juntas de motor, re acondicionamiento de bomba de agua, limpieza y control de radiador." señaló el apasionado argentino.

Tras todo el trabajo realizado en esta extraordinario pieza de la historia, se realizó el montaje del motor cambiando el carburador y el distribuidor colocando un Zenith siendo la última tarea repintarlo con el color original.

Una vez culminado el trabajo de pintura, la tarea fue seguir con el control y restauración de frenos que en esa época eran a varillas, los rodamientos de ruedas, puntas de ejes, movimientos de dirección y caja de cambio.

En cada control encontrábamos detalles, los cuales los solucionábamos para lograr la confiabilidad de una Vehículo Salido de Fabrica, justamente esa era la intención primera.

Al controlar las mazas traseras descubrimos un palier roto por lo que tuvimos que sacar el diferencial, desarmarlo, controlarlo, reemplazar el palier y rearmar con todas las juntas, rodamientos y retenes nuevos… como para otros 90 años de uso intenso.

Las ruedas se desmontaron y se las hizo enderezar, dado que el paso de los años va generando distorsiones en ellas. Las cubiertas estaban casi sin uso, pero tenían al menos 10 años de antigüedad lo que nos forzó a reemplazarlas y colocar nuevas. Por supuesto las llantas, una vez enderezadas fueron arenadas y pintada a nuevas.

 El turno de la parte eléctrica llegó, desarmamos y reacondicionamos el dinamo, las luces y en este caso si salimos de la originalidad. Por una cuestión de comodidad, confiabilidad, mantenimiento y durabilidad de las lámparas, decidimos a último momento reemplazar el dinamo por un alternador de 12 voltios. Esto mejoraría el funcionamiento de las luces, con una mejor iluminación, mayor carga de batería y por sobre todo duración y confiabilidad de funcionamiento. También tuvimos que salir de la originalidad colocando luces reglamentarias de giro, baliza y tercera luz de stop.

Nuestro “Aventurero” quedó listo para rodar y su viaje de bautismo fue hasta El Rodeo-Catamarca, en un fin de semana en el que recorrimos 800 km, disfrutando de este magnífico coche.

Pero simultáneamente planificábamos nuestro recorrido el cual fue separado en 5 Etapas a realizarse en 2 años.

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