Languidecen escuelas de tiempo completo

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Ciudad de México. De ser uno de los principales proyectos educativos del gobierno de Enrique Peña Nieto, el Programa de Escuelas de Tiempo Completo está destinado a una paulatina desa­parición ante la falta de recursos en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2021, luego de alcanzar en 2017-2018 su cifra máxima de atención con 3.6 millones de niños y adolescentes en 27 mil escuelas del país y poco más de 10 mil millones de pesos asignados.

Académicos e investigadores en temas educativos, pero también maestros de educación básica, advierten que si bien esta desaparición no será inmediata, pues continuarán operando, la falta de recursos, dirigidos sobre todo a la compra de material didáctico, el subsidio a la alimentación de los estudiantes atendidos y la compensación económica que se otorgaba a los maestros, terminará por desaparecer dicho programa.

Surgido en el ciclo 2007-2008, en el sexenio de Felipe Calderón, el modelo se inició con 440 escuelas de educación básica, para contar en 2012 con casi 6 mil. Pero fue en los siguientes seis años cuando alcanzó, como programa insigne de la administración peñista, los poco más de 27 mil planteles y 3.6 millones de niños atendidos en todas las entidades del país.

Ideado para escuelas que recibían a alumnos en condiciones económicas adversas, con una atención ampliada de la jornada escolar extendida de entre seis y ocho horas en los 200 días lectivos más que el resto de los planteles, y dotación de alimentos en la misma escuela, el programa modificó sus reglas de operación para atender a cualquier plantel que se registrara.

Además, este programa tuvo un efecto positivo en el logro académico de los planteles en las asignaturas de español y matemáticas en la Prueba Enlace, durante los años que implementaron dicho programa, en comparación con aquellos centros escolares que no formaron parte del mismo, de acuerdo con la investigación Evaluación del impacto del PETC en medidas de logro académico de centros escolares en México, realizado por Diego Armando Luna Bazaldúa, investigador de la UNAM.

Arcelia Martínez Bordón, académica del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana y coordinadora del Faro Educativo, lamentó la decisión gubernamental de no asignar recursos para este programa en 2021, más aún, sin ofrecer una razón de peso que la justifique.

Pedro Hernández, secretario general de la sección 9 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, señaló que si bien no será inmediata la desaparición de este servicio en los planteles que lo prestan, la falta de recursos obligará a cancelarlo en la práctica.

Para Fausto Sandoval, maestro de educación básica, la desaparición de estos recursos afectará la autonomía de gestión y organización de las escuelas, dimensiones clave para mantener la calidad de los aprendizajes. Las escuelas que estaban en este programa ya no podrán contar con recursos para la compra de computadoras, papelería, equipo de audio, ni mejorar la infraestructura, así como los alimentos que se daban a los alumnos, ni la capacitación y la compensación a los docentes.

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