Entre 2001 y 2018, se deforestaron 280 mil hectáreas al año: Conafor

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Ciudad de México. Entre 2001 y 2018, la deforestación en México fue de 280 mil hectáreas en promedio al año, 34 por ciento ocurrió en selvas cálido-humedas; 25 por ciento en selvas cálido secas y 17 por ciento en sierras templadas, indicó el director general de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), León Jorge Castaños Martínez.

En el foro digital Bosques del Futuro, expuso que los principales impulsores de esta problemática son la ganadería extensiva en agostaderos de los cerros, la agricultura comercial, ya sea soya, palma de aceite, aguacate, frutillos, entre otros, “que son sin duda cultivos rentables pero grandes consumidores de agua y agroquímicos”, así como los proyectos inmobiliarios, hoteleros y mineros. Destacó que el 95 por ciento de los cambios de uso de suelo en México son ilegales.

Respecto a la degradación de los ecosistemas forestales, dijo que es causada por la tala ilegal, los incendios, las plagas, pero también “el abandono de muchos, miles de núcleos agrarios y pequeños propietarios particulares y la no participación social y organizada de grupos en algunas áreas naturales protegidas”.

Ante este panorama, Castaños Martínez destacó que es necesario revertir la deforestación y degradación “con un cambio concreto ya en la ley general de desarrollo forestal sustentable, para que en la zonas urbanas y que tengan ecosistemas forestales o vegetación forestal no se preste a que a diestra y siniestra se den cambios de uso de suelo”.

De igual manera, añadió, simplificar normatividad y los tiempos en trámites, conservar las cuencas como captadoras y filtradoras de agua, cambiar a una ganadería sustentable, incrementar la competitividad en el sector, entre otras.

Señaló que los bosques protegen a las comunidades y poblaciones ante desastres naturales como huracanes y lluvias torrenciales; contribuyen a mantener la disponibilidad de agua para consumo humano, para la producción agroalimentaria y la generación de electricidad.

Por su parte, Mariana Bellot, asesora regional para América Latina y el Caribe de la iniciativa finanzas para la biodiversidad BIOFIN, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, dijo que el contexto de pandemia de Covid-19 ha puesto en manifiesto que una relación no sostenible con la naturaleza “tiene consigo no solamente las amenazas que sabíamos que habría como la pérdida de biodiversidad o el cambio climático sino también a la salud por esta interacción y tráfico de especies de manera ilícita”.

Mencionó que la conservación y el uso sustentable de la naturaleza “es la base de desarrollo para sin duda gran parte de la población del planeta. En el caso de México sabemos que al menos 11 millones de mexicanos viven en alta marginación y su actividad económica sigue dependiendo del aprovechamiento de los bosques”.

Añadió que cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos(OCDE) sobre el financiamiento global en biodiversidad, arrojan que el que más invierte es el sector público, se estima en alrededor de 67 mil millones de dólares anualmente; en segundo lugar se ubica el gasto internacional tanto a manera de créditos como de donativos, y como tercera fuente está la inversión por parte del sector privado.

 

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