Fundación Invictus crea el primer hospital para animales silvestres

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Pachuca, Hgo. La activista Ericka Ortigoza Vázquez de la Fundación Invictus creó el primer hospital con quirófano de alto nivel para rehabilitar a leones, tigres, pumas,venados, y otros animales silvestres rescatados de circos que fueron víctimas de maltrato y abandono. Este proyecto, único en América Latina, se encuentra en la colonia El Huixmi de la ciudad de Pachuca.

Aislados de manera temporal en celdas de madera con pacas de paja en el interior de lo que fue una bodega se encuentran los animales, algunos de los cuales provienen de circos y otros que pertenecieron a particulares que los mantenían en los patios de sus casas en condiciones deplorables.

Se acuerdo a Ericka Ortigoza 22 de los 27 animales que reciben tratamiento en el hospital son silvestres: dos venados; cuatro Leones; cuatro tigres; dos jaguares; un jaguarundi; un puma; un ocelote; dos ajolotes; dos iguanas; una tortuga y dos margais.

También hay cinco domésticos, entre ellos dos conejos y tres perros.

Mientras da de comer con la mano a la leona “Aruzy”, Ericka Ortigoza aclaró que “aquí no es ningún zoológico. Es un hospital para curar y tratar de rehabilitar a los animales que en su mayoría hemos logrado rescatar desnutridos, con lesiones o fracturas y sumamente maltratados. Tras la rehabilitación son enviados a un santuario ubicado en Colorado, Estados Unidos, en donde son liberados”.

Al momento de ser rescatada “Aruzy” —una leona o panthera leo de 16 años equivalente a la tercera edad de los Humanos— junto con su hermana “Mía”, ambas presentaban obesidad morbida por lo que sus propietarios optaron por no exhibirlas y recluidas en lugares reducidos donde no desarrollaban actividad.

Esto provocó que la gordura fuera cada vez peor y que tuvieran afectaciones en el pelaje.

Por vivir en esas condiciones “Aruzy” se lastimó con sus garras el rostro y desarrolló estereotipias y conducta aberrante remitidas.

“Es como un retraso mental. A pesar de que es de la tercera edad, se comporta como cachorrita”, explicó Ortigoza.

Ahora, tras varios meses de tratamiento y cuidados, tanto “Aruzi” como su hermana “Mía” pasaron de ser “ejemplares no aptos para exhibición”, a animales rehabilitados, más fuertes y hermosas, con una buena condición y buen pelaje.

Ericka Ortigoza reveló cuesta mucho más trabajo alimentar a los felinos, porque cada león, tigre y la pantera consumen en promedio 10 kilogramos de carne al día.

Tanto ella como los voluntarios que laboran en “Invictus” tienen la tarea de darles los alimentos en la boca, mediante pinzas o con la mano para lo cual deben ser muy cuidadosos.

Al respecto, la activista explicó que es necesario hacerlo así y no arrojar la comida al interior de las jaulas para evitar las mermas o desperdicio de la carne, en el caso de los felinos, así como lograr un mayor contacto y confianza entre los animales y los voluntarios para poder suministrarles más fácilmente medicamentos.

Para obtener tanto alimentos, medicamentos e implementos de cirugía requeridos para las operaciones quirúrgicas, la Fundación Invictus recibe donaciones tanto de bancos de alimentos, hospitales y clínicas privadas y públicas.

Ortigoza reveló que una cadena de tiendas de autoservicio le entrega la carne que no se vende y que ya no es apta para consumo humano, y que los directivos de algunos nosocomios, le obsequiaron las suturas caducadas y otros implementos para que sean usadas en las intervenciones operatorias.

Sobre el cómo surgió la idea de crear un hospital para curar y rehabilitar a animales de circos, Ericka Ortigoza reveló que a los cuatro años realizó su primer rescate animal.

“Fue el pollito ‘Claudio’, que vendían junto con otros en un mercado y el cual ya casi estaba muerto. Me lo regalaron porque estaba muy enfermito pero logramos rescatarlo, alimentarlo y lo cuidamos por tres años hasta que se convirtió en gallo y lo reubicamos”, dijo.

Al paso de los años se convirtió en activista defensora de los derechos de los animales, y hace dos años y seis meses tanto con recursos propios como gestionados logró erigir el hospital.

“Todo lo que tiene el hospital, como la sala de operaciones, con todo su instrumental, lo logramos obtener en tan sólo 125 días”.

Sobre el por qué a la fundación propietaria del hospital se le denominó con el nombre de Invictus, la activista reveló que es en memoria de un oso que sufrió la fractura de tres cuartas partes de maxilar inferior por medio de unas pinzas y el cual pese a los esfuerzos que se hicieron para sustituir la pieza ósea lesionada con una de titanio, falleció tras una dolorosa agonía.

“Suelo decir que yo rescaté a Invictus pero en realidad él fue quien me recató a mí; le dio origen y destino a mi vida; es un ser cuya vida es un claro ejemplo de como se da el maltrato a los animales y de que es necesario poner fin a eso”, mencionó.

Relató que Invictus provenía de un circo del estado de Yucatán el cual fue trasladado a la Unidad de rescate y Rehabilitación animal, que hace unos años se instaló en el llamado Bioparque de Pachuca, del que Ortigoza fue directora.

En ese lugar Invictus vivió por nueve años, cuidado por Ericka quien se encargaba de curar sus heridas hasta que el úrsido murió.

“El dueño del circo, donde era explotado y donde fue lesionado de forma salvaje Invictus, fue acusado y condenado a prisión por el maltrato y lesiones que le infringió al oso. Fue la primera vez en la historia que logró una sentencia por este tipo de delitos”.

De 2017 a 2020 la Fundación Invictus ha logrado el rescate y la rehabilitación de 137 felinos salvajes, entre leones, tigres de los cuales fueron reubicados a santuarios 136. Sólo uno permanece aun en el hospital.

Durante ese lapso, pese al esfuerzo que se hizo para curarlos, sólo ha habido el deceso de dos felinos, la leona “Madona” por fractura en el cráneo y la tigresa “Selvita” “las cuales murieron no porque haya fallado la medicina sino porque llegamos tarde a sus vidas para rescatarlas”.

El rescate de los animales, el ingreso al hospital y su envió a santuarios se hace con estricto respeto a la ley , supervisados por inspectores la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, quienes incluso de manera habitual llevan ejemplares de la fauna rescatada en operativos al nosocomio para que sean curados y rehabilitados.

Además de la donación de alimentos y medicamentos, Ericka Ortigoza recibe el apoyo de estudiantes voluntarios de diversas carreras universitarias, como médicos veterinarios, biólogos e incluso de humanidades que “le entran a todo, desde agarrar la cubeta y la escoba para limpiar el lugar hasta alimentar a los animales”.

Denunció que debido a que la Comisión Federal de Electricidad realizó un corte de suministro eléctrico al hospital, por un adeudo de 38 centavos, en octubre pasado, dos animales fallecieron. Uno de los animales muertos fue un aguililla que se encontraba en una incubadora con ambiente controlado, la cual murió por el brusco cambio de temperatura, así como una iguana.

Al momento de reclamar a los empleados de la empresa paraestatal estos, según la activista, sólo se rieron y se burlaron de ella. “Los ajolotes se enfermaron quedando secuelas en la hembra y pese a estar en plena cirugía de endodoncia y autohemorerapia de un jaguar los empleados de CFE quitaron la luz lanzando carcajadas y profiriendo burlas.

Pese a todo, Ericka Ortigoza aseguró que hay mucho entusiasmo por el trabajo que desarrolla en favor de estos animales. “Cada día hay más voluntarios y personas dispuestas a donar comida, alimentos y dinero para que sigamos trabajando.

“En Invictus coincidimos con el pensador Martín Buber quien escribió que ‘los ojos de los animales tienen el poder de hablar un gran idioma’”.

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