Divide a los universitarios el largo paro en dos prepas y en Filosofía

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El viernes se cumplieron dos meses sin clases en la Preparatoria 9 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), plantel que sigue tomado por estudiantes que demandan la destitución de profesores y trabajadores a los que acusan de acoso y maltrato. El cierre de esta escuela y de otras dos –la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), en poder de alumnas desde el 4 de noviembre, y la Prepa 7, cerrada desde el 19 de ese mismo mes– han llevado a una gran división de opiniones entre los universitarios y a la amenaza de la pérdida del semestre para más de 12 mil estudiantes.

Alumnos de la FFyL, que prefirieron que no se revele su identidad, afirmaron que buena parte del estudiantado respalda el fondo de las demandas de quienes mantienen tomadas las instalaciones, como la erradicación de la violencia de género y el castigo efectivo a los agresores. Sin embargo, lo que no comparten del todo es el método por el que han optado para exigir el cumplimiento de sus peticiones, con la prolongada toma de la escuela.

Las estudiantes en paro han manifestado que las escuelas continúan tomadas debido a la negligencia y omisión por parte de las autoridades en responder los pliegos petitorios. Además, han expresado que no están dispuestas a que la vida de la facultad regrese a una normalidad en la que la violencia de género siga presente con impunidad. Lo que buscan, han dicho, son cambios profundos.

Uno de los elementos que di­feren­cia la situación de la facultad respecto a la de las prepas en paro –que entre los dos planteles cerrados atienden a cerca de 10 mil alumnos– es el involucramiento de los padres y madres de familia. Desde que iniciaron las tomas de las instalaciones, grupos de padres de familia han demandado la reapertura. La inconformidad de las madres y los padres ha llevado a tales episodios de confrontación con los estudiantes que las autoridades universitarias han solicitado mesura a las partes.

De acuerdo con profesores y estudiantes, la semana que inicia será crucial en la resolución del conflicto, pues está programada una sesión de diálogo entre alumnas de la FFyL y autoridades universitarias para el miércoles. Si hay avances en la negociación y se firman acuerdos, aún podría salvarse el semestre, cuya inminente pérdida en la facultad es una posibilidad latente, según han planteado las autoridades universitarias.

Poco más de dos meses después del inicio del paro en Filosofía y Letras, el rector Enrique Graue Wiechers manifestó esta semana que las universitarias que han ocupado estos tres planteles se han sentido agraviadas por la violencia de género que han experimentado y que desgraciadamente existe en nuestra universidad.

Explicó que las autoridades han dado respuesta a los pliegos petitorios de las alumnas y han buscado dialogar con ellas para reanudar la vida académica, pero no lo han logrado. Entiendo las posiciones encontradas y la inconformidad que conllevan los paros prolongados y los invito a evitar todo tipo de provocaciones y polarizaciones en torno a un tema en el que todos estamos de acuerdo: erradicar la violencia de género de nuestra universidad, dijo en un mensaje dirigido a la comunidad de los tres planteles.  

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