Aún hay desafíos en atención educativa para afromexicanos: INEE

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Ciudad de México. A pesar de que la atención educativa a la población indígena y afrodescendiente mejoró, lo que permitió incrementar su acceso a la escuela y permanencia, aún se enfrentan desafíos en la calidad y diversidad de la oferta formativa con que cuentan en sus comunidades de origen, lo que se refleja en una tasa inferior de escolarización, principalmente en la educación media superior, señaló Sylvia Schmelkes del Valle, integrante de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Ciudad de México, 9 de agosto de 2018. Hoy se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que consisten en más de 5000 grupos distintos en unos 90 países y hablan una abrumadora mayoría de las aproximadamente 7000 lenguas del mundo.

 

Durante la presentación del Panorama Educativo de la Población Indígena y Afrodescendiente 2017, que por primera ocasión integró datos sobre el acceso, permanencia y conclusión de estudios de quienes se definen como afrodescendientes en nuestro país, destacó que la desigualdad educativa está disminuyendo, pero advirtió que los datos recabados también señalan la urgencia de que el sistema educativo nacional “aborde con criterios de equidad y de atención a la diversidad a la población mexicana, sobre todo aquella que se encuentra en situaciones de mayor vulnerabilidad”. 

En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas apuntó que es necesario mejorar “sustancialmente la calidad de la atención educativa, destinada a la población en general, pero de manera especial a la población indígena”.

De acuerdo con los datos difundidos en el documento, uno de cada diez habitantes en México es indígena, pero uno de cada cinco se autoadscribe como tal, mientras que sólo uno de cada cien se identificó como afrosdescendiente. De ellos, 61.4 por ciento, es decir, 7.3 millones de mexicanos son hablantes de una lengua indígena, y al menos 12.3 por ciento (909 mil 356) son monolingües. 

En cuanto a quienes se autoadscriben como indígenas, destacó que su porcentaje se incrementó al 21.5 por ciento de la población, por lo que suman 25-6 millones, y en el caso de los afrodescendientes, son 1.3 millones.

Se trata de población que enfrenta los mayores rezagos en el acceso a condiciones de vida dignas, pues en un promedio por encima de la media nacional sufren la falta de acceso a agua potable, drenaje y oportunidades educativas.

Schmelkes del Valle, señaló que el porcetaje de población en edad idónea para acudir al preescolar, primaria y secundaria, aún es mayor entre los indígenas, pues 32.1 por ciento se encuentra en esta situación, frente a una media nacional de 27.7 por ciento, mientras que los afrodescendientes en edad de acudir a la educación básica son el 24.5 por ciento.

Las poblaciones indígenas también concluyen más tarde tanto su educación primaria y secundaria, en comparación con estudiantes hispanohablantes y afrodescendientes, por lo que la situación educativa de éstos últimos “es mejor que la de los indígenas, pues en varios indicadores se ubican cerca de la media nacional”, lo anterior, explicó la especialista, es resultado en gran medida de que los afrodescendientes viven en un porcentaje elevado en comunidades urbanas o localidades donde existe una mayor oferta educativa.

En contraste, los indígenas y los hablantes de alguna de las 68 lenguas nativas y sus más de 300 variantes, los desafíos para su atención educativa son mayores, pues pese a que 57.3 por ciento de la población escolar indígena habla una de las cinco principales lenguas (náhuatl, tseltal, tsotsil, mixteco y maya).

Destacó que otro desafío es la desigualdad en la escolarización de estas poblaciones, pues los indígenas y hablantes de una lengua no sólo tienen menor nivel de escolaridad, también tienen tasas más elevadas de analfabetismo, pues mientras la población nacional tiene 9.2 años de escolaridad promedio, los indígenas y hablantes nativos tienen 6.6 y 5.7 años de escolaridad, respectivamente.

El porcentaje de quienes no saben leer y escribir entre los indígenas es casi cuatro veces superior a la media nacional, pues 17.8 por ciento es analfabeta, frente a una media en el país de 5.5 por ciento, pero aquellos hablantes de una lengua indígena, casi siempre monolingües que no saben leer ni escribir alcanza el 23 por ciento.

Schmelkes del Valle, recordó que en materia de diseño de políticas públicas, el INEE también aportó propuestas incluidas en las Directrices para mejorar la educación de este sector de la población, emitidas en enero de 2017, a fin de atender mejor a la población más vulnerable, cuyo derecho, enfatizó, es recibir una educación de calidad, pertinente y con equidad.

 

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