En dos semanas la SEP rediseñó "materiales" de 16 libros de texto

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Ciudad de México. En poco más de una semana, la Secretaría de Educación Pública (SEP) rediseñó 234 materiales didácticos para 16 Libros de Texto Gratuito destinados a alumnos de tercero a sexto de primaria, aun cuando no se cuenta con los nuevos planes ni programas de estudio que prevé desarrollar la actual administración federal, de acuerdo con la reforma educativa de mayo de 2019 ni se estableció el objetivo pedagógico para su modificación.

Durante el proceso, promovido por Marx Arriaga Navarro, director general de Materiales Educativos, se impartieron cursos de capacitación en los que se les impuso a los participantes en el rediseño de los libros un plazo de 9 días –del 27 de marzo al 4 de abril—para entregar sus propuestas, pues los materiales seleccionados debían ser evaluados para su aprobación, lo cual ocurrió en tres días.

Las convocatorias emitidas en febrero pasado señalan únicamente que se busca “convertirlos (los LTG) en una pieza clave para la solidaridad y la integración del país desde una visión humanista”, pero sin especificar cómo lograría esa meta.

Tras la polémica generada por su rediseño, Martha Hernández Moreno, subsecretaria de Educación Básica, aseguró que no se trataba de un cambio de contenidos. “Teníamos 18 libros –la SEP menciona 16-- que estaban pendientes por actualizar, libros que se habían quedado ahí, y que hoy estamos tratando de sacar a la luz, pero no son nuevos contenidos”, por lo que minimizó la tarea a una búsqueda de “nueva imagen”.

Sin embargo, en un comunicado emitido por la SEP el pasado 7 de abril, se reconoce que se trata del diseño de “materiales didácticos originales”, que incluyen secuencias didácticas, proyectos y otras modalidades de trabajo, incluidas creaciones visuales e ilustraciones, que una vez aprobados por 516 evaluadores, serán incluidos en los LTG que deberán llegar a las aulas en agosto próximo.

De acuerdo con el cronograma dado a conocer por la dependencia, 2 mil 650 personas se registraron para participar en el rediseño de los LTG, de los cuales fueron seleccionados mil 882, quienes elaboraron mil 92 materiales didácticos, de los que se eligieron 234 por su “calidad didáctica, disciplinar y pertinencia”.

Fuentes cercanas a la dependencia informaron que los libros están a punto de iniciar la fase de maquetación, lo que ha ocasionado críticas de expertos y maestros que consideraron que su elaboración fue precipitada.

La actual administración federal “necesita tener sus propios libros de texto, pero si los sacan así, va a ser un desastre, porque tiene que ser un material muy bien pensado, profundizado, recogiendo la mejor experiencia que hay en el país, si no, les puede salir el tiro por la culata”, advirtió, Antonia Candela Martín, investigadora del Departamento de Investigación Educativa (DIE) del Cinvestav, quien desde 1970 participa en la elaboración de LTG.

La falta de claridad en el objetivo del rediseño de los LTG y la premura para su elaboración, generó incertidumbre entre la comunidad docente y de expertos. La Jornada solicitó la opinión tanto de Arriaga Navarro, como de la subsecretaria Hernández Moreno, sin obtener respuesta.

Con un tiraje anual de más de 194 millones de ejemplares destinados a 25.6 millones de alumnos de preescolar, primaria y secundaria de todo el país, el LTG es considerada la herramienta pedagógica más importante del Sistema Educativo Nacional, por lo que su elaboración y diseño “no se trata de una cuestión de democracia, sino de conocimiento y experiencia”, alertaron especialistas.

Elsie Rockwell, investigadora del DIE-Cinvestav, con más de 40 años de experiencia observando escuelas primerarias en México, India, China, Perú, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Francia, destacó que si bien “cada país tiene tradiciones importantes, diferentes, en ningún lado he visto algo como los Libros de Texto Gratuito de México”.

En las escuelas más precarias del mundo, agregó, “los alumnos dependen solo de la voz del docente para tomar notas o aprender a escribir en pizarras borrables, con pocos libros a su alcance (…) México ha tenido una gran ventaja con su programa de Libros de Texto Gratuitos desde los años 60, porque además estos quedan como propiedad personal y a veces son los únicos que se encuentran en los hogares, donde se consultan por toda la familia”.

Experiencia y conocimiento, clave en elaboración

Candela Martín, señaló que su función “es central, por eso se tiene que aprovechar la experiencia que tenemos para su elaboración. Se cuenta con mucho conocimiento y experiencia en muchos campos, pero si se quiere por innovar, inventar el hilo negro, pues vamos como el cangrejo”.

La elaboración de estos materiales, explicó, debe hacerse con tiempo, pues es un trabajo armonioso de fotógrafos, ilustradores, especialistas de contenidos y expertos en didáctica. “Querer hacer un borrón y cuenta nueva, sin reconocer todo lo aprendido y generarlos en tiempos veloces, es un error y un despilfarro de recursos, sobre todo en tiempos de pandemia”.

Francisco Bravo, director y profesor frente a grupo con más de 30 años de servicio, afirma que los contenidos de los LTG, que llegan a todos los alumnos de educación básica, “deben ir siempre de la mano del tipo de ciudadano que queremos formar, que reconozca obligaciones, pero que también defienda derechos”.

Desde su creación en 1960, los LTG se han convertido en el programa más exitoso de la SEP, con más de 7 mil millones de libros y materiales educativos distribuidos en 61 años. Rockwell señaló que los LTG han conquistado un espacio único, pues “objetivan el currículo oficial en las aulas, como un referente común (…) y les dan (a los maestros) una guía útil para seguir cierto orden durante el año, que da mayor flexibilidad que los programas impresos”.

No obstante, este material clave en las escuelas también enfrenta desafíos. Su calidad, afirmaron los expertos, ha decaído. “Hacer buenos libros de textos, sobre todo para primaria, requiere varias condiciones: un equipo bien coordinado e integrado por docentes, buenos fotógrafos e ilustradores, y estudiosos del aprendizaje infantil, de los contenidos, de la práctica docente y conocedores de las condiciones materiales y del tiempo real en las escuelas”, afirmó la especialista.

Rosa Oralia Bonilla, maestra y ex director de Investigación e Innovación de la SEP, señaló que los LTG, al igual que la educación, “son un patrimonio nacional y social”, por lo que se debe garantizar su calidad, lo que implica que en su elaboración participen especialistas en diversos campos del conocimiento, integrados en equipos técnicos interdisciplinarios.

Labor que, reconoció, en la administración pasada “se perdió, debido a que los grupos técnicos especializados fueron prácticamente desmantelados, y ahora no se trata de convocar a que todos participen, sino de buscar a los especialistas”.

Juan Manuel Rendón, ex director e investigador de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, con experiencia en la evaluación de materiales educativos, recordó que en los años 90, el ex subsecretario de Educación Básica, Olac Fuentes, “fue el primero en intentar que el diseño de los LTG fuera por convocatoria, pero no resultó. Fue un proceso que se vició rápidamente, porque siempre ha habido una pugna por ver quién define su contenido”.

Pedro Hernández, director de primaria con más de tres décadas de servicio, afirmó que los LTG requieren de una “revisión profunda para garantizar que estén acorde con el plan de estudios y con el modelo educativo, lo que no es un asunto menor que se pueda hacer al vapor”.

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