Activistas entregan despensas en edificio de CNDH

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Ciudad de México. Este jueves, decenas de personas acudieron a la sede de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ubicada en el Centro Histórico para recoger las despensas que los familiares de víctimas y grupos feministas están dándole de manera gratuita a quien lo requiere, pero también decenas más acudieron a entregar ayuda de manera solidaria con las ocupantes y las mujeres víctimas de violencia.

Desde temprano, animadas por la información que comenzó a circular en redes sociales y también de boca en boca, varias mujeres se dieron cita en el edificio de República de Cuba 60, tomado desde hace casi una semana por colectivas feministas en demanda de que cese la violencia de género en el país.

De acuerdo con una de las activistas que realizaba la labor de organizar la entrega de ayuda, la prioridad es dar las despensas a mujeres que han sido víctimas de violencia. El único requisito es mostrar una credencial de elector, a cambio de lo cual se otorga una bolsa con alimentos y otros enseres básicos por cada familia.

“Damos jabones, cosas para bebés, azúcar, cereales, leguminosas, arroz, sopas instantáneas, leche y más cosas. Hay gente que es muy agradecida, pero otras se molestan porque ya no les podemos dar otra despensa y no terminan de entender que no son recursos ilimitados, pero en sí la respuesta ha sido muy positiva. Ha llegado mucha ayuda, pero así como llega, se va”, indicó la joven.

Entre la comida que hace más falta en este momento, dijo, se encuentra la leche, el huevo, el arroz y los frijoles, además de implementos como cobijas, enseres de higiene femenina y ropa, siempre y cuando esté limpia y en buen estado.

Una de las personas que acudió este jueves a recoger las despensas es Paula Téllez, comerciante en el Centro Histórico, quien recibió una bolsa de mandado que contenía una crema de avellana, sopa de champiñones, cereal, galletas saladas, atún y quinoa, entre otros alimentos, que le servirán, dijo, para darle de comer a sus cinco hijos.

“La verdad sí es buena ayuda. Hay mucha gente que igual lo requiere y se le agradece a las personas también que han venido a apoyarlas, porque sí vienen mucho y traen las donaciones. La verdad gracias y que dios los bendiga”, comentó.

Tras lamentar que la violencia contra las mujeres en México sigue al alza, la comerciante afirmó que la ciudadanía “deberíamos venir a apoyar, porque no sabe uno qué día le podría tocar, porque no todo pintamos p’al futuro”.

Otra de las mujeres que hoy acudió a República de Cuba 60 fue doña Margarita Flores, quien también se dedica al comercio ambulante en el Centro de la capital.

“Una compañera me dijo que viniera, porque sabe que no tenemos ni una bolsa de sopa. Tengo dos nietos y mi hijo que trabaja, pero nos levantan (los policías) y nos quitan todo. Nos avientan los operativos y ¿qué hacemos?, ¿de qué vamos a vivir? Si eso es lo único que nos ayuda”, lamenta.

-- ¿Para ustedes qué significa esta ayuda?

-- ¡Uy, la vida! Así de grande. Yo agradezco mucho esto porque está muy dura la situación contra la mujer. (La entrega de ayuda) es una cosa esplendorosa, joven, porque ya nosotros estamos grandes y ya no podemos trabajar igual, afirmó la mujer con la voz quebrada por el llanto.

Durante toda la mañana y buena parte de la tarde, también llegó una buena cantidad de personas a entregar ayuda solidaria. Una de ellas es Fernanda Torres, estudiante, quien llevó ropa para niñas y papel higiénico, por considerar que son dos implementos esenciales, “considerando que hay muchísimas mujeres aquí y que va a ser un refugio”.

Para ella, la toma de la CNDH “está de lujo, es algo genial que podamos exigir nuestros derechos y no sólo las personas que están aquí adentro, sino todas las que estamos fuera y que podemos venir a ayudar. Si está en nuestras manos, qué mejor que ayudarlas, porque también están haciendo algo por todas nosotras”.

Para la joven, en la lucha de las mujeres en México “está perfecto que se rompa lo que se tenga que romper, que se tome lo que se tenga que tomar, si son las mejores maneras de exigir la justicia”.

Al lugar acudió en la tarde de hoy Aracely Osorio, madre de Lesvy Berlín Osorio, víctima de feminicidio el 3 de mayo de 2017. Visiblemente emocionada, afirmó que la toma del edificio “es organizar la digna rabia y conservar la alegría”.

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