El segundo Informe abrirá con la lucha anticorrupción

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Ciudad de México. A pesar de los pesares, en la atención a las dos crisis que enfrenta el país vamos bien, sostuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador. De la pandemia, ya vamos saliendo de esta pesadilla; en lo económico, nos ha ido mejor, saliendo con costos bajos, resumió.

El mandatario reconoció que es la crisis mundial más profunda en los últimos 100 años. Nosotros no habíamos caído desde 1932 como ahora; es una crisis profunda, pero lo importante es que vamos a salir rápido, no va a ser prolongada.

Anticipó que su discurso de hoy en ocasión del segundo Informe de gobierno –donde destacará que ha cumplido 96 de sus 100 compromisos– lo iniciará aludiendo a la corrupción, porque ya no la hay arriba, pero no hemos podido acabar con el bandidaje oficial. Miren, ya puedo sacar mi pañuelito blanco, pero no terminamos de limpiar. Estaba podrido el gobierno, en todo había corrupción. Ejemplificó con el caso de una reciente resolución en un juzgado a favor de Alonso Ancira, ex presidente del consejo de administración de Altos Hornos de México, que fue revocada por el Consejo de la Judicatura.

El Presidente respaldó el diagnóstico económico de su secretario de Hacienda, Arturo Herrera, aunque destacó que la estrategia funcionó, en alusión a no haber optado por el endeudamiento, si bien admitió que la deuda subirá por la depreciación del peso.

Se cuenta, añadió, con finanzas públicas sanas, que permitirán enfrentar la crisis sin inflación, sin reducción del salario ni despido de trabajadores (gubernamentales); no se detendrán las obras prioritarias; no habrá desabasto de alimentos básicos, y se preservarán los apoyos a sectores vulnerables.

Al explicar la situación económica, insistió en que contrario a los vaticinios de nuestros adversarios, se cumplió su pronóstico de que la economía caería y de inmediato comenzaría la recuperación. Afirmó que el comportamiento del empleo es muestra de ello, pues si entre abril y julio se perdieron un millón de plazas, en agosto se han recuperado ya 90 mil formales y, auguró, se podría cerrar el mes con 100 mil nuevas.

En vísperas de su segundo Informe de gobierno, desestimó sondeos cuchareados de su aceptación popular. Ofreció sus propios datos: yo tengo mi encuesta, 70 por ciento, 65, 64 de aprobación, y a la pregunta: ¿Si hoy fuese la elección de que se quede o que se vaya?, traigo 70 por ciento de que me quede, 25 que me vaya, y 5 que le da igual.

Fue más allá: hay una encuesta internacional en donde se mide a los jefes de Estado, y estoy en segundo sitio, segundo lugar mundial y he caído con la pandemia dos puntos, pero cada quien tiene su medición.

Sobre el estado del país en esta coyuntura, indicó: creo que lo que planteó el secretario de Hacienda es correcto, ese es el diagnóstico. ¿Qué se va a plantear para el año próximo? Pues lo mismo, que no se esté esperando que vamos a contratar deuda para reactivar la economía. No, la deuda nos hunde.

Para López Obrador un país endeudado es un país atado, por lo que contratar deuda de manera irresponsable y dejar que la paguen los siguientes gobiernos es afectar a nuevas generaciones. Cuando se acude al crédito, gran parte de lo que se recauda se va a intereses, no se libera nada para el pueblo.

En otros países, añadió, se apostó por incrementar el endeudamiento hasta 30 por ciento, y hasta lo aplaudían cuando conseguían préstamos, pero les va a pesar cuando haya que pagar los intereses.

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