Trump en la Cuerda Floja / Víctor Flores Olea

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Ciudad de México. Joseph Biden toma la delantera sobre Donald Trump en la carrera presidencial de 2020, sobre todo entre las mujeres, loa afroestadounidenses y los hispanos, e incluso en algunos grupos de republicanos que se han alejado de Trump por su fatal manejo de la pandemia, que ha puesto a Estados Unidos prácticamente en el primer lugar de los fallecimientos y de los contagios en el mundo por Convid 19. 

El New York Times, por ejemplo, nos dice que Joe Biden está adelante de Trump por 14 puntos sumando 50% en la preferencia del voto, mientras Trump apenas llega al 36%. La reacción en contra de Trump se ha profundizado por su incompetencia para manejar la Pandemia, que ha perjudicado grandemente a la economía, por su racismo básico que ha causado las enormes protestas y manifestaciones por sus amenazas de hacer intervenir al ejército para detener tales manifestaciones. El mismo New York Times agrega que las recientes encuestas muestran a un país que rechaza a un presidente que ha fallado en resolver los grandes problemas a que se ha enfrentado su administración.

Josep Biden, quien fue vicepresidente con Obama, gris por cierto, paree que le ha tomado una clara delantera a Trump, sobre todo por su preferencia entre las mujeres y entre los votantes no blancos, e inclusive entre algunos grupos de republicanos que han abandonado sus preferencias tradicionales, por la ineficacia presidencial para enfrentarse a la pandemia del coronavirus. Donald Trump ha vivido hasta ahora su presidencia con un alto grado de impopularidad, no obstante sus esfuerzos para ampliar su voto electoral abrumadoramente derechista que en 2016 lo llevó a la Casa Blanca, con un modesto 46% del voto popular y una modesta mayoría en el Colegio Electoral (que no impidió que de todos modos ganara Hillary Clinton en términos del voto popular).

Cincuenta y nueve por ciento de los votantes, incluido el 52% de los votantes blancos, piensa que la muerte de George Floyd a manos de la policía de Mineapolis fue sólo un capítulo más  “de un mucho más amplio espectro que se define por una excesiva violencia policíaca hacia los afroestadounidenses”. El movimiento The Black Lives Matter es visto “muy favorablemente” por el 44% de los votantes registrados. Los números abonan la idea de que Trump está fuera de foco si piensa que efectivamente puede ganar un segundo término.

Una mayoría de votantes americanos apoya sin duda las manifestaciones antiracistas y en contra de la brutalidad policíaca que han sacudido al país durante el último mes, favoreciendo las ideas de una mejor justicia y en contra de la brutalidad de la policía, que son reclamos centrales del movimiento “Black Lives Matter”.

En esta breve descripción se muestran algunas de las causas que han debilitado profundamente la probabilidad de que Donald Trump sea reelegido para un segundo término. Habría otro argumentos en el mismo sentido, lo cual ha llevado a que la opinión general probablemente mayoritaria en México piense que resulta muy negativo que el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador viaje ahora  a Washington para una visita a Donald Tremp, en un momento, como decíamos, de clara debilidad y de evidentes y fuertes críticas por su gestión al frente de la Casa Blanca.

Posiblemente la más cuidadosamente argumentada y clara, en el sentido indicado, es la carta que el Embajador emérito y excanciller de México Bernardo Sepúlveda envió al actual canciller Marcelo Ebrard, y que fue publicada en primera plana el sábado 27 de junio en La Jornada. Pienso que a nadie sorprenderá la calidad de la argumentación que contiene esa carta: otra vez se muestra de manera contundente la inteligencia de Bernardo Sepúlveda y su delicado cuidado en  las formas.

Por supuesto que tiene razón en su argumentación. En la parte final de su misiva el Embajador Sepúlveda afirma “Con base en el conjunto de los planteamientos que he formulado, no encuentro ninguna ventaja política o económica que beneficie a México en la visita que realice el Presidente López Obrador a Washington para entrevistarse con el Presidente Trump. Considero, por el contrario, que esa visita afectará negativamente al interés nacional, produciendo un efecto de desagrado y repudio entre los mexicanos, de una profunda decepción al quedar vulnerados los principios que pertenecen a una tradicional política exterior, en donde la respetabilidad de la nación mexicana es un valor supremo e indeclinable, valor que ahora es imperativo mantener inmaculado”

Decíamos que no hay duda respecto a la impecable argumentación del Embajador Sepúlveda, que debiera tener un efecto en las decisiones finales que tomarán el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard.

Sin embargo, pienso que no se ha dicho claramente la razón última del Presidente de la República para decidir este viaje. Cuando tomó posesión el primero de diciembre de 2016 López Obrador seguramente pensaba que sería objeto de los peores modos del presidente en la Casa Blanca, cosa que simplemente mostraría una condición psicológica que se había repetido en innumerqbles ocasiones, inclusive con los mexicanos en condición de migrantes. Todo indica, por el contrario, que Donald Trump, al contrario de su costumbre, trató siempre al Presidente López Obrador con una gran deferencia, y que éste, por tal situación, se siente  moralmente obligado  a no pasar por alto ese gesto o ese conjunto de gestos favorables que recibió de su vecino al norte.

Problema de moralidad, es decir, tremendamente subjetivo que no es suficiente, ni de lejos, para borrar o invalidar la argumentación en contrario, que pretende ser rigurosamente objetiva. En la altas esferas de la política la subjetividad de las decisiones no debería invalidar el peso de la argumentación objetiva. Y sin embargo…    

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