La pandemia y la crisis a los ojos del Movimiento Comunista Mexicano

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En artículo anterior transcribimos la opinión de diversos intelectuales de prestigio internacional, precisamente sobre la pandemia que nos invade y encierra; ahora, expresaremos la opinión de varios escritores que se han manifestado en el número 378 de la Tribuna Comunista, órgano de difusión y análisis del  Movimieto Comunista Mexicano, que nos dice expresamente que, para elaborar esa publicación, “se repasaron, en primer lugar, varios estudios realizados durante los últimos años  que habían predicho que tal pandemia ocurriría, habiéndose alertado que el mundo no estaba preparado para ello a no ser que se tomaran medidas urgentes para paliar sus efectos negativos”.

Tales alertas no solo no se atendieron e ignoraron, sino que muchos Estados a los dos lados del Atlántico Norte aplicaron políticas públicas que han deteriorado la infraestructura de servicios (a base de recortes de gasto público y privatizaciones), “así como otras políticas públicas desreguladoras de mercados laborales que han disminuido la protección social de amplios sectores de la población, afectando primordialmente a las clases populares de tales países”. En su “debate revolucionario” el mismo Manifiesto declara que la pandemia contiene ciertas oportunidades de cambio, aunque lo que se ve ahora “es un sufrimiento humano enorme, y muy especialmente entre los más debiles, pobres y vulnerables…”

El profesor Vincenc Navarro escribió en el mismo Manifiesto que en una reunión telemática reciente de la Interntional Assocition of Healt Policy para discutir los problemas del coronavirus, se habló extensamente sobre la pandemia alertándose desde entonces que ocurriría inexorablemente, pero también se alertó diciéndose “que que el mundo no estaba preparado para ello a no ser que se tomaran medidas urgentes para paliar sus efectos negativos”. Tales alertas no solo no se atendieron e ignoraron, sino que muchos Estados de ambos lados del Atlántico Norte aplicaron políticas públicas, como decíamos,  que han deteriorado (aún más) la infraestructura de servicios así como otras políticas desreguladoras de mercados laborales que han disminuido la protección social de amplios sectores de la población, afectando primordialmente a las clases populares de tales países

Pero el profesor Vincenc Navarro también añadió “…lo que también se sabía es…que hay recursos para contenerla y resolverla. Había un amplio acuerdo en que el mayor problema que existirìa no será el de la falta de recursos sino las enormes desigualdades en la disponibilidad de esos recursos. No sería pues un problema económico sino político…” Resulta semejante el problema del cambio climático: sus causas son conocidas y existen los recursos para resolverlo… “pero lo que no existe es una verdadera voluntad política de los Estados y de las agencias internacionales que dominan a los Estados hegemónicos para eliminar las causas de tales crisis…”

El profesor Vincenc Navarro termina su artículo diciéndonos  que, en el futuro, nos espera un mundo en el que imperará la barbarie, si se deja fuera a la democracia y sigan prevaleciendo los intereses egoistas de unos cuantos sectores de la sociedad que impiden alcanzar el bien común. “El neoliberalismo, promotor de los intereses de una minoría, y el nacionalismo populista, que antepone sistemáticamente los intereses particulares a los del conjunto…” son las dos ideologías organizadas que es necesario derrotar.

Los enormes déficits de camas, de médicos y enfermeras, de mascarillas, de ventiladores y un largo etcétera se han hecho patentes en cada uno de estos países, donde la austeridad tuvo mayor impacto (de nuevo, como en Italia y en España, y ahora EEUU). Y déficits similares aparecen en los servicios sociales de atención a las personas mayores y a las personas dependientes, especialmente agudos en estos momentos de la pandemia.

El profesor Vincenc nos dice también que “El grupo de expertos fue muy crítico con una percepción muy generalizada hoy en centros académicos y mediáticos influyentes de que los Estados están perdiendo poder y no pueden atender a problemas como las pandemias, actitud también presente en círculos progresistas tal y como muestran autores como Negri y compañía, que gozan de tener grandes cajas de resonancia en los medios”. El error de esta corriente queda reflejado en el hecho de que los países (sean grandes o pequeños) que han podido controlar la epidemia han sido aquellos donde el Estado ha ofrecido un liderazgo, priorizando las intervenciones públicas sobre las privadas, enfrentándose en caso necesario, con grandes lobbies económicos y financieros que anteponían los intereses particulares a los generales.

Tal experiencia muestra que aquellos Estados que han tenido un rol más activo y han liderado contundentemente la respuesta a la pandemia han sido más exitosos que aquellos (como EEUU) en los que el Estado conserva un rol  pasivo. Un componente fundamental de este liderazgo ha sido no solo la adopción de medidas de distanciamiento social (necesarias, pero insuficientes), sino también su enfrentamiento con intereses particulares (repito, de lobbies financieros y económicos) que han estado ejerciendo una gran influencia en la vida política y mediática de tales países a fin de garantizar el bien común, por encima de los beneficios de unas minorías.

En el propio Manifiesto se concluye, en voz de Oscar Avellaneda, del Partido Comunista Colombiano, que hoy existen  “Dos grandes formas de enfrentar el Covid-19 en el mundo: una defiende el Derecho a la Vida y la otra el "sagrado" derecho a la propiedad privada y a la economía empresarial”.

 

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