Crisis migratoria de CA obliga a nuevo paradigma de integración: Encinas

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La crisis de desplazamiento forzado del norte de Centroamérica ha provocado que México registre el número de personas solicitante de asilo y refugiadas más alto, lo que a decir del subsecretario de Derechos Humanos, Migración y Población de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, obliga a los siete países miembros del Marco Integral Regional para la Protección y Soluciones (MIRPS) encarar este nuevo desafío con un nuevo paradigma que incluya una nueva perspectiva de integración de los flujos migratorios y la búsqueda de un desarrollo integral de la región.

Al dar inicio a los trabajos de la reunión del MIRPS, celebrada en la Ciudad de México, el funcionario federal detalló que al 31 de octubre la Comisión Mexicana de Atención a Refugiados (Comar) acredita 62 mil 300 solicitudes de refugio en nuestro país, “todas ellas vinculadas a figuras de violencia e inseguridad a lo que suman las situaciones de inestabilidad socioeconómica o la falta de oportunidades, empleo y seguridad continua en los país quienes lamentablemente expulsan a personas hacia otros países”.

A pesar de la magnitud de este fenómeno -aclaró- para México el impacto de los flujos de personas en situación de movilidad sigue siendo reducido en relación con el total de la población mexicana,

Lo anterior, toda vez que únicamente el 1 por ciento del total de población nacional, proviene de otros países y la mayoría de ellos, es decir cerca del 70 por ciento o 2 millones, son de Estados Unidos y Canadá.

Reconoció que en tanto en México, como en la región prevalece el racismo y xenofobia, en este contexto -aseguró- el Gobierno mexicano ha adoptado una serie de compromisos “para garantizar la plena vigencia y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas refugiadas de los solicitantes de la condición de refugio, de personas desplazadas dentro del país, de personas en tránsito y retornadas con necesidades de protección”.

Por su parte, Betilde Muñoz-Pogossain, directora del Departamento de Inclusión Social de la Organización de Estados Americanos (OEA) detalló que El Salvador, Guatemala, Honduras y México ocuparon del séptimo al décimo lugar en la lista de los 10 principales países de origen de nuevos movimientos de personas refugiadas y solicitantes de asilo en el mundo, en el año 2018.

Para mediados de 2019, el número de refugiados y solicitantes de asilo originarios del norte de Centroamérica en el mundo era de 387 mil personas. Lo anterior refleja un incremento de 78 por ciento desde 2017 y de 1,700 por ciento desde año 2012.

Es decir, en el año 2019 18 veces más personas provenientes del norte de Centroamérica son refugiadas o solicitantes de asilo en el mundo que en el 2012. De éstos, más de 35 mil 900 habrían buscado protección en los países que conforman el MIRPS, es decir, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Panamá.

Es así que sólo en 2019 las solicitudes de asilo de personas en países de Centroamérica ascendieron en un 86 por ciento.

“Ante la crisis de desplazamiento forzado en la región, es importante tener presente que las personas refugiadas, solicitantes de asilo, desplazadas internas, retornadas y deportadas son también altamente vulnerables y por tanto se encuentran expuestas a otros graves riesgos y requieren asistencia y protección. Algunos de estos riesgos son la trata y tráfico de personas, el reclutamiento de jóvenes para actividades ilícitas y la explotación y abusos con fines tanto sexuales, como laborales”, advirtió Betilde Muñoz-Pogossain.

Giovani Bassau, Representante Regional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para América Central y Cuba habló del fenómeno de las caravanas de migrantes centroamericanos registradas el año pasado y el efecto “duradero” que tuvieron para las políticas migratorias de varios países.

“Las caravanas fueron un fenómeno bastante mediático pero no afectaron las solicitudes hechas; pero sí el endurecimiento de las políticas migratorias, que se dio como consecuencias de las caravanas, obligó a muchos solicitantes y refugiados de hacer viajes más peligrosos cruzando en puntos ciegos y muchas veces en manos de traficantes, alimentando al crimen organizado y poniendo a las personas en situaciones de mayor vulnerabilidad”, dijo Bassau.

En paralelo, advirtió que el flujo de personas saliendo del norte de Centroamérica y solicitando la condición de refugiado, no está disminuyendo, de hecho, se ha dado un incremento del 24 por ciento entre enero y junio de este año, en comparación al mismo periodo del año pasado.

Si nos enfocamos únicamente en las nuevas solicitudes hechas en los primeros seis meses de este año, hay un incremento de 86 por ciento. La mayoría de estas personas están ahora pidiendo asilo en México, detalló.

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