Estrategia contra corrupción no es efectiva, dice investigadora

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Ciudad de México. La estrategia gubernamental de combatir la corrupción a través del adelgazamiento de la burocracia o del recorte del presupuesto del sector público no es efectiva, porque dichas acciones sólo generan mayores incentivos para los servidores públicos de incurrir en actos deshonestos, afirmó la investigadora Susan Rose-Ackerman, especialista en temas de lucha anticorrupción.

Durante la conferencia magistral que impartió este jueves en la Secretaría de la Función Pública (SFP), la investigadora de la Universidad de Yale subrayó también que el hecho de que exista una buena percepción pública de que en este gobierno se están haciendo mejor las cosas para combatir la corrupción es un hecho “esperanzador”, pero todavía hay mucho trabajo por hacer en ese sentido.

Antes de la participación de Rose-Ackerman, la titular de la SFP, Irma Eréndira Sandoval, se refirió a la polémica que se suscitó por el parentesco que la liga con la investigadora estadunidense y señaló: “orgullosamente presumo que no es que ella sea mi suegra, yo soy su nuera. Ella es el referente”.

Consultada más tarde sobre esta controversia, la funcionaria recalcó que la actividad de Rose-Ackerman no generó costos al erario, porque ella aceptó impartir la charla sin cobrar, por lo que “no hay ningún gato encerrado”.

Durante su conferencia magistral, la académica estadunidense describió las interacciones de todo tipo que se generan entre los sectores público y privado para incentivar y reproducir los actos de deshonestidad y señaló que “México está empezando a cambiar la tendencia de un círculo vicioso a uno que vaya en dirección contraria, lo cual es promisorio, pero todavía hay muchas cosas por hacer”.

Luego de enfatizar que es incorrecto señalar a la corrupción como un elemento “cultural” en la sociedad, la experta indicó que la persecución penal de quienes incurren en estas prácticas es sólo un elemento de la lucha contra las mismas, pero no es suficiente, pues todavía se necesitan reformas institucionales para avanzar más, así como entender qué ganan los individuos y compañías que cometen dichas faltas.

De igual forma, consideró que entre las claves para aminorar la corrupción se encuentra simplificar el pago de impuestos, evitar el sobrepago en la realización de obras públicas (que aumenta hasta 50 por ciento cuando hay pactos ilícitos) y tener un sistema judicial independiente que impulse con vigor la agenda anticorrupción.

Asimismo, llamó a no caer en el error de poner demasiadas regulaciones o trámites en las actividades productivas –como abrir un negocio, por ejemplo–, porque eso también puede generar incentivos para la corrupción.

Por su parte, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera, señaló que uno de los elementos que pueden incidir en la lucha contra la deshonestidad es el crecimiento de la clase media en México entre 2003 y 2010, pues dicho segmento poblacional es menos tolerante frente a los actos de corrupción.

En el mismo sentido, afirmó que, aunque es importante poner un ejemplo de honestidad desde las altas esferas del gobierno, ello no es suficiente para terminar con la corrupción, por lo que hacen falta organismos de monitoreo interno como sistemas integrales que rastreen el curso del dinero, pero también mecanismos externos al gobierno.

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