En la cosmovisión indígena, solución para problemas globales: Villoro

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Ciudad de México.  Los pueblos indígenas proponen otra visión del mundo y un nuevo contrato social para resolver las problemáticas del país y globales, el cual se basa en tres puntos: la preservación de los ecosistemas, la organización comunitaria y la defensa de la soberanía nacional, aseveró el escritor Juan Villoro.

Al ofrecer la conferencia “¿Y los pueblos originarios?”, que formó parte del Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México, indicó que frente a la crisis ambiental mundial, y la pérdida de la soberanía de un México debilitado por el crimen organizado y el capital internacional, “la solución parece estar más cerca de lo que parece”, en las comunidades originarias que no han dejado de luchar.

Villoro delineó la relevancia del movimiento de los pueblos indígenas desde el levantamiento zapatista en 1994 hasta la búsqueda de la candidatura independiente a la Presidencia de María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, para el proceso electoral de 2018.

Marichuy, dijo, fue la vocera y representante de los pueblos originarios del país para un proceso en el que muchos de ellos ni creían ni confiaban. Pero ella enfatizó que la lucha era por la vida, que más allá de una visión religiosa, evocó una consigna por la autopreservación de las comunidades originarias, comúnmente despojadas de sus territorios y recursos, y hoy en día amenazadas por el crimen organizado y los capitales extranjeros.

Al salvar la biodiversidad, esos pueblos –aseguró— proponen la salvación del ser humano; además, plantean una gestión colectiva, donde la comunidad esté por encina de la sociedad y de los intereses individuales; asimismo, impulsan la defensa del territorio, lo que significa una defensa de la soberanía.

Al comentar la ponencia de Villoro, Miguel Álvarez Gándara, presidente de la organización civil Servicios y Asesoría para la Paz –surgida en el contexto del alzamiento zapatista—, remarcó que lo ocurrido en 1994, con la aparición pública del EZLN sigue siendo un referente para el abordaje del proceso indigenista.

Indicó que el proceso de militarización y violencia que hoy se vive en México, justo tiene una base en aquellos años, cuando el gobierno federal priísta decidió enviar al ejército a las comunidades indígenas.

Por ello, subrayó que no se puede hablar de paz, sin recordar que ésta no sólo es la ausencia de conflicto y el no ejercicio de la fuerza, sino que va acompañada de democracia, justicia, desarrollo sustentable y otros elementos.

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