¿Quién fue María de los Ángeles Moreno?*

Ya sea al frente de una secretaría, como diputada, senadora o primera presidenta nacional del PRI, esta economista de formación ha logrado, durante más de 40 años de trabajo, que se reconozca la importancia de la mujer en la vida política de México. María de los Ángeles Moreno.

Desde muy pequeña, María de los Ángeles Moreno Uriegas (1945-2019) entendió lo importante que era ayudar a otras personas, lo significativo del trabajo dedicado al crecimiento y la igualdad social, la vocación por el servicio público. Su padre –gastroenterólogo, colaborador del doctor Gustavo Baz– fundó durante los años cincuenta una red de hospitales dedicada a la gente de escasos recursos, así como una escuela abocada a la formación de enfermeras y asistentes médicos. Será el ejemplo de este compromiso lo que la llevará a inscribirse en 1962, a los 17 años de edad, en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de la cual se graduó con una tesis titulada Las mujeres en la economía mexicana.

1 Dicho trabajo estaría dedicado a “la comprensión del enorme caudal de recursos que representa la mujer para el adelanto del mundo moderno, y del problema que en muchos sentidos constituye la discriminación sin razón en contra del sexo femenino”.

2 Enérgica y sonriente, María de los Ángeles se dedica desde entonces a la economía, centrándose en su impacto social y estudiando aquellos problemas que afectan la correcta distribución de los recursos entre la población, y que impiden una mejor atención de sus necesidades. Tras varios años como profesora en su alma mater, en 1970 se afilió al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y comenzó a laborar como jefa de oficina del Departamento de Estudios Económicos de la Dirección General de Crédito de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para luego, en 1977, ser nombrada subdirectora de Planeación en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS).

Su carrera política comienza, entonces, de la mano de su ejercicio como economista. Llega en 1981 a trabajar al Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (Iepes) del PRI como parte del equipo que apoya la candidatura de Miguel de la Madrid.

“(Su trabajo) –explica Luis Jorge Molina Piñeiro– era ordenar toda la información que se recopilaba durante la campaña electoral para hacer el plan de gobierno del nuevo presidente de la Revolución Mexicana”.

3 Es importante señalar que durante los años setenta y ochenta ocurren cambios fundamentales en la vida política, social y económica del país. Primero, la llegada de la economía de mercado transforma completamente el sistema nacional, obligando a un replanteamiento completo de nuestro modelo. Segundo, el papel de la mujer en la vida pública se vuelve día a día más importante, impulsado desde instituciones como la Organización de Naciones Unidas (ONU), la cual celebra el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer y, luego, su Año Internacional.

En un ambiente combativo y acaparado por los hombres, María de los Ángeles Moreno supo hacer escuchar su voz y ser parte importante de los cambios que transformaron a México en las últimas décadas.

“Ésta ha sido una batalla muy intensa –afirma Moreno Uriegas– donde hemos participado muchas mujeres. Y yo diría que en esta causa nos hemos sumado mujeres de todos los partidos. Para tener presencia, para que se nos reconozca el derecho de participar en la política, a gobernar”.

4 Después de tres años al frente de la Secretaría de Pesca (fue una de las dos mujeres que formaron parte del gabinete en 1988) fue invitada a desempeñarse como diputada plurinominal y, a petición de Luis Donaldo Colosio, realizó una campaña electoral acompañando a los candidatos de la mayoría. Ahí comenzó su labor legislativa, la cual, comenta, estaría llena de sorpresas.

En 1994 enfrenta el que quizás haya sido el reto más importante de toda su carrera. En diciembre de ese año es nombrada presidenta nacional del PRI, hecho que la convierte en la primera mujer en la historia de México al frente de un partido en el poder.

En medio de un clima político tenso tras los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y de José Francisco Ruiz Massieu, y la llegada a la Presidencia de Ernesto Zedillo, se desató una crisis económica y, con ella, la devaluación del peso.

En plena desestabilidad social, María de los Ángeles hizo un llamado a la unidad nacional y mantuvo firme la dirección de su partido. Los nueve meses que estuvo al frente del mismo han pasado a la historia como uno de los periodos más difíciles y convulsos del México contemporáneo.

De esa experiencia saldría fortalecida, entregada al ejercicio democrático en un país que durante esos años había avanzado hacia la pluralidad. Entre 1991 y 1994 fue diputada federal y ese año fue elegida como senadora.

Por primera vez, no existía una mayoría absoluta en manos de un solo partido. Será tiempo de diálogo, de una nueva dinámica que hará del consenso de múltiples puntos de vista e ideologías la marca del ejercicio democrático.

Su labor parlamentaria se ha caracterizado por respaldar causas como los derechos de los trabajadores, los derechos de los animales, la necesidad de una reforma de la Ciudad de México y la urgencia de que la mujer posea los mismos salarios y las mismas oportunidades que los hombres en cualquier disciplina profesional, desempeñando siempre un trabajo obstinado, congruente con las ideas que ha defendido durante toda su vida pública. Entre otros reconocimientos, ha sido merecedora de la Orden de la Legión de Honor, en grado de Comendador, otorgada por el gobierno de Francia, y de la presea Benito Juárez, en cuya ceremonia se celebró la “congruencia y solidez de principios” de este personaje histórico del Congreso mexicano.

*Texto tomado del libro Fuerza de mujer. El imparable poder femenino, publicado en 2016 por el CEN del PRI.

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