"Boom cocainero", clave de la fortuna de 'El Chapo'

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Nueva York. Si es cierto todo lo que ofrecen los testigos presentados por el gobierno estadunidense hasta ahora, Joaquín El Chapo Guzmán fue uno de los empresarios más exitosos del modelo neoliberal mexicano, encabezando una operación comercial y financiera trasnacional dedicada a satisfacer una insaciable demanda estadunidense que generó para México cientos de millones de dólares mensuales, empleo y para él y los suyos, una vida de lujo incluyendo jets, yates, mansiones, ranchos y Rolex.

Por segundo día, Miguel Angel Martinez El Tololoche, quien fue el “gerente” de El Chapo durante los primeros años de su negocio narcotraficante, y ahora es testigo contra su compadre, respondió a las preguntas de la fiscalía en un tribunal federal en Brooklyn narrando cómo su jefe “se agarro del boom cocainero” a principios de los noventa en lo que “era el mejor negocio del mundo”.

Aunque no reveló casi nada nuevo, Martinez detalló las operaciones del traslado de la cocaína de los carteles colombianos, mezclado con producto nacional como mariguana y heroína, al mercado estadunidense. Como otros testigos cooperantes con la fiscalía, hablo de los túneles, de las camionetas con doble fondo, de los vagones de tren y hasta latas de chiles para trasladar toneladas de “la mercancía” a Estados Unidos, y usar algunos de los mismo métodos para retornar con paquetes de dólares en efectivo.

Entre 1987 y 1993, Martínez calculó que se traslado en total unas 150 toneladas de cocaina, todo bajo el mando de Guzman.

Y no ocultó el gran éxito de su negocio. Según el testigo, a principios de los noventa, El Chapo “tenía cuatro jets, casas en todas las playas, ranchos en todos los estados”. Se compró una mansión en Acapulco por 10 millones de dólares, y en Guadalajara tenía una casa no sólo con albercas y canchas, sino con un zoológico con tigres, leones, panteras, venados que podía visitarse con “un trenecito”, detalló. En una Navidad ordenó la compra de 50 vehículos para dar como regalos a sus trabajadores. También tenía un yate que se llamaba El Chapito.

Martínez informó que “viajábamos por todo el mundo", incluyendo “toda Europa”, Brasil, Argentina, Colombia, Panama, Perú, Cuba, Japón, Hong Kong y Tailandia (donde intentaron hacer negocio para el envío de “heroína blanca” a México para venta en Estados Unidos). Aunque no lo acompañó, informó que Guzmán hasta visitó una clínica “donde te ponen células para que te mantengas joven” en Suiza.

El testigo también habló de cómo El Chapo mantuvo a cuatro o cinco esposas (cuando estaba encarcelado en Almoloya, a cambio de pagos a oficiales de la prision, pidió un celular, prendas de ropa y “visitas intimas” con todas).

Su jefe, entre otros, contrataban la elaboración de corridos sobre ellos y sus cuates, al precio de 200 a 500 mil dólares.

A Martínez le llego a pagar un millón de dólares anuales y entre otros regalos, le obsequió un Rolex de oro con diamantes.

Y, regresando al negocio, Martinez contó de las diversas tareas e infraestructura, desde organizar contacto y redes del cartel, los sobornos a policías, las medidas de seguridad, los almacenes, casas con cuartos secretos y sistemas hidráulicos para esconder dinero y droga, las guerras contra otros carteles que se expresaron de manera espectacular -entre ellas el asesinato erróneo del cardenal Posadas Ocampo en el aeropuerto de Guadalajara, tiroteos en discotecas y varios atentados más- y la logística y tecnología para mover drogas y dinero por toda la república y del otro lado de la frontera.

Martínez reveló que fue arrestado en 1998 y extraditado a Estados Unidos en 2001 donde empezó a cooperar con las autoridades estadunidenses, incluyendo en este juicio. Aunque no se ha dicho oficialmente, se supone que es un testigo protegido.

Los abogados defensores se preparan para el contra-interrogatorio de Martínez con la intención de cuestionar su credibilidad y descalificar su narrativa ante el jurado que tiene en sus manos el veredicto final sobre El Chapo. La fiscalía realizó este martes una maniobra preventiva ante ello, preguntando al testigo si había sido drogadicto. Martínez respondió que hace en esos tiempos si lo era, consumiendo hasta 4 gramos de coca diario en los noventa, a tal extremo que se le perforó el tabique y le tuvieron que insertar cartílago. Pero aseguró que dejó eso hace 20 años, y que su memoria no fue afectada.

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