Destituyen a jefe policial chileno tras heridas de bala de dos menores

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Santiago. El presidente chileno Sebastián Piñera aceptó la renuncia ayer del general director de Carabineros, Mario Rozas, luego que en la tarde del día previo, dos adolescentes de 14 y 17 años de edad bajo la protección legal del Estado, fueron baleados por policías en una casa de acogida del Servicio Nacional de Menores (Sename).

Se trata del más reciente acontecimiento de la enorme lista de abusos y delitos cometidos por la policía militarizada chilena, tantas y tan sistemáticas como para que la permanencia de Rozas en el cargo, un protegido de Piñera cuya destitución fue exigida por meses, fuera finalmente insostenible.

Pero incluso en este momento crítico y definitivo, Piñera fue condescendiente con el uniformado e incluso lo homenajeó, pues no dijo haberle pedido el cargo, sino que le aceptó la renuncia, al señalar que "tengo el mayor aprecio, admiración y gratitud por la labor que ha cumplido el general Rozas (…), especialmente porque le tocó dirigir a Carabineros de un tiempo extraordinariamente difícil y complejo".

Después de los elogios a Rozas, el presidente apenas en último momento atinó decir que "quiero terminar estas palabras expresando mi solidaridad y condolencias con los niños que fueron lesionados, y también con los carabineros lesionados".

Los gravísimos hechos ocurridos la tarde del miércoles en el hogar de menores Carlos Masera, en la ciudad costera de Talcahuano, 600 kilómetros al suroeste de Santiago, deben aún ser esclarecidos en su desarrollo. Según se sabe, servicios de urgencia médica concurrieron a atender una emergencia, tras lo cual llegaron patrullas de carabineros que, supuestamente, recibieron pedradas arrojadas desde el interior, lo cual provocó el ingreso policial al predio y que se efectuaran disparos en su interior. Los menores de edad recibieron los balazos en las piernas, uno de ellos debió ser operado de urgencia, y también una carabinera recibió una cortada en un brazo.

Los sucesos se conocieron al atardecer del miércoles, justo cuando Piñera se aprestaba a asistir a una ceremonia de ascenso a generales del recientemente anunciado alto mando de Carabineros, que seguiría encabezado por el propio Rozas y que fue nombrado por Piñera en diciembre de 2018. Enterado de los sucesos en el refugio del Sename en Talcahuano, Piñera suspendió su participación en la ceremonia.

Carabineros de Chile es una organización absolutamente cuestionada y desprestigiada, profundamente permeada por el delito y la corrupción -varios generales y decenas de oficiales están enjuiciados como integrantes de una asociación ilícita que por años se dedicó al robo del presupuesto institucional, por aproximadamente 40 millones de dólares-, caracterizada en sus actuaciones por sucesivas y reiteradas transgresiones a sus protocolos de actuación, derivando en permanentes actos de violencia contra la ciudadanía.

Esta policía ha cometido actos tan ominosos y delincuenciales como el montaje de pruebas falsas para incriminar a líderes del pueblo Mapuche, o bien intentó encubrir asesinatos como el del joven comunero indígena Camilo Catrillanca, muerto hace dos años de un balazo por la espalda propinado por un oficial, crímenes que hoy son enjuiciados.



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