"¡Renuncien o a la horca!", claman miles en Beirut

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Beirut. El primer ministro de Líbano, Hasán Diab, propuso este sábado celebrar elecciones parlamentarias anticipadas en el país luego de que miles de libaneses, a los que se unieron militares en retiro, se manifestaron con horcas en la mano contra sus dirigentes a los que responsabilizaron de la explosión del martes en el puerto de esta capital. La tragedia dejó al menos 158 muertos, 5 mil heridos, 60 desaparecidos y 300 mil personas sin hogar. A su vez, los enfrentamientos de ayer resultaron con un policía muerto, 238 heridos y un número aún desconocido de detenidos.

Durante las protestas de ayer un grupo de manifestantes irrumpió en el Ministerio de Relaciones Exteriores y otros ocuparon las instalaciones de la Asociación de Bancos en el centro de la capital. Algunas de las miles de personas que llegaron a la plaza principal de la capital de Líbano colgaron sogas simbólicas en la Plaza de los Mártires para que, dijeron, sean ahorcados los funcionarios responsables por el estallido que devastó gran parte de la capital.

La tragedia ocurrió por la explosión de 2 mil 750 de toneladas de nitrato de amonio almacenadas en el puerto de forma inapropiada desde hace seis años y causó daños calculados de entre 10 mil y 15 mil millones de dólares, de acuerdo con el gobierno de Beirut. 

Choques dejan 238 heridos

El desastre elevó la furia popular a un nuevo nivel en un país que trataba de recuperarse de una crisis económica y financiera sin precedente, agravada por la pandemia de Covid-19. La clase dirigente, compuesta en su mayoría por antiguos líderes de la época de la guerra civil, es responsabilizada por la corrupción generalizada, la incompetencia y la mala gestión que contribuyeron a la explosión del martes.

Renuncien o a la horca, decían pancartas de manifestantes quienes instalaron sogas a lo largo de los puentes exteriores al puerto.

Uno de los asistentes, Khodr Ghadir, de 23 años, dijo que la soga era un símbolo de advertencia para todos los que han estado en el poder durante los pasados 30 años. Lo que pasó fue una chispa para que la gente volviera a las calles, declaró.

En un cartel se leían los nombres de la mayoría de los muertos, sobre una foto de la enorme nube en forma de hongo que causó la explosión. Estamos aquí por ustedes.

En un discurso televisado ayer Diab dijo que la única solución es celebrar elecciones anticipadas y llamó a todos los partidos políticos para que dejen de lado sus desacuerdos y se declaró dispuesto a permanecer en el cargo durante dos meses para dar tiempo a los políticos para trabajar en reformas estructurales.

Sin embargo, parecía poco probable que la oferta calme la creciente furia en las calles.

En el centro de Beirut, algunos manifestantes arrojaron piedras a las fuerzas de seguridad que respondieron con gases lacrimógenos. Cerca del Parlamento los manifestantes intentaron saltar las barreras que cerraban las calles hacia la legislatura. Posteriormente, los manifestantes prendieron fuego a un camión que era parte de la operación para erigir barreras en un camino que conduce al Parlamento.

Al menos 238 personas resultaron heridas en los enfrentamientos, según fuentes de salud, en momentos en que los hospitales están rebasados por los casos de Covid y heridos en la explosión. Se vio a varios manifestantes, con sangre corriendo por sus rostros, mientras eran llevados a otro sitio para recibir atención. En cierto momento se escucharon disparos, pero no fue posible saber su origen.

En el distrito capitalino de Achrafieh, varios manifestantes, entre ellos oficiales del ejército retirados, irrumpieron en el edificio del Ministerio de Relaciones Exteriores y prometieron convertirlo en la sede de la revolución.

El oficial retirado del ejército Sami Ramah leyó una declaración sobre la escalinata del ministerio. Esta autoridad debe dimitir, dijo Ramah. Algunos manifestantes entraron al edificio y quemaron algunos documentos. 

Crece apoyo internacional

La protesta ocurrió luego de que altos funcionarios de Medio Oriente y Europa llegaron al país en una muestra de solidaridad con el país.

En una muestra de la furia de la gente, el presidente del opositor partido cristiano Kataeb dijo que sus tres legisladores han decidido renunciar al Parlamento por la tragedia, que calificó de desastre. Sami Gemayel pidió a cada miembro honorable del Parlamento que renuncie y trabaje por el nacimiento de un nuevo Líbano.

Ayer trascendió que en la explosión del martes murieron 43 sirios. Líbano tiene alrededor de un millón de refugiados de esa nacionalidad.

El Ministerio de Relaciones Exteriores holandés informó que Hedwig Waltmans-Molier, la esposa del embajador de Holanda en Líbano, Jan Waltmans, también falleció por heridas que sufrió en el siniestro.

La explosión coincidió con la peor crisis económica y financiera en décadas en el país, lo que dificulta que muchos puedan reparar dañadas propiedades.

Documentos que se dieron a conocer tras la explosión muestran que durante años las autoridades del puerto advirtieron que la presencia de 2 mil 750 toneladas de nitrato de amonio suponían un enorme peligro, pero nadie actuó para retirarlas. Las autoridades se han estado culpando unas a otras desde la explosión, y 19 personas han sido detenidas, entre ellas los directores del puerto, de la agencia aduanera y su predecesor.

Respaldaremos a Líbano por todos los medios posibles, dijo a reporteros Ahmed Aboul Gheit, secretario general de la Liga Árabe, que agrupa a 22 naciones, tras reunirse el sábado con el presidente Michel Aoun.

El domingo en Francia habrá una conferencia de donantes para Líbano en la que también participará Aboul Gheit.

En el lugar de la explosión, en el puerto de Beirut, los rescatistas seguían buscando a decenas de personas que siguen desaparecidas desde el martes. También se pudo ver bulldozers moviendo escombros cerca del enorme almacén de grano que sigue parcialmente en pie.

La ayuda internacional lleva días llegando a Líbano y se han instalado hospitales de campaña en la capital para ayudar a tratar a los heridos.

El presidente Donald Trump dijo el viernes que habló por teléfono con Aoun y con el presidente francés Emmanuel Macron, quien realizó una visita breve a Líbano el jueves. Trump señaló que se estaban enviando suministros médicos, alimentos y agua desde Estados Unidos, junto con socorristas, técnicos, médicos y enfermeras.

El nitrato de amonio, un producto muy explosivo empleado en fertilizantes, estaba en el puerto desde que fue confiscado años antes del barco MV Rhosus, con bandera de Moldavia, confiscado en Beirut en 2013 cuando entró en el puerto. Procedía de Georgia y su destino era Mozambique.

 
 

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