Rebelión en Beirut tras los devastadores estallidos

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Beirut. Las fuerzas de seguridad libanesas dispersaron anoche con gas lacrimógeno a decenas de manifestantes enfurecidos por las explosiones del martes en el puerto de Beirut, tragedia que se convirtió en símbolo de la incompetencia y la corrupción de las autoridades. Horas antes, al grito de ¡revolución, revolución!, multitudes asediaron al presidente francés, Emmanuel Macron, de visita en esta capital, quien prometió apoyo e investigación internacional y afirmó que sin reformas, Líbano seguirá hundiéndose.

Los manifestantes destrozaron comercios y lanzaron piedras a la policía en el barrio del Parlamento, según la Agencia Nacional de Información. La policía respondió y varios manifestantes resultaron heridos.

La ira y la consternación se acrecientan en Beirut luego de que medios de comunicación confirmaron que las autoridades recibieron advertencias sobre el cargamento de 2 mil 700 toneladas de nitrato de amonio almacenadas en el puerto que estallaron el martes dejando 149 muertos, 5 mil heridos y 300 mil personas sin techo.

Beirut, 06 de agosto de 2020. Trabajadores de rescate libaneses continuaban ayer la búsqueda desesperada de sobrevivientes entre los escombros de edificios tras las dos poderosas explosiones que antier provocaron una devastadora ola expansiva en todo Beirut, con saldo de al menos 135 muertos, más de 5 mil heridos, y unas 300 mil personas sin hogar.

 

Durante el recorrido de Macron por las devastadas calles capitalinas la multitud enfurecida le gritaba: Queremos la caída del régimen. (El presidente) Michel Aoun es terrorista. ¡Ayúdenos!

El mandatario prometió que propondrá un nuevo pacto político y reiteró que su país dará a la nación asistencia médica y humanitaria que no terminará en manos corruptas, e instó al gobierno a implementar reformas indispensables para evitar el hundimiento de Líbano. También anunció una conferencia internacional para recaudar fondos para la nación.

Macron pidió una investigación internacional sobre las explosiones provocadas por el incendio en un depósito del puerto donde se guardaban 2 mil 700 toneladas de nitrato de amonio desde 2014.

Líbano no está solo, tuiteó el presidente francés.

Macron se dirigió primero al puerto y luego al devastado barrio de Gemmayze, donde enfrentó a una multitud enojada con la clase política, que apenas ha cambiado desde el final de la guerra civil (1975-1990), y a la que acusa de corrupción y negligencia.

Francia, que ejerció un mandato sobre Líbano desde la década de 1920 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial y conserva lazos profundos con el país, quiere organizar la cooperación europea y más ampliamente la ayuda internacional, mientras la diáspora libanesa ya empezó a movilizarse.

Varios países ya enviaron socorristas y material y la Unión Europea anunció ayuda de emergencia por 33 millones de euros (unos 40 millones de dólares).

Beirut, Líbano. 4 de agosto de 2020. Dos explosiones sacudieron Beirut, la capital libanesa, hiriendo a miles de personas y causando daños generalizados. Los siniestros sacudieron varias partes de la ciudad. Al menos 135 personas murieron y otras cinco mil resultaron heridas, mientras otras 250 mil perdieron sus hogares, según un nuevo balance proporcionado por un responsable del ministerio de Salud. Residentes reportaron ventanas rotas y la caída de techos falsos, incluso a kilómetros de distancia. En el centro de la capital se observaron personas heridas en el suelo y la destrucción generalizada de edificios. La prensa local informó que la explosión principal fue en el puerto, dentro de un área donde se almacenaban dos mil 750 toneladas de nitrato de amonio.

 

El jefe de la diplomacia libanesa, Charbel Wehbé, anunció ayer la creación de una comisión investigadora que tiene cuatro días para dar un informe detallado con el fin de deslindar responsabillidades.

Las autoridades no pusieron en marcha ningún dispositivo para albergar a las personas sin techo, pero los libaneses salieron a las calles a limpiar los escombros y acogieron a quienes perdieron sus hogares.

Según fuentes de seguridad, las autoridades del puerto, los servicios de aduanas y los de seguridad estaban todos al corriente de que había material químico peligroso en el puerto, hablaban incluso de una bomba flotante, pero se acusan mutuamente de ser responsables. En Twitter circulaba la tendencia #Cuélguenlos para exigir castigo a los culpables.

Esta tragedia ocurre en un país sumido en una crisis económica, con hiperinflación y despidos masivos, además de la pandemia de coronavirus.

 
Cuando los libaneses expresan su enojo contra el gobierno por lo que consideran negligencia que llevó a la explosión que devastó grandes áreas de Beirut, los expertos se preguntan por qué el material explosivo estuvo almacenado durante tanto tiempo y tan cerca del centro de la ciudad poblada por más de dos millones de personas. Vía Graphic News
 

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