Siguen protestas contra el racismo en Portland ya sin agentes federales

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Portland. Miles de personas protestaron ayer contra el racismo en Portland, en la primera manifestación desde que inició la salida de los refuerzos federales enviados por el presidente Donald Trump, y que se desarrolló sin violencia. Las consignas Black Lives Matter (Las vidas de los negros importan) y Sin justicia no hay paz retumbaron otra vez en esta ciudad del oeste de Estados Unidos, que lleva 63 días de protestas tras el asesinato del afroestadunidense George Floyd a manos de policías blancos el pasado 25 de mayo.

En tanto, el fiscal del condado de St. Louis anunció que no presentará cargos contra el ex agente que disparó y mató a Michael Brown en Ferguson, Missouri, una decisión que podría desatar nuevas protestas contra el racismo y la brutalidad policiales.

La madrugada de ayer quedaban algunos manifestantes con improvisados escudos, bastones de hockey y hasta sopladoras de hojas para disipar el humo de las bombas de gas, que normalmente cerraban la jornada.

Pero no hubo señal de la policía del estado de Oregon, que asumió las labores de orden público, tras un acuerdo entre el gobierno de Trump y la gobernadora Kate Brown.

¿Qué queremos? Justicia... ¿Cuándo la queremos? ¡Ya!, gritaban los manifestantes frente a la corte federal. Pasamos los 60 días y seguimos fuertes, dijo más temprano uno de los organizadores, entre aplausos

La presencia de las fuerzas federales en Portland agravó la situación, sobre todo tras divulgarse videos que mostraban a manifestantes arrestados por agentes en autos sin identificación. Los oficiales, además, dispersaban las concentraciones con gases, bombas de estruendo y perdigones.

El superintendente de la policía estatal de Oregon, Travis Hampton, dijo que sus oficiales no vestirían trajes antimotín, como los federales, sino que ofrecerían un aspecto amigable con el que se buscaba cambiar el tono de las protestas de los últimos días en Portland, que siempre terminaron en violencia.

Estos policías del estado de Oregón no son fáciles de provocar, dijo en una entrevista con el diario The OregonianEsperamos lo mejor, pero planeamos para lo peor, añadió Hampton, dando a entender que responderán con la fuerza si la situación se degrada.

No ocurrió. El momento más tenso fue cuando algunos manifestantes lanzaron un par de botellas de vidrio y bombas de pintura a la fachada de la Corte, ya toda llena de grafiti, pero los policías no aparecieron y los ánimos se calmaron.

Por su parte, la gobernadora Brown arremetió un día antes contra Trump.

Creo que ya hemos tenido suficiente fanfarronería política de (Washington) DC, escribió Brown en Twitter. “El plan del presidente para ‘dominar’ las calles de las ciudades estadunidenses ha fracasado”.

Según el acuerdo alcanzado el miércoles, las fuerzas federales comenzaron a retirarse de la ciudad el jueves.

Protegeremos la libertad de expresión y el derecho a protestar pacíficamente, añadió. Las protestas masivas y no violentas lideradas por activistas de Black Lives Matter han inspirado a la nación. Pongámonos a trabajar y hagamos realidad esta visión, indicó Brown.

-Trump reitera amenaza-

Sin embargo, su retirada fue condicionada a que las fuerzas del orden locales garanticen la seguridad del palacio de justicia federal y otros edificios que han sido blanco de los manifestantes.

Vamos a ver si pueden hacerlo hoy y mañana. Si no pueden mandaremos a la Guardia Nacional para que se encargue, lanzó Trump el jueves.

Las protestas en Portland comenzaron, como en el resto del país, tras el asesinato de George Floyd, un hombre negro muerto el 25 de mayo asfixiado bajo la rodilla de un policía blanco en Minneapolis.

En tanto, con la decisión de Wesley Bell, fiscal de Saint Louis, es la tercera vez que la fiscalía investigó el caso y optó por no acusar a Darren Wilson, el policía blanco que disparó a Brown, un afroestadunidense de 18 años el 9 de agosto de 2014. Un jurado instructor del condado de St. Louis rechazó acusar a Wilson en noviembre de 2014, la misma decisión que tomó el Departamento de Justicia de Estados Unidos en marzo de 2015.

Activistas de derechos civiles y los padres de Brown esperaban que Bell, el primer fiscal negro del condado, quien asumió el cargo en enero de 2019, viese la situación de forma diferente.

Bell señaló que su oficina realizó una investigación no anunciada durante cinco meses en la que se revisaron declaraciones de testigos, reportes forenses y otras evidencias.

La pregunta para esta oficina era una simple: ¿Podemos demostrar más allá de la duda razonable que cuando Darren Wilson disparó a cometió asesinato u homicidio bajo la ley de Missouri? Tras una revisión independiente y profunda de las evidencias no podemos probar que lo hiciese, dijo Bell.

Pero nuestra investigación no exonera a Darren Wilson, agregó el fiscal.

El incidente provocó meses de disturbios en Ferguson y convirtió al suburbio de St. Louis en sinónimo de un debate nacional sobre el trato que da la policía a las minorías. Esas movilizaciones ayudaron a consolidar el movimiento Black Lives Matter que se inició tras la muerte de Trayvon Martin, un negro de 17 años, baleado por un voluntario de una patrulla vecinal en Florida en 2012.

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