Piñera modifica gabinete y opta por conservadores en cargos clave

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Santiago. El presidente, Sebastián Piñera, concretó hoy su decimotercer ajuste ministerial en poco más de dos años desde que asumió en marzo de 2018, optando por rearmar la totalidad de su gabinete político con personajes que representan los valores más "identitarios" de la derecha chilena, señalan analistas.

Por "identitarios", entiéndase la defensa cerrada de la actual constitución heredada de la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet (1973-1990), el resguardo del orden y de la seguridad como dogmas, el concepto de la "democracia protegida", el salvataje del cuestionado sistema previsional privado, la defensa de la subsidiariedad del Estado por sobre uno de derechos sociales, etcétera. Es decir, aquellos valores y/o principios que justamente pondrá en duda el proceso constitucional al que está abocado Chile y que tendrá su primera prueba el 25 de octubre próximo, con un plebiscito para decidir si se avanza o no a una convención constituyente y de qué tipo.

Piñera optó por el senador ultra conservador y cercano al pinochetismo Víctor Pérez (Unión Demócrata Independiente -UDI-) en el estratégico Ministerio del Interior, la jefatura del gabinete; por el diputado Jaime Bellolio (UDI) en la Secretaría General de Gobierno (vocería); por el derechista senador Andrés Allamand (Renovación Nacional) en la Cancillería, férreo partidario del rechazo al proceso constitucional; movió a Cristián Monckeberg (RN) a la Secretaría General de la Presidencia, y a Karla Rubilar desde la vocería de gobierno al Ministerio de Desarrollo Social. Además, en Defensa asumió el actual presidente de RN, diputado Mario Desbordes, quien ha proclamado su respaldo al cambio constitucional, lo que le ha valido ser resistido por los sectores más duros de su partido, especialmente por Allamand.

El cambio estructural que se produce en el gabinete de Piñera, ocurre luego de semanas de rencillas y "guerra sucia" al interior de la coalición gubernamental Chile Vamos y contra la conducción del ex ministro Blumel, por la percepción de una lenta y escasa ejecución de planes de socorro para los sectores más vulnerables castigados por las secuelas de la pandemia y por el nulo apoyo para con la clase media.

Ese desbarajuste interno terminó de hacer crisis la semana pasada cuando parlamentarios oficialistas apoyaron masivamente un proyecto opositor para permitir el acceso anticipado de los ahorradores hasta a diez por ciento de los fondos para pensiones, un plan totalmente rechazado por el gobierno, y que fue aprobado abrumadoramente por diputados y senadores.

La interpretación

"Este es un cambio que apunta a los sectores más identitarios de la centro derecha, no los más duros, pero si los más identitarios", asegura el analista Mauricio Morales, doctor en Ciencia Política de la Universidad de Talca.

"Un gran problema de este gobierno es que cuando se mide la aprobación presidencial, el lugar ideológico donde más retrocede es en los electores de derecha. Comparando la semana del 26 de julio con la del 24 de junio, o sea, un mes, la aprobación al gobierno desde los electores de derecha pasó de 56 por ciento a 28 por ciento, mientras que en otros espacios ideológicos hubo una mínima variación. Así, este cambio apunta a contener el derrame de aprobación presidencial que se genera desde los electores de derecha", explica.

Morales apoya su punto en que las primeras palabras, apenas designado, del ministro Víctor Pérez, fueron dedicadas a hacer referencia al conflicto en la Región de La Araucanía, al sur del país, donde el pueblo originario Mapuche libra una cada vez más intensa lucha con el Estado chileno para recuperar sus tierras ancestrales, hoy mayoritariamente explotadas por empresas forestales. Sectores de derecha acusan que en La Araucanía ha cesado el Estado de Derecho, acusan la existencia de organizaciones y de actos terroristas sistemáticos y piden la militarización de la zona por la vía de la intervención del ejército.

Víctor Pérez, casi sin que le preguntasen, expresó de inmediato su "especial preocupación" por la situación en La Araucanía y proclamó su respaldo al actuar de las policías, que pese a mantener copada la zona, lucen ineficaces frente al actuar de contingentes irregulares que operan cortando caminos y quemando camiones y maquinaria maderera.

"El mensaje es muy claro y apunta en la imposición del orden", añade Mauricio Morales.

Por otra parte, el analista hace notar que toman el control del gobierno miembros de la élite más tradicional de derecha pero con un importante impronta generacional, por un lado ingresan Pérez y Allamand que representan el tronco más tradicional; pero se suman Bellolio y Monckeberg, que son de una generación más joven.

"El gabinete anterior que se suponía era la savia joven de la derecha, es borrada para que reaparezcan estos espíritus más identitarios. Hay ahí un intento del presidente en términos de reequilibrar y reconquistar a los propios partidos de su coalición, en términos de que había mucha molestia con el Ministro del Interior tanto en la UDI como en RN. Se cumple el deseo de ambos y el control lo toma esta elite más tradicional, por tanto la aspiración de Piñera de realizar una transición generacional hacia la savia nueva se ve frustrada", dice.

Morales no comparte la explicación de que han llegado al gabinete las fuerzas del Rechazo al proceso constituyente.

"Es una de las tesis más dominantes, pero tengo algunas consideraciones, creo que en realidad entran los identitarios. Que los identitarios estén por el Rechazo es un efecto más que una causa del cambio de gabinete. Si este gabinete fuese exclusivamente del rechazo, entonces pondría en severos problemas al gobierno, porque automáticamente le endosa al presidente y al gobierno la derrota que presumiblemente sufrirá el rechazo por abrumadora mayoría en octubre, lo cual forzaría a Piñera a hacer un nuevo cambio de gabinete", señala.

En igual línea se pronuncia el sociólogo Axel Callis, director de la consultora www.tuinfluyes.com y del área electoral de la Fundación Chile 21.

"No comparto que este sea un gabinete del rechazo constitucional, es una coincidencia que las personas de mayor edad sean partidarias del rechazo, pero no creo que esa variable aglutine al nuevo equipo, sino que se busca experiencia y sagacidad, de trayectorias largas y probadas", señala.

En ese sentido, "Piñera recurre a lo que hizo en su primer gobierno, echa mano a senadores y parlamentarios con experiencia para encauzar los 18 meses que le quedan, un periodo marcado por el final de la pandemia, la crisis económica, la recesión y el ciclo electoral que se avecina, el gobierno tratará de controlar esos procesos que son fundamentales para la alianza gubernamental".

El cambio, añade, busca significar un nuevo comienzo del gobierno, retomar la agenda cuando no se tiene y este "la perdió hace varias semanas".

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