Repudio al racismo en decenas de ciudades europeas

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Londres. De Bruselas a Budapest, Londres, Madrid y Roma, decenas de miles de personas salieron a las calles ayer en repudio al racismo, en una extensión de la ola de protestas desatada en Estados Unidos por la muerte de un hombre negro asfixiado por un policía blanco en Minneapolis.

La mayoría de las movilizaciones fueron pacíficas, aunque en Gran Bretaña fueron vandalizadas una estatua del ex primer ministro Winston Churchill (1874-1965), y otra del esclavista Edward Colston (1636-1721), y en Bélgica corrió una suerte similar un monumento dedicado al rey Leopoldo (1835-1909).

En Madrid, unos 3 mil manifestantes, según la policía local, se reunieron afuera de la embajada de Estados Unidos; ahí condenaron el asesinato de George Floyd el pasado 25 de mayo, repitiendo sus últimas palabras: No puedo respirar.

En Barcelona, cientos llenaron la plaza de Sant Jaume, donde se ubica el gobierno regional. Con cubrebocas y guardando distancia, levantaron carteles en inglés para denunciar el racismo en España y Europa.

La organización Comunidad Negra, Africana y Afrodescendiente en España convocó manifestaciones en 10 ciudades del país, desde Pamplona, en el norte, hasta el archipiélago canario, frente a la costa occidental de África.

 

 

En Roma, una espontánea movilización congregó en la famosa Piazza del Popolo a miles de jóvenes que se arrodillaron en silencio, con el puño en alto, durante nueve minutos, el tiempo durante el cual el policía mantuvo su rodilla sobre el cuello de Floyd, hasta que éste falleció. Al levantarse, gritaron también: ¡No puedo respirar!

Hubo una gran participación de migrantes africanos como Michael Taylor, originario de Botsuana, quien acudió con toda su familia. Soy un africano blanco, y a veces siento miedo y el desprecio únicamente porque soy extranjero, declaró a la agencia de noticias Afp. Imagínese cómo serían las cosas si fuera negro.

Morikeba Samate, senegalés de 32 años, uno de los decenas de miles de migrantes llegados a Italia tras una peligrosa travesía por el Mediterráneo, señaló: Es realmente duro vivir aquí; piensan que somos ladrones.

La protesta en Holanda reunió a miles de personas en las ciudades de Zwolle y Maastricht, respectivamente. En Budapest se congregaron unos mil inconformes cerca de la embajada estadunidense.

En Londres la jornada para repudiar la muerte de Floyd y denunciar las desigualdades raciales en Gran Bretaña comenzó cerca de la embajada de Estados Unidos, donde se congregaron miles de ciudadanos, la mayoría con cubrebocas para protegerse del coronavirus.

Todo el mundo sabe que esto no es sólo por la muerte de Floyd, o por lo que pasa en Estados Unidos, sino por el racismo en todo el mundo, sostuvo Darcy Bourne, estudiante londinense.

Las protestas fueron pacíficas en su mayoría, pero por segundo día consecutivo hubo enfrentamientos cerca de las oficinas del primer ministro Boris Johnson. Algunos jóvenes arrojaron objetos a la policía, que desplegó refuerzos para restaurar la calma.

Sadiq Khan, alcalde de Londres, advirtió que la violencia es inaceptable y pidió a los manifestantes que se apeguen a las leyes y mantengan el distanciamiento social de dos metros entre cada persona, aunque la mayoría ignoró el exhorto.

Los manifestantes dañaron la estatua de Churchill en el centro de Londres, tacharon su apellido y sobre él escribieron: Era un racista. Además le colgaron una pancarta de Black Lives Matter.

En el puerto de Bristol, al oeste, la protesta fue más violenta. Los manifestantes derribaron la estatua de Edward Colston, esclavista del siglo XVII, en medio de una ovación de la multitud.

En las imágenes publicadas en las redes sociales puede verse a manifestantes que parecen colocar su rodilla sobre el cuello de la estatua.

El historiador David Olusoga comentó a la BBC que el monumento debió haber sido retirado hace mucho tiempo. “Las estatuas dicen: ‘este fue un gran hombre que hizo grandes cosas’. En su caso, no es cierto. Fue un comerciante de esclavos y un asesino”, aseguró.

La estatua de Colston fue llevada hasta la bahía, donde los inconformes la arrojaron al mar.

No fue el único monumento que sufrió daños. En Bruselas, lo manifestantes se encaramaron sobre la estatua del ex monarca Leopoldo II y gritaron compensación. En la escultura se pintó con grafiti la leyenda vergüenza. Se dice que el reinado de Leopoldo costó la vida a más de 10 millones de congoleses.

En Hong Kong, unas 20 personas protestaron en solidaridad con el movimiento Black Lives Matter frente al consulado estadunidense.

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