Chile: apoyo a proceso de nueva constitución sigue intacto

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Santiago. Al 31 por ciento de los chilenos no les merece “ninguna confianza” y a 40 por ciento “poca confianza”  la credibilidad de la información en torno a la pandemia del Covid-19 que entrega el gobierno de Sebastián Piñera, en tanto que 69 por ciento desaprueba su gestión presidencial y sólo 12 por ciento la respalda, según una encuesta de alcance nacional realizada por la firma Tu Influyes.

Los números, pese a mostrar un aumento en la aprobación del presidente --que llegó a estar en 6 por ciento luego del estallido social del 18 de octubre de 2019--, son muy malos para el oficialismo si se considera que ha visualizado el manejo de la crisis sanitaria como una oportunidad de reposicionamiento.

Son casi cotidianas las apariciones de Piñera en los medios de comunicación, anunciando desde “grandes planes” para apuntalar la economía, que se hundirá en una recesión de -3.5 por ciento este año y que llevará el desempleo –actualmente en 7.8 por ciento de la fuerza laboral-  a cifras de dos dígitos, hasta anunciar las cifras de los contagios diarios.

Al mismo tiempo, en diversas comunas (delegaciones) de Santiago y en otras ciudades, se han estado produciendo manifestaciones espontáneas, barricadas callejeras y también quema de buses, a la vez que grupos de jóvenes han retornado a Plaza Dignidad.

Estas manifestaciones están teniendo como una expresión de continuidad de la crisis social gatillada en octubre de 2019, y forman parte de protesta por las secuelas económicas que empieza a causar la pandemia, cuando al menos unas 300 mil personas perdieron sus empleos y el propio gobierno estima que podrían llegar a un millón.

En las comunas pobres de la capital, los alcaldes ya reparten alimentos y empiezan a organizarse “ollas comunes”, donde se distribuyen almuerzos.

El oficialismo, ansioso por evitar una crisis económica aguda, declaró sus intenciones de regresar a una “nueva normalidad”, suscitando amplia disconformidad con el concepto que fue asemejado a trabajar en condiciones sanitarias precarias, debiendo salir Piñera al día siguiente a hablar de un “retorno seguro”.

Chile tiene 13 mil 330 personas infectadas y 189 fallecidos, para una tasa de letalidad muy baja en comparación a otras naciones; pero en torno a las cifras oficiales reina mucha desconfianza principalmente desde el Colegio Médico y los alcaldes, que reclaman transparencia.

Axel Callis, sociólogo y director de la encuestadora Tu Influyes, dijo a La Jornada que en la gestión de la pandemia no se percibe al gobierno como único actor, sino que los alcaldes y el Colegio Médico son valorados mucho más. “Lo que sí está deficiente es la información que entrega el gobierno en términos de transparencia, confianza y precisión, ahí todos los números son rojos y vienen de antes, la pandemia confirma la falta de credibilidad en todas sus líneas de Piñera”, dice.

Callis dice que la crisis sanitaria ha visibilizado las carencias sociales que detonaron la protesta. “Ha tenido un efecto dramáticamente virtuoso en reflejar un país que ni siquiera el estallido mostró en toda su dimensión: que los ancianos cobran pensiones miserables arriesgando su salud, que millones de personas viven al día, no tienen contratos formales y viven en la línea de la pobreza; una inequidad territorial enorme entre barrios pobres y ricos; la cuarentena aparece como un bien de lujo entre quienes pueden encerrarse mientras los otros deben seguir saliendo para ir a buscarse la vida, es decir lo que ha hecho es confirmar las extremas diferencias sociales y segregaciones del modelo”.

La encuesta muestra que el apoyo al proceso constitucional cuenta con masivo respaldo y que no por un buen manejo de la pandemia, van a cambiar los resultados del plebiscito. En ese sentido el gobierno busca normalizar la situación y desescalar las medidas sanitarias, para abrir la economía y evitar una crisis económica aún mayor que potencie el resultado a favor de la nueva constitución.

La insistencia de Piñera en personalizar el manejo de la crisis sanitaria, ¿qué resultado le ha producido en cuanto a reperfilar su presidencia?

La medición de nuestra encuesta pone a Piñera en 13% en términos de valoración y aprobación, después que llegó a un 6%. Tiene números un poquito más razonables dentro de su sector, ha conquistado la mitad de su sector más duro. Para decir que ha sorteado su caída, lo primero que tiene que lograr es recuperar el apoyo de los que lo eligieron y está  mitad de camino.

Pandemia y movilización social

¿La crisis sanitaria, en la medida que muestra las carencias del modelo, cuánto puede potenciar la movilización social y la convocatoria al plebiscito constituyente de octubre?

 “Sí, uno entiende que lo que trata de hacer el gobierno es desescalar las medidas sanitarias para poner en marcha la economía y desagudizar una crisis económica aun mayor como la que vendrá en los meses siguientes. El gobierno sabe que ahora está quedando al descubierto la precariedad del modelo, se está desnudando Chile y el hambre, ni siquiera la pobreza, el sentido de urgencia que puede haber con la cesantía y la falta de recursos, pueden agudizar aún más el sentir de insatisfacción de las personas. Eso pasó en 1983, cuando viene el descalabro económico de la dictadura y surge la protesta social que se une a lo ideológico con la situación económica de las personas, haciendo prácticamente imparables a hasta 1989 las manifestaciones contra Pinochet”.

Pero ese escenario de “retorno seguro” al trabajo que quiere instalar el gobierno, puede hacerlo también víctima de su propio exitismo, porque en la medida que normaliza al país, también normaliza la protesta, en un escenario donde el propio presidente habla de un millón de personas sin empleo.

Callis estima que a potencia del restallido dependerá de lo que ocurra durante el invierno austral (julio/agosto/septiembre). Si la situación de la pandemia es llevada por el gobierno con una cifra de fallecidos y contagiados manejable, lo que habrá será sólo crisis económica y no sanitaria. En ese escenario, lo que no puede hacer el gobierno es decir que estamos normales y que estamos en guerra, como describió a la protesta social el presidente.  Y en ausencia de guerra y de normalidad debería aparecer la controversia, la disidencia y la oposición, entiéndase, la protesta.

 

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