Militares argentinos y hondureños distribuyen alimento en zonas pobres

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Buenos Aires y Tegucigalpa. Una larga fila espera la entrega de comida que trae un camión militar. En un barrio de Quilmes, un lugar ubicado a las afueras de Buenos Aires. El aislamiento obligatorio se cumple pero el costo es alto: falta el alimento diario.

"Venimos a buscar la comida porque andamos con poco dinero, estamos a mitad de mes y un poquito más, hasta que cobremos la gente necesita", dice María Rosa Verdasco, mientras espera su turno entre un centenar de personas.

Verdasco, que cobra una pensión de unos 12 mil pesos (180 dólares) y completa el sueldo cuidando un anciano de 97 años, aprueba el aislamiento obligatorio decretado por el gobierno de Alberto Fernández para contener los contagios del coronavirus que llegaron el martes a 387, de los cuales murieron seis.

"A veces uno se enoja por no poder salir, pero cuando se te muere alguien, ahí te das cuenta de que es al cohete (sin sentido) preocuparse", comenta.

Mujeres embarazadas, niños, ancianos, jóvenes respetan el metro de distancia mientras esperan su turno frente al camión militar. En el barrio se siente fuerte el frenazo de la actividad económica, en un país ya afectado por una recesión de dos años, con aumento sensible de la pobreza y el desempleo.

Carlos Alberto Andrea, de 58 años, vivía de 'changas' (pequeños trabajos). Lavaba autos. Pero todo paró: "Hoy es el primer día que vengo a buscar comida; todo ayuda, más en mi caso que estoy desocupado. Hoy por hoy no tengo nada de nada. No se puede hacer nada, al no poder salir, no tengo opción de nada", menciona esperando su ración de arroz con pollo.

Un joven soldado es el encargado de servir de dos a cinco raciones por persona. Es uno de los 32 uniformados del equipo de Respuesta Militar a una Emergencia que está colaborando con el municipio de Quilmes.

Ese equipo depende del Comando del área metropolitana, una de las 14 zonas de emergencia que estableció el ministerio de Defensa en el país para afrontar el pico que se estima llegará en unas semanas.

En Quilmes, donde viven unas 600 mil personas, el municipio consigue el alimento y lo cocina. Los militares ponen a disposición camiones para su traslado y recorren los barrios una vez al día.

De Centro Clandestino a hospital de triaje

En Campo de Mayo, un cuartel militar ubicado al noroeste de la Capital, donde en la dictadura (1976-1983) funcionó uno de los mayores Centros Clandestinos de Detención, se instaló ahora un hospital reubicable para aumentar la capacidad de camas disponibles.

"Este es un hospital de 'triaje', donde podemos atender a un montón de personas", explica el coronel médico Fabio Monserrat.

"Vamos a tener una carpa para 100 personas para que estén cómodas y distanciadas, donde vamos a hacer el 'triaje' con termómetros con infrarrojo".

Según el resultado de ese test, algunas podrán quedar internadas ahí mismo o ser derivadas. Otras se irán a sus casas.

Honduras, de los países más endebles

En Honduras militares recorrieron en camiones verde olivo este miércoles barrios pobres de la capital para distribuir comida a personas en aislamiento social por el nuevo coronavirus, que deja 36 contagiados en el país.

El presidente Juan Orlando Hernández anunció la distribución a 800 mil familias pobres, 3.2 millones de personas, para que no salgan y evitar la propagación del Covid-19.

Un nutrido convoy militar realizó la repartición desde el bulevar Kennedy, en el este de la ciudad, hasta la cercana barriada de los Pinos.

Los militares entraban a las casas a entregar maíz, frijoles, arroz, aceite y otros víveres. Explicaron a los residentes que era una donación de las Fuerzas Armadas y el gobierno cada 15 días.

"Lloramos de la alegría sobre todo por los niños", dijo al telenoticiero Hoy Mismo una mujer que se identificó como Suyapa.

"Los alimentos llegarán paulatinamente a las diferentes colonias donde sea necesario", explicó el general Tito Livio Moreno, jefe de los militares, antes de salir a repartir alimento.

Honduras es uno de los países más vulnerables a la pandemia por sus niveles de pobreza, que afecta a cerca de 70% de su población de nueve millones de habitantes, y un sistema de salud endeble que no ha podido atender la propagación del dengue, que el 2019 dejó 180 muertos.

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