Médicos y enfermeras de EU claman por insumos ante Covid-19

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Nueva York. Médicos y enfermeras en la primera línea contra el coronavirus ruegan por ayuda inmediata por equipo de protección personal como mascarillas, guantes desechables y batas protectoras, y hospitales alertan que no hay suficientes aparatos de apoyo respiratorio -en el país más rico del mundo–.

Y a pesar de repetidas afirmaciones del presidente Donald Trump, aún no hay suficientes pruebas diagnósticas disponibles y en parte por eso Estados Unidos está invadido por el coronavirus y nadie puede precisar qué tan grave o extensa es la contaminación porque el régimen de Trump decidió no empezar a suministrar pruebas diagnósticas de inmediato, aparentemente por consideraciones políticas.

“Estamos en guerra sin municiones”, afirmó un cirujano en California.

La Casa Blanca continúa coordinando solo parcialmente la respuesta nacional, insistiendo en que los gobernadores de cada estado deberían resolver estas carencias. Aunque Trump anunció hace una semana que invocaría la Ley de Producción de Defensa (DPA) que permite al gobierno ordenar al sector privado fabricar productos básicos para una emergencia nacional, no lo ha hecho.

Las principales asociaciones nacionales de doctores (AMA), de enfermeras (ANA) y de hospitales (AHA), enviaron una carta conjunta a Donald Trump hace dos días, en donde afirman; “los hospitales, sistemas de salud, médicos y enfermeras de Estados Unidos le instamos a que de inmediato use el DPA para incrementar la producción doméstica de equipo médico y los suministros tan desesperadamente necesitados” por todo el sector de salud.

Todos los días circulan noticias de estas peligrosas carencias como de solicitudes de médicos y hospitales de mascarillas, guantes y otro equipo necesario para poder desde administrar pruebas a tratar a pacientes graves en diversos puntos del país.

En algunos hospitales se está re utilizando equipo de protección personal, y hasta paliacates y equipo hecho de lo que se pueda encontrar e inventar por los trabajadores de salud.

El gran desafío ahora es cómo evitar que los doctores y enfermeras atendiendo a la ola creciente de pacientes se vuelvan pacientes ellos mismos. Algunos advierten que si eso ocurre “donde colegas están ahora atendiendo a colegas en las unidades de cuidado intensivo -no hay nada más desestabilizador para Estados Unidos”, indicó un decano de una escuela de medicina a CNN. “Si uno no puede proteger a trabajadores de salud y éstos se enferman, se derrumba el sistema entero”, advirtió Nicole Laurie, ex secretaria asistente del Departamento de Salud durante el gobierno de Barack Obama, en entrevista con el Washington Post.

¿Salud o dinero?

Mientras tanto, en Washington continúa la negociación de un paquetes masivo de aproximadamente 1.8 billones de dólares para la estabilización y rescate de la economía entre deres legislativos de ambos partidos, en parte una batalla sobre quiénes serán los principales beneficiarios de los fondos públicos entre el sector privado y trabajadores y comunidades vulnerables.

La reactivación de la economía para Trump es obviamente más importante que controlar el Covid-19, y ha expresado su creciente impaciencia con la clausura parcial de la economía para frenar la pandemia afirmando que “no podemos permitir que la curación sea peor que el problema”.

En conferencia de prensa en la Casa Blanca, Trump insistió en que “Estados Unidos estará nuevamente y pronto abierto para los negocios”, e indicó que ese “pronto” sería antes de tres o cuatro meses.

Mientras tanto, promovió medicamentos antipaludismo para el Covid 19, algo que alarma a expertos de salud, al buscar urgentemente un antídoto a la crisis que él ayudo a detonar.

Los pronósticos sobre la devastación económica son casi increíbles, desde un desplome de un 50 por ciento en crecimiento económico en el segundo trimestre a otros más optimistas como el de JPMorgan Chase de una reducción de 14 por ciento en actividad económica, mientras que Goldman Sachs cree que esa cifra negativa será de 24 por ciento y Morgan Stanley de hasta 30.

Mas estados anunciaron que pronto impondrán cuarentenas parciales, lo cual llevará a que más de100 millones de personas, casi un tercio del país, vivirá bajo estas restricciones. El número de casos en este país está por llegar a 40 mil, con 458 muertes, según cálculos del New York Times.

 

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