Argentina: piden reabrir investigación por muerte de fiscal Nisman

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Buenos Aires. A cinco años de la muerte del ex fiscal Alberto Nisman, el aniversario continúa siendo utilizado por la oposición política, en este caso la alianza Juntos por el Cambio (antes Cambiemos) que lo convirtió ayer en el primer acto político después de la salida del gobierno de Mauricio Macri el pasado 10 de diciembre, al ser derrotado por el peronista Frente de Todos el año pasado.

Nisman fue nombrado en 2004 por el ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) como fiscal a cargo de la fiscalía especial para investigar el atentado contra la Asociación Mutual Israelita-Argentina (AMIA) que el 18 de julio de 1994 dejó 85 muertos, 300 heridos y daños millonarios. Esto, después de que el gobierno reveló encubrimientos e irregularidades en torno a la investigación obstaculizada abiertamente por Estados Unidos e Israel.

“No fue suicidio, fue magnicidio” y “Hasta que la memoria aturda” son algunas de las consignas que aparecieron en Twitter y Facebook con la oposición llamando hoy a la movilización en la pequeña Plaza del Vaticano a la que asistieron cientos de personas, no miles como esperaban los convocantes.

El acto fue convocado por Patricia Bullrich, actual presidenta de la ultraderechista Propuesta Republicana (PRO) y ex ministra de Seguridad de Macri, quien enfrenta acusaciones por violaciones a los derechos humanos cometidos por el ministerio a su cargo. También asistió la dirigente de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y el diputado Waldo Wolff, también de Juntos por el Cambio integrante de la poderosa Delegación de Asociaciones Israelita-Argentina (DAIA) que responde al gobierno derechista de Israel.

La dirigencia de la DAIA y la ahora también derechista AMIA decidieron no concurrir para no “politizar”. El acto tuvo como fin sostener la versión de que Nisman fue asesinado, sobre lo que no existe prueba alguna, y para ajustarse a la repetida consigna de Estados Unidos e Israel de acusar a los iraníes y a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Los discursos tuvieron el único objetivo de reiterar que fue un asesinato pese a que las investigaciones más serias determinaron que Nisman se suicidó, posiblemente inducido.

Fernández de Kirchner fue acusada en 2013 de firmar “un pacto clandestino e inconstitucional con la República Islámica de Irán, supuestamente para encubrir a funcionarios iraníes acusados sin pruebas por Estados Unidos e Israel un día después del atentado contra la AMIA. Lo que se intentó en el memorándum firmado por las cancillerías de Argentina e Irán, aprobado por el congreso aquí, era enviar a jueces argentinos a indagar públicamente en el parlamento iraní a los funcionarios de ese país acusados sin pruebas del atentado, ya que la república islámica no tiene acuerdos de extradición.

El tema de Nisman fue reinstalado ahora para montar un nuevo escenario de persecución contra la hoy vicepresidenta de la nación. La muerte de Nisman fue rigurosamente investigada por 13 expertos de la Corte Suprema de Justicia, a determinar que el ex fiscal fue encontrado muerto con un balazo en la sien y una antigua pistola que el día 17 pidió prestada al técnico informático Diego Lagormasino, porque decía que quería defender a sus hijas.

El departamento de Nisman estaba cerrado por dentro, y su madre, Sara Garfunkel, recurrió a un cerrajero para abrir la puerta de servicio. No había nada revuelto en el lugar y el cuerpo del fiscal estaba atravesado en el baño, impidiendo que se abriera la puerta, lo que sólo pudieron hacer los bomberos y expertos de la policía científica.

Todo indica, incluso las huellas de un material específico en su mano, que se suicidó pues no había huellas de ninguna otra persona en el lugar ni posibilidad de haber salido del baño. Tampoco las cámaras del lujoso edificio donde habitaba el fiscal captaron a otra persona.

Nisman había viajado de vacaciones con su hija mayor que cumplía quince años en enero de 2015 y fue imprevistamente llamado por alguien desde Argentina cuando estaba en el aeropuerto de Madrid, desde donde viajó el 12 de enero dejando allí a la adolescente para que esperara a su madre que estaba en Francia con su otra hija. Nisman estaba separado de su esposa desde hacia tiempo.

En Argentina el fiscal se reunió con las entonces diputadas del PRO: Bullrich y Laura Alonso que lo apoyaron en la denuncia contra la ex presidenta Fernández de Kirchner, el canciller Héctor Timerman- de la comunidad judía local- un diputado y tres dirigentes sociales, uno de ellos sirio libanés.

La denuncia fue presentada el 16 de enero y su lectura permitió ver que era una serie de suposiciones, testimonios de notas de diario y ninguna prueba, por lo cual los diputados oficialistas decidieron pedir su comparecencia en el Congreso para explicar la situación el día 19 de enero. Esta denuncia fue rechazada luego por jueces federales por su redacción y contenidos antijurídicos.

Su muerte un día antes de tener que explicar ante una Comisión del congreso la insólita denuncia llevó a investigar su vida y se supo que Nisman trabajaba para la CIA estadunidense y el Mossad israelí, y llevaba una doble vida, nocturna con encuentros y viajes con jóvenes modelos. También surgieron sus cuentas que determinaban que había conformado una millonaria fortuna, en bancos locales y de Estados Unidos y propiedades en Uruguay a nombre de su madre, quien el mismo día de encontrar muerto a su hijo, abrió la caja fuerte que este tenía y se llevó todo lo que había allí. En los días siguientes vació las cajas de seguridad bancarias donde tenía dinero y documentos.

Así como Estados Unidos e Israel acusan a Irán sin pruebas y paralizan las causas, también alentaron la versión del supuesto asesinato de Nisman por lo cual bajo el gobierno de Macri, la ministra de Seguridad Bullrich, tres años después del hecho pidió una “nueva pericia”, a la gendarmería que en este caso construyeron un escenario similar al departamento del ex fiscal para concluir, sin revisar los resultados de la autopsia, que el fiscal fue asesinado por dos personas.

Una investigación del periodista y abogado Pablo Dugan determinó que Nisman era muy corrupto y quería mantener la impunidad, y además determinó después de años de revisar los casi cien expedientes de la causa que el suicidio “está científicamente comprobado a través de la autopsia del cuerpo médico forense y de la pericia de mancha de sangre que hizo la Policía Federal”.

Esta causa como la de AMIA están marcada por las necesidades políticas de Estados Unidos e Israel. “No les interesa saber la verdad (…)“La única que investigó fue la fiscal Fein quien realizó una investigación perfecta y cuando estaba por dictaminar que había sido un suicidio le arrancaron la causa de las manos para hacerla federal y que pudiera convertirse en un asesinato a través de la pericia ridícula de la gendarmería”, concluyó.

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