Aprueba Cámara de Representantes juicio político contra Trump

Compartir en Facebook Compartir en Whatsapp

Nueva York. Donald J. Trump fue formalmente acusado con cargos que ameritan su destitución por la Camara de Representantes y así es solo el tercer presidente en la historia de Estados Unidos en ser “impeached”. Enfrentará un juicio político en el Senado en 2020.

La cámara baja aprobó los dos cargos de abuso de poder (por 230 a 197, dos demócratas rompieron filas) y obstrucción del Congreso (229 a 198, tres demócratas votaron en contra). Con ello culminó la fase de investigación, audiencias y formulación de cargos que se realizó durante las 10 semanas en la cámara baja.

Foto AP/ Patrick Semansky

La presidenta de la cámara baja Nancy Pelosi, al abrir el debate ante el pleno, declaró que Trump “no dejó otra opción” más que este proceso afirmando: “es un hecho que este presidente es una amenaza constante a nuestra seguridad nacional y a la integridad de nuestras elecciones, la base de nuestra democracia”. Afirmó que para defender la democracia heredada de los padres fundadores, “yo solemne y tristemente abro este debate sobre el impeachment del presidente de Estados Unidos”.

Poco antes, Trump, quien estaba observando el debate desde la Casa Blanca antes de partir a Michigan a un acto electoral donde estaba justo cuando fue “impeached”, comentó por tuit: “Pueden creer que yo seré impeached hoy por la izquierda radical, los demócratas que no hacen nada, ¡Y YO NO HICE NADA MAL! Una cosa terrible…”. Poco más tarde, envió otro mensaje denunciando las “mentiras atroces de la izquierda radical… demócrata” y reiteró que “esto es un asalto sobre América, y un asalto sobre el Partido Republicano!!!”.

Durante unas ocho horas diputados tomaron turnos alternando entre demócratas y republicanos para hacer declaraciones de uno a tres minutos, casi todas variaciones del guión empleado por cada bancada.

Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara Baja. Foto Chip Somodevilla/Getty Images/AFP

Los demócratas insistieron en que Trump había puesto en jaque la seguridad nacional, la integridad de las elecciones de 2020 y la democracia misma, que lo sigue haciendo y por lo tanto se tiene que actuar para destituirlo de su puesto. Repitieron que usó el poder de su puesto para presionar a un gobierno extranjero -en este caso Ucrania- para investigar a sus rivales demócratas y con ello invitó la intervención extranjera en el proceso electoral estadunidense. Y después intentó obstaculizar la investigación sobre los hechos.

“Nuestra democracia está en peligro”, subrayó el diputado Adam Schiff, presidente del Comité de Inteligencia quien encabezó la investigación. La consigna demócrata es que “nadie está por encima de la ley”.

Los republicanos defendieron a su jefe insistiendo en que no cometió ningún delito y descalificaron el proceso como injusto, parcial y denunciaron que era una “cacería de brujas”, y más que nada “una vendetta política”. Acusaron que todo este proceso es una maniobra para revertir la elección de 2016, algo que algunos calificaron -haciendo eco del presidente- como un intento de golpe de Estado. El líder de la minoría republicana, Kevin McCarthy, acusó que este proceso es en sí “un abuso de poder” por los demócratas.

A veces los argumentos fueron más coloridos, con uno afirmando que Poncio Pilatos le otorgó más derechos a Jesús durante su juicio que los demócratas a Trump, mientras otro sostuvo que esto es parte de una ofensiva de “los socialistas que han intentado arrancar a bebés de la matriz de mujeres” (o sea, por defender el aborto).

El momento “solemne”, según demócratas, y “trágico” según republicanos, a veces fue más bien un espectáculo que buscaba ser dramático y lleno de suspenso, con intentos de grandilocuencia sobre el destino de la democracia en el pais “único” del mundo, pero cuya conclusión ya estaba casi asegurada: un voto por el impeachment de Donald John Trump (por alguna razón, los republicanos insistieron en poner su nombre completo en los “artículos de impeachment”.

Y aunque todos hacían referencias a los “principios” de esta democracia, e insistieron en que estaban actuando para defenderlos, al pueblo estadunidense y la Constitución, el juego político-electoral de este proceso era lo que estaba guiando casi cada paso (con excepciones notables).

Aunque reporteros y comentaristas no dejaron de subrayar que el debate “épico” era muestra de la profunda “polarización” política de este país, en los hechos el voto sobre el impeachment se realizó como intermedio entre la aprobación bipartidista del presupuesto federal (incluyendo fondos para el muro fronterizo y un gasto militar mayor, prioridades de Trump) el martes, y la aprobación bipartidista esperada del tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá el jueves.

Ahora el balón del impeachment pasa a la cancha del Senado, donde se realizará un juicio político del presidente en 2020. Las acusaciones formales, o “artículos de impeachment” son trasmitidos de la cámara baja a la alta y el Senado se convierte en un tribunal presidido por el jefe de la Suprema Corte con los senadores asumiendo el papel de un jurado.

Se requiere un voto mínimo de dos tercios del Senado (100 curules) para declarar culpable de los cargos a un presidente, y con ello destituirlo. Los republicanos son mayoría en la cámara alta por lo cual se espera que todo culmine con el acusado absuelto.

Trump fue impeached justo 21 años despues del último presidente sujeto a este proceso, Bill Clinton, el 19 de diciembre de 1998.

Mientras procedía el voto en la cámara, Trump declaró ante su mitin en Michigan que “no hice nada mal” y empezó a intentar usar esta derrota para animar a sus bases en la “batalla” por su reelección.

Últimas noticias