Las "sardinas" antifascistas se preparan para desembarcar en Roma

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Roma. El movimiento de "las sardinas", que desafía a la ultraderecha de Matteo Salvini, se prepara para manifestarse por primera vez este sábado en Roma al ritmo del canto de la resistencia "Bella Ciao" y con el objetivo de sacudir las conciencias de Italia.

El movimiento espontáneo, que no quiere estar vinculado a algún partido, fue fundado por cuatro jóvenes desconocidos indignados con la línea política de Salvini de odio y exclusión.

Inesperadamente, el movimiento logró en tiempo récord reunir a mediados de noviembre a unas 15 mil personas en la plaza central de Bolonia, a la misma hora en que el líder de la ultraderecha reunía en un estadio de esa ciudad, bastión histórico de la izquierda, a unos cinco mil militantes.

Un verdadero fenómeno que con el nombre de un pequeño pez que se mueve en apretados grupos, las sardinas, y sin banderas, se ha extendido por todo el país, y se encara sin temor a uno de los tiburones de la política italiana.

Desde entonces han realizado una oleada de manifestaciones en ciudades como Milán, Turín y Florencia, Rimini, Parma, Perugia, Sorrento, Nápoles, Palermo y Bari.

"Somos antifascistas, estamos a favor de la igualdad y, por lo tanto, contra la intolerancia, a favor de la diversidad de género y contra la homofobia", dijo Mattia Santori, un investigador universitario, con cuatro empleos, de 32 años y uno de los fundadores.

Para el sábado los organizadores han recibido más de cien mil adhesiones en Facebook y las autoridades les han dado permitido manifestarse en la legendaria Plaza San Giovanni, donde se espera una multitud.

Un desafío para la política

"Es todo un desafío", reconoció Santori, quien pese a que se ha convertido en un mes en un personaje mediático, insiste en que no aspira a llegar al parlamento.

Junto con la guía turística Andrea Garreffa y el ingeniero Roberto Morotti, quieren devolver a la política su verdadero sentido y también mantener el espíritu divertido y fresco de la juventud, explicaron este viernes a la prensa extranjera.

El referente de la organización en Roma, el keniano Stephen Ogongo, de 45 años, periodista en Italia y activista antirracista, creó la página de Facebook del movimiento en la capital hace 15 días y luego se fue a dormir.

"Al día siguiente, cuando me desperté, había 10.000 solicitudes. Fue espectacular. Un día después éramos 20 mil", explicó.

"Lo importante es que participe mucha gente que está cansada de la cultura del odio. Que no soporta el lenguaje racista, fascista, discriminatorio y sexista", comentó.

El temor de que el racismo se normalice en Italia, con un Salvini que "ha logrado legitimar las peores formas de racismo", ha sido uno de los elementos de unión, mencionó Ogongo.

Y si bien no todos son jóvenes y se espera que el sábado participen romanos de varias generaciones, la popularidad de las sardinas ha puesto en cuestión a la clase política italiana y también al mismo movimiento.

"Estamos al principio, hace un mes no existíamos", reconoce Stephen quien además de despertar las conciencias pide que los políticos sepan tomar "decisiones responsables" y "cambiar de idioma".

Mattia Santori y sus amigos boloñeses quieren ir aún más lejos por lo que "se quieren tomar un tiempo" de reflexión con 160 miembros de todas las regiones.

Si bien se reconocen como de izquierdas, se sienten "un cuerpo intermedio", no quieren fundar un partido o remplazar a las asociaciones existentes.

Muchas "sardinas" hacen campaña por el clima, contra la mafia, la precariedad, el derecho a la nacionalidad para los inmigrantes o la defensa de diversidad de géneros.

La idea es "sacar nueva energía a través de una forma mucho más libre y espontánea", en un clima de fiesta, de participación, y con una organización "no jerárquica" que tenga "orientaciones precisas", subraya Mattia.

El objetivo por ahora es el de reconciliar a los italianos con la política y luchar contra la indiferencia.

 

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