Alberto Fernández promete reforma judicial en Argentina

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Buenos Aires. Una multitud que desbordó la Plaza de Mayo, ya sin las rejas que había colocado el gobierno saliente, y que se extendían por las calles adyacentes hasta el Congreso en la mayor manifestación de los últimos años, ovacionó emocionada hasta las lágrimas al presidente argentino Alberto Fernández y a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner esta noche en que la gran fiesta popular se extendió a todo el país.

Durante la mañana en un estremecedor discurso en el Congreso después de recibir de manos del saliente presidente, Mauricio Macri, los símbolos del mando, Alberto Fernández hizo varios y fuertes anuncios después de convocar a la unidad de toda Argentina: “En pos de la construcción de un nuevo contrato ciudadano social, vengo a convocar sin distinciones, para poner a la Argentina de pie”.

Más adelante y después de enumerar la situación del país, dar cifras de la pobreza, del hambre, de la inflación, de la enorme deuda y de la grave crisis en que está el país, anunció que para superar el muro de la injusticia “se va enviar al Parlamento un conjunto de leyes que consagren una integral reforma del sistema federal de justicia”.

Decidió la intervención de la Agencia Federal de Inteligencia “para impulsar así una reestructuración de todo el sistema de inteligencia e información estratégica del Estado y como paso inmediato derogar un decreto impuesto por el presidente saliente que “significó consagrar el secreto para el empleo de los fondos reservados por parte de los agentes de inteligencia del Estado”.

Anunció que esos fondos reservados, “no sólo dejarán de ser secretos, sino que serán reasignados para financiar el presupuesto del Plan contra el Hambre en la Argentina”, la prioridad máxima al comenzar el gobierno.

También decidió que lo mismo se hará con el resto “de los fondos reservados que el actual presupuesto nacional hoy prevé para las otras fuerzas armadas y de seguridad, que serán mantenidos como tales en la medida indispensable, sólo cuando necesidades estrictísimas de defensa y seguridad lo exijan, y siempre con un máximo nivel de control parlamentario (…) Lo digo y reitero con la firmeza de una convicción profunda. Nunca más al Estado secreto. Nunca más a la oscuridad que quiebra la confianza. Nunca más a los sótanos de la democracia. Nunca más es nunca más”, enfatizó.

Propuso el nunca más “a una justicia contaminada por servicios de inteligencia, operadores judiciales, procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos (…) a una justicia que decide y persigue según los vientos políticos del poder de turno. Nunca más a una política que judicializa los disensos para eliminar al adversario de turno”.

Recordó que este 10 de diciembre es el Día Internacional de los Derechos Humanos y “hoy otra vez, Argentina vuelve a comprometerse con el respeto a los derechos del hombre y a levantar ese compromiso como bandera inclaudicable en cualquier país del mundo” por lo cual se comprometió “a superar esta pobre calidad institucional en la que vivimos”, y añadió que es “tiempo de ciudadanizar la democracia. Una democracia sin justicia realmente independiente no es democracia (…) Solo existe una corporación de jueces atentos a satisfacer el deseo del poderoso y a castigar sin razón a quienes lo enfrenten”.

Destacó el deterioro judicial estos últimos cuatro, las persecuciones indebidas y detenciones arbitrarias inducidas por los gobernantes y silenciadas por cierta complacencia mediática y añadió que “nunca más es nunca más, porque una justicia demorada y manipulada significa una democracia acosada y denegada”.

Declaró la emergencia sanitaria ante la gravedad de la situación mediante el nuevo Ministerio de Salud, ya que Macri lo redujo a una secretaría.

"Necesitamos que toda Argentina unida le ponga un freno a esta catástrofe social. Uno de cada dos niñas y niños es pobre en nuestro país. Sin pan, no hay presente ni futuro. Sin pan la vida solo se padece. Sin pan no hay democracia ni libertad”, dijo.

Sobre el pago de la abultada deuda externa que deja Macri, Fernández dijo que “para poder pagar hay que crecer primero”, y recordó que “los acreedores tomaron un riesgo al invertir en un modelo que ha fracasado en el mundo una y otra vez”.

En relaciones internacionales, Fernández sostuvo que “vamos a robustecer el Mercosur (Mercado Común del Sur) y la integración regional particularmente con la República Federativa del Brasil. Seguimos apostando por una América Latina unida para insertarnos con éxito y dignidad en el mundo”.

Reafirmó el legítimo e imprescriptible reclamo por la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, con el acompañamiento de los pueblos de América Latina y el mundo al aseverar que “no hay más lugar para colonialismos en el siglo XXI”.

Planteó una nueva política ambiental inspirada en la Encíclica “Laudato Si” del Papa Francisco, Carta Magna ética y ecológica a nivel universal, y por eso se creó el Ministerio Ambiental.

Señaló que ciudadanizar la democracia también es respetar la libertad de expresión y todas las opiniones emitidas a través de los medios masivos de comunicación. “En tiempos de operaciones de intoxicación con noticias falsas a través de las redes sociales, necesitamos más que nunca de medios vibrantes, comprometidos con la información de calidad”, dijo a la vez que propuso otro manejo de las pautas de publicidad con justicia y revisar la grave situación creada en los medios.

Prometió enviar al Congreso una propuesta de transformación estructural de la política de seguridad ciudadana. “Debemos escapar del gatillo fácil y de las muertes por la espalda”, remarcó.

Ya en la noche Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner hablaron ante una impresionante multitud. Sus discursos fueron breves ante los manifestantes muchos de los cuales permanecían en vigilia desde ayer, y comenzó a revivir la alegría perdida, una atmósfera indescriptible, que cambió abiertamente el humor de la ciudad y que se mantuvo a pesar del calor cercano a los 40 grados y en un día laborable que no impidió que desde la mañana ya hubiera multitudes. Fue y será un día histórico para Argentina y la región.

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