"Tiempo de actuar", lema de cumbre climática en Madrid

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Madrid. El planeta está en grave riesgo; sus océanos, sus bosques, su riquísima diversidad de fauna y flora, y de manera alarmante, la supervivencia de la especie humana.

La 25 Conferencia de las Partes (COP25), máximo órgano de la Convención Marco de Cambio Climático de la Organización de Naciones Unidas, que empieza hoy y culmina el 13 de diciembre en Madrid, hará énfasis precisamente en la urgencia de actuar y aplicar las medidas pactadas hace tres años en el Acuerdo de París, para salvar al planeta de una catástrofe inminente.

Entre los objetivos inmediatos destacan la reafirmación del compromiso de cero emisiones de efecto invernadero de 2015, pero también poner precio al carbono, acabar con las centrales térmicas de combustibles fósiles y desarrollar programas globales para salvar los océanos, así como acordar la forma de compensar a los países pobres por la destrucción causada en gran medida por las emisiones de naciones ricas.

Estados Unidos, uno de los países más contaminantes del mundo, enviará una delegación de 16 congresistas encabezados por la líder demócrata Nancy Pelosi.

De parte del gobierno de Donald Trump acudirá una funcionaria del Departamento de Estado, la subsecretaria para Océanos, Asuntos Científicos y Ambientales Internacionales, Marcia Bernicat.

Estados Unidos reafirmará su retiro del Acuerdo de París y el discurso negacionista del cambio climático de Trump.

Faltarán a la cumbre India, China, Rusia, Reino Unido y Brasil.

Madrid será la sede de la COP25 por un efecto rebote; en realidad el encuentro estaba previsto para realizarse en Chile, donde ya tenían todo organizado, pero las protestas y la grave crisis de credibilidad que sufre el gobierno de Sebastián Piñera impidieron que se llevara a cabo en el país latinoamericano.

Se prevé que asistan algo más de 25 mil personas de más de 195 países (incluidos mil 500 periodistas).

En el imponente espacio previsto para el encuentro –cien mil metros cuadrados– ya está todo organizado para recibir a las delegaciones de más de 200 países que asistirán a la inauguración, pero sobre todo para que los ponentes, expositores, activistas, científicos y analistas discutan sobre el cambio climático y su paulatino pero constante avance en la destrucción del planeta.

De hecho, el primer gran acto público fue la rueda de prensa que dio el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el portugués Antonio Guterres, quien reconoció que la situación es incluso peor a lo que habían previsto en 2016 en París, por lo que es apremiante actuar. El punto de no retorno contra la crisis climática se nos viene encima; digo esto no como un grito desesperado, sino como un mensaje de esperanza porque nuestra agresión a la naturaleza tiene que parar.

Un simple dato confirma los peores temores: si persiste la situación actual se calcula un aumento de las temperaturas de 3.2 grados, más sequías, más incendios, más inundaciones y más experiencias de clima extremo.

Guterres advirtió que los cambios climáticos están ocurriendo más rápido de lo que se esperaba, por lo que los compromisos mundiales deben ser más ambiciosos. Y así lo transmitirá a los representantes de los 200 países que asistirán al encuentro, a los líderes sociales y al sector empresarial.

Inger Andersen, directora del Programa Ambiental de la ONU, coincidió en que debemos actuar con urgencia y responsabilidad.

Nos vemos obligados a un corte profundo en las emisiones, del orden de 7 por ciento anual, si queremos estabilizar la situación en la próxima década, explicó la ambientalista, que incluso llamó a los países asistentes a no esperar más porque no hay tiempo.

Entre los principales escollos que enfrentará la COP25 está el auge de discursos negacionistas, encabezado por Estados Unidos, seguido de Brasil, gobernado por el neofascista Jair Bolsonaro, y otras grandes economías como China, Rusia y los países árabes, que también ven con recelo la reducción de las emisiones por las consecuencias que pudiera tener en sus finanzas.

Se espera con interés la participación de la joven noruega Greta Thunberg, quien se dirigirá a los representantes de casi 200 países el 10 de diciembre, durante las jornadas en las que se intensificarán las negociaciones, dirigidas este año a terminar con los últimos cabos sueltos para implantar en 2020 el acuerdo adoptado en París en 2015.

Los organizadores han denominado a esta cita la cumbre de la ambición climática y el lema de este año es: tiempo de actuar.

No se descarta que la joven activista, quien atraviesa el Atlántico desde Virginia, Estados Unidos, hasta Lisboa, Portugal, en un catamarán para llegar a tiempo a esta cita, pueda asistir el día 6 a una marcha convocada para exigir a los líderes mundiales medidas concretas y urgentes para frenar el cambio climático, pero su presencia dependerá de los vientos que la llevan a Europa.

El actor Leonardo DiCaprio, uno de los activistas proambientales más importantes de Hollywood, negó que esté financiando organizaciones para prender fuego al Amazonas, como acusó el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, informó Notimex.

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