Día de Acción de Gracias, pero no para todos

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Nueva York. En el sagrado y patriótico Día de Acción de Gracias hubo el clásico desfile en Nueva York, las familias viajaron para festejar el banquete tradicional y otros se dedicaron a actos caritativas para darle de comer por lo menos un día al año a los pobres y desamparados, y el comandante en jefe -quien evitó su servicio militar- hizo un viaje sorpresa a un país ocupado por Estados Unidos durante casi dos décadas para darle las gracias oficiales a sus tropas.

Es el día nacional para “agradecer”, pero no para todos. El mito oficial del origen del día es alguna versión de cómo los 53 peregrinos anglos y 90 indígenas Wampanoag se sentaron juntos en Plymouth (en lo que sería Massachusetts) en 1621 para festejar la primera cosecha de los colonos lograda con la ayuda de indígenas.

Los indígenas compartieron técnicas de cultivo de maíz y de pesca que permitieron que los blancos -los primeros “inmigrantes indocumentados” en estas tierras- lograran existir.

Unos 16 años después esos colonos supuestamente tan agradecidos realizaron una masacre al incendiar un pueblo de sus vecinos indígenas matando a unos 500 de sus hombres, mujeres y niños. Los Días de Acción de Gracias siguientes, propuso el gobernador de la colonia, deben ser en honor a esa “victoria sangrienta” para dar “gracias a Dios que la batalla fue ganada”.

La historia de Estados Unidos nace con estos primeros encuentros entre los colonos blancos y las naciones indígenas. Según history.com, el gobierno de Estados Unidos autorizaría más de mil 500 guerras y ataques contra indígenas, “más que cualquier otro país en el mundo contra sus pueblos indígenas”. Cuando acaban las llamadas “Guerras Indígenas” a fines del Siglo 19, afirma, menos de 230 mil indígenas permanecían del total de entre 5 y 15 millones que habitaban América del Norte cuando llegó Colón a este continente en 1492.

No perecieron sólo por balas, sino por enfermedades que llegaron de Europa -algunas de las cuales fueron usadas conscientemente como armas de guerra contra comunidades indígenas- y otros como consecuencias de la expulsión de pueblos enteros obligados a migrar caminando a otras partes del país y colocados en “reservaciones”.

El Thanksgiving fue declarado como día feriado nacional por el presidente Abraham Lincoln en octubre de 1863.

“Hoy es un día doloroso en el cual la colonización, militarización y el intento de genocidio contra mi pueblo continúa, marca el inicio de una temporada de recordar las numerosas masacres que los pueblos nativos han enfrentando desde el primer contacto… Estas son las raíces de opresión que se han transformado en formas de imperialismo e intervencionismo estadunidense”, comenta Krystal Two Bulls, indígena Oglala Lakota y Cheyenne e integrante de la agrupación de veteranos de guerra About Face: Veterans Against the War.

“Estar en buenas relaciones es un concepto ético central para muchas naciones indígenas, implica reconocer la interdependencia mutua entre humanos y otros seres no humanos… eso es lo que probablemente estaban intentando los Wampanoag, Pequot y otras naciones al ofrecer su hospitalidad y compartir sus recursos con los colonos blancos, sólo para que eso fuera respondido con robo y asesinato”, escribió Joseph Pierce, profesor en la Universidad Stony Brook e integrante de la nación Cherokee.

“El excepcionalismo estadunidense depende de esa amnesia histórica, de olvidar a propósito lo que tuvo que ocurrir para que Estados Unidos exista como es hoy día… El Día de Gracias es parte de ese proyecto”. Pierce concluye, en su artículo en Truthout que “para que el Día de Acción de Gracias signifique algo más que la celebración del genocidio indígena, los blancos tienen que ser honestos consigo mismos sobre sus orígenes”, aconsejó.

Mientras tanto, el desfile procedió, muchos se quejaron de comer demasiado otra vez (aunque seguramente pocos se dieron cuenta que la receta tradicional del día es exclusivamente de ingredientes indígenas: pavo, camote, calabaza, arándano); otros más vieron los tradicionales partidos de futbol americano, y casi todos se prepararon para el día igual de sagrado que el Thanksgiving -el “viernes negro” dedicado al “shopping” con lo cual se inaugura la temporada navideña.

Sin embargo, hay indicios de que la historia real está interrumpiendo la narrativa oficial cada vez más.

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