Desde el otro lado/ Farsa en tres actos

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I.- Por segundo año, en el estado de California se quemaron miles de hectáreas de bosques, decenas de casas y lo más grave la pérdida de vidas. Las investigaciones sobre el origen de la mayoría de los siniestros apuntan a la colisión de cables de luz con los árboles enramadas cercanas.

II.- El gobernador de California ha manifestado su preocupación y alarma por esta situación que se ha vuelto crónica. Llamó la atención sobre la responsabilidad que pudiera tener la compañía energética PG&E, que abastece de gas y electricidad a la población del estado. El gobernador declaró que a esa compañía le preocupan más las ganancias de sus directores y accionistas que la seguridad de la población. Agregó que en California radican algunas de las corporaciones más importantes de tecnología por lo que es absurdo no se haya podido instrumentar un método que evite los incendios producidos por el roce de los cables con las matas y árboles que los circundan. La respuesta de la PG&E fue cortar el suministro eléctrico en cada ocasión que los vientos amenacen en producir el choque de cables y árboles. Ante el clamor por tan arbitraria medida, la respuesta de la compañía fue cortar los árboles cercanos a las líneas eléctricas.

III.- La mayoría de quienes cortan los árboles son mexicanos. El trabajo que realizan es altamente riesgoso debido a que deben escalar árboles de veinte metros o más de altura frecuentemente cercanos a cables de alto voltaje. Para esos trabajadores el riesgo es caer o inclusive electrocutarse es constante. Los accidentes son frecuentes y, para colmo, el salario que devengan es varias veces menor que los trabajadores de la compañía de luz, según comentan algunos de ellos. La compañía de luz no se hace responsable ni de los bajos salarios ni de las condiciones de trabajo debido a que, al igual que en otras empresas, las labores de limpieza, mantenimiento y la poda de los árboles, los realiza una tercera compañía.

Epilogo. - El justo reclamo del gobierno de California a la compañía PG&E, responsable de los incendios ocurridos en años pasados, indirectamente propició el deterioro de las condiciones de trabajo para los mexicanos contratados precisamente para evitarlos. Mientras tanto, el gobierno federal insiste en erigir murallas para coartar la llegada de esos mismos mexicanos que trabajan para salvar bosques y vidas en California y otros estados. Paradojas que se diluyen en ganancias, explotación laboral y xenofobia.

 

 

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