Difícil que venezolanos regresen a su país tras éxodo: ONU

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Bogotá. La crisis de migración venezolana ha entrado en una nueva etapa en la que muchas de las personas que huyeron del derrumbe económico y el torbellino político del país sudamericano difícilmente regresarán, señaló un enviado especial de la ONU.

El éxodo de más de 4,6 millones de venezolanos ha provocado un cambio irreversible en Latinoamérica, comentó Eduardo Stein el miércoles. Señaló que, aunque la crisis se solucionara de inmediato, muchos optarían por permanecer en el extranjero.

“Una buena cantidad de los que salieron ya no van a querer regresar”, dijo Stein. “Porque van a haber echado raíces en los países de destino”.

Como resultado, comentó, “la región entera ya no volverá a ser la misma”.

Hace unos días, la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados y la Organización Internacional para las Migraciones exhortaron a los países e instituciones extranjeros a que donen mil 350 millones de dólares para ayudar a que 317 organizaciones humanitarias y de desarrollo respondan a la crisis en Latinoamérica y el Caribe en 2020.

Según sus cálculos, unos 6,5 millones de venezolanos podrían estar viviendo fuera de la nación sudamericana para finales del año entrante si esta tendencia continúa, superando incluso a la cantidad de sirios que huyen de la guerra civil de su país.

“Las necesidades humanitarias son muy parecidas”, dijo Stein en referencia a la comparación con Siria. “Pero los mecanismos que produjeron el éxodo son bastante diferentes”.

Los venezolanos huyen de la hiperinflación de seis dígitos que ha dejado sin valor los salarios de muchas personas, cosa que dificulta o hace imposible la adquisición de productos básicos como alimentos y medicinas. A esto se suman las violaciones a los derechos humanos y un enfrentamiento político sin indicios de solucionarse.

La vecina Colombia ha sido el mayor receptor de migrantes y refugiados venezolanos, con más de 1,5 millones que viven en su territorio. Se prevé que estas cifras sigan aumentando mientras otros países endurecen los requerimientos para el ingreso a sus territorios.

La crisis ha recibido mucha menos atención y ayuda internacional que otras migraciones masivas. La jefa de asuntos exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini, dijo recientemente que era la “crisis de refugiados con mayor falta de fondos del mundo”.

La ONU ha pedido a los donantes que aporten 315 millones de dólares a Colombia mientras responde a las necesidades de salud, educación y de todo tipo de miles de venezolanos que siguen llegando a diario. Sin embargo, hasta agosto había recibido apenas 96 millones.

De acuerdo con las autoridades colombianas, eso equivale a 68 dólares por migrante venezolano, mucho menos de los más de 500 dólares proporcionados para cada refugiado sirio.

“Los países receptores tienen presupuestos exhaustos”, comentó Stein. Su “capacidad institucional” está “totalmente sobrepasada”, añadió.

El diplomático guatemalteco señaló que algunos gobiernos consideran que el éxodo venezolano es un problema que Latinoamérica debe resolver por su cuenta, y que sólo tiene implicaciones geopolíticas para Estados Unidos y Canadá.

Ante eso, Stein les recordó a los países europeos su participación para impulsar una solución pacífica a la ola de agitación que remeció Centroamérica en las décadas de 1970 y 1980.

El nuevo pedido de ayuda apunta a responder no sólo a las necesidades humanitarias inmediatas sino a ayudar a los venezolanos a integrarse en sus países adoptivos a largo plazo y ayudar a las poblaciones locales presionadas por su llegada.

Stein elogió la generosidad de los países receptores, pero advirtió que muchos migrantes venezolanos están topándose con hostilidad.

Entrevistas de la agencia de la ONU para los refugiados con migrantes venezolanos en Latinoamérica hallaron que el 46,9% ha padecido discriminación, respecto al 36,9 por ciento que lo sufrió meses atrás. En Colombia, 51,7 por ciento señaló ser objeto de actos discriminatorios, mientras que en Perú alrededor del 65 por ciento dijo que había sentido un rechazo generalizado con base en su nacionalidad.

“Se ha llegado en números tan grandes que hoy hay muchos brotes de rechazo”, dijo Stein.

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