Aún sin definirse quién gobierna en Bolivia

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La PazLa dimisión de Evo Morales, después de tres semanas de protestas contra su reelección y tras perder el apoyo de las fuerzas armadas, deja un vacío de poder en Bolivia, donde no se sabe quién tiene en este momento las riendas del país.

La Constitución establece que la sucesión recae primero en el vicepresidente, luego en el titular del Senado y después en el jefe de la Cámara de Diputados, pero todos ellos renunciaron con Morales.

La dimisión del vicepresidente Álvaro García, de la presidenta y el vicepresidente del Senado, Adriana Salvatierra y Rubén Medinacelli, y del titular de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, crearon por tanto una situación de incertidumbre y de vacío sobre la cadena de sucesión constitucional. 

En ese contexto, la segunda vicepresidenta del Senado, la opositora Jeanine Añez, reivindicó su derecho a asumir la presidencia de Bolivia. 

"Ocupo la segunda vicepresidencia y en el orden constitucional me correspondería asumir este reto con el único objetivo de llamar a nuevas elecciones", afirmó Añez, entrevistada por la televisora privada Unitel.

Morales dimitió de la presidencia el domingo, presionado por militares, policías y por la oposición, que le exigieron dejar el puesto que ocupaba desde 2006 con el fin de pacificar el país.

"Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales", dijo por la televisión desde Cochabamba (centro), mencionando a los líderes opositores que le acusaron de fraude electoral en los comicios del 20 de octubre.

Asamblea recibe renuncia

La Asamblea legislativa de Bolivia recibió el lunes la carta de renuncia de Morales. 

"Mi responsabilidad como presidente indígena y de todos los bolivianos es evitar que los golpistas sigan persiguiendo (...) Para evitar todos estos violentos sucesos y vuelva la paz social, presento mi renuncia", señaló Morales en el escrito, al que accedió Reuters.

Este lunes, en su cuenta de Twitter, Morales dijo que sus adversarios “asuman su responsabilidad de pacificar al país y garanticen la estabilidad política y convivencia pacífica de nuestro pueblo”.

Sin dar ninguna información sobre su paradero, el depuesto presidente agregó que  “el mundo y bolivianos patriotas repudian el golpe”.

La oposición le respondió y sostuvo que se trató de un movimiento civil, no un golpe.

“Es inaceptable que se interprete que hubo un golpe de Estado. Lo que se vivió es una acción popular democrática en las calles, en contra de la intención de Morales de no aceptar que hizo fraude electoral y que además pretendió ir a una nueva elección”, dijo Carlos Mesa, expresidente y candidato que obtuvo segundo lugar en los resultados preliminares de los comicios del 20 de octubre.

La salida de Morales provocó explosiones de júbilo pero también violencia en La Paz y otros puntos del país.

Morales denunció que había una orden de arresto "ilegal" contra él, una afirmación desmentida poco después por el jefe de la Policía, el general Yuri Vladimir Calderón. 

El expresidente, que se recluyó en algún lugar de la zona cocalera de Chapare, su cuna política, en el departamento de Cochabamba (centro) anunció también que "grupos violentos" habían asaltado su domicilio.

No está claro qué destino va a correr el exmandatario. Morales dijo que no abandonaría Bolivia, pero México ya le ofreció asilo, según anunció el canciller Marcelo Ebrard, que indicó que "20 personalidades del ejecutivo y legislativo de Bolivia" se habían refugiado en la embajada mexicana de La Paz.

 

  

 

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