Golpe de Estado en Bolivia

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La Paz. Ayer se consumó un golpe de Estado cívico, militar y policial en Bolivia, que obligó a renunciar al presidente constitucional, Evo Morales, así como a todos los funcionarios en la línea de sucesión: el vicepresidente Álvaro García Linera, la titular del Senado, Adriana Salvatierra, y el de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, para evitar un baño de sangre. Al cierre de esta edición se desconocía el paradero del primer gobernante indígena de este país, y reinaba el caos, la violencia y la incertidumbre, con turbas atacando incluso su casa, la de su hermana, otros miembros de su gobierno, líderes sociales y oficinas del hasta ahora gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), así como la embajada venezolana y amenazas a las legaciones de México y Cuba.

Lamento mucho este golpe cívico, declaró Evo Morales ayer desde Cochabamba al anunciar su renuncia a la presidencia en un mensaje a la nación, y advirtió que la lucha sigue, poco después de que el jefe de las fuerzas armadas, Williams Kaliman, y el de la policía, Vladimir Yuri Calderón, le exigieron su dimisión.

Denuncio ante el mundo y el pueblo boliviano que un oficial de la policía anunció que tiene instrucción de ejecutar una orden de aprehensión ilegal en contra de mi persona; asimismo, grupos violentos asaltaron mi domicilio. Los golpistas destruyen el estado de derecho, tuiteó el mandatario al cierre de esta edición.

Después, el comandante Calderón negó en entrevista para el canal Unitel Bolivia que haya orden de detención contra Morales y agregó que desconoce su paradero.

En su mensaje, que fue transmitido por televisión, Morales dijo: Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a mis hermanos, dirigentes sindicales. Para que no sigan quemando las casas de gobernadores, de asambleístas, de concejales, en referencia a los líderes opositores que convocaron las protestas en su contra, desatadas el día siguiente de los comicios del 20 de octubre, en los que ganó en primera vuelta.

Camacho, presidente del Comité Cívico regional de Santa Cruz y cabeza del levantamiento, tuiteó que la policía busca a Morales en el Chapare, provincia de Cochabamba, y que los militares le habían quitado su avión presidencial. El líder opositor, quien encabezó protestas contra el gobernante, declaró que se reunirá con el ejército y la policía para que haya un gobierno de transición y elecciones en 60 días.

El pronunciamiento de Kaliman y Calderón, las cabezas de policía y ejército, se dio luego de que Morales convocó a elecciones, después de que la Organización de Estados Americano recomendó anular los comicios, y en medio de amotinamientos policiales que comenzaron desde el viernes pasado en las ciudades de Cochabamba, Santa Cruz, Sucre y La Paz.

Luego de analizar la situación conflictiva interna, pedimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia, declaró el general Kaliman, quien fue agregado de defensa en Estados Unidos de 2013 a 2016, y anteriormente comandó la Fuerza de Tarea Conjunta contra el cultivo de coca.

Nos sumamos al pedido del pueblo boliviano de sugerir al presidente Evo Morales que presente su renuncia para pacificar al pueblo de Bolivia, indicó el general Calderón.

Más aún, el alto mando militar ordenó operaciones militares aéreas y terrestres para neutralizar a grupos armados irregulares supuestamente afines al gobierno, que atacaban a opositores que se trasladaban a La Paz para aumentar la presión contra Morales, informó la agencia de noticias Ap.

La Central Obrera Boliviana, uno de los principales soportes políticos de Morales, también le solicitó su renuncia para resolver la peor crisis política en 14 años. Le pedimos que reflexione este pedido que tiene el pueblo boliviano, si es por el bien del país que renuncie nuestro presidente, expresó su líder Juan Carlos Huarachi.

Tras la dimisión, el siguiente en la línea de sucesión era el vicepresidente Álvaro García Linera, pero también dejó el cargo; quien lo relevaría, Adriana Salvatierra, presidenta del Senado, hizo lo mismo, al igual que el tercero en la línea de sucesión, el titular de la Cámara de Diputados, Víctor Borda.

Entonces, la vicepresidenta del Senado y opositora Jeanine Áñez anunció que este lunes asumirá la presidencia.

La Asamblea Legislativa debe aprobar la dimisión de Morales y la cascada de renuncias que le siguieron, y hasta el cierre de esta edición no había hecho convocatoria alguna para analizar la salida del poder del primer presidente indígena de Bolivia, por lo que el Ejecutivo quedó acéfalo.

El hasta ahora partido gobernante MAS domina las dos cámaras del Congreso.

El país es escenario de protestas multitudinarias, paros y violencia que han dejado tres muertos y 300 heridos desde los comicios en los que Morales, en el poder desde 2006, ganó la relección para un cuarto mandato, en medio de acusaciones de fraude que hizo la oposicipon sin presentar pruebas.

Al comenzar la jornada, Morales convocó a nuevos comicios luego de que la OEA divulgó en la madrugada un informe en el cual sentenciaba que los comicios deben ser anulados porque hubo un montón de irregularidades.

Para la OEA resulta estadísticamente improbable que Morales le hubiera ganado a Mesa por 10 puntos para evitar una segunda vuelta.

En respuesta, opositores atacaron la casa del presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, en Potosí, y secuestraron a su hermano; Borda renunció de inmediato.

El ministro de Minería, César Navarro, dimitió igualmente luego de que su hogar, también en Potosí, fue incendiado por opositores.

El sábado, las casas de los gobernadores de Oruro, Chuquisaca así como la de hermana del mandatario fueron incendiadas por turbas.

También dejaron sus cargos los ministros de Hidrocarburos, Justicia, Trabajo, Economía, Deportes y Medio Ambiente, así como varios diputados y viceministros.

La renuncia de Morales fue celebrada por el ex candidato Carlos Mesa, quien pidió que se respete la sucesión presidencial establecida en la Constitución para que no se le dé al mandatario renunciante la excusa de calificar lo ocurrido como un golpe de Estado.

En La Paz y otras ciudades hubo celebraciones de manifestantes que coreaban sí se pudo, y en algunos lugares hubo incluso fuegos artificiales. La Plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio Quemado, la vieja casa de gobierno en La Paz, quedó atestada de gente festejando la renuncia del líder aymara.

En Cochabamba, La Paz y El Alto, seguidores del MAS se enfrentaron a las fuerzas de seguridad, pero no se informó de heridos o detenidos.

La fiscalía abrió una causa contra los siete miembros del Tribunal Supremo Electoral (TSE) por su presunta responsabilidad en las irregularidades detectadas por la OEA. La policía detuvo por la noche a la ex presidenta y el ex vicepresidente del TSE, María Eugenia Choque y Antonio Costas, después de que ambos renunciaron.

La embajada de Venezuela fue tomada anoche por encapuchados, informó la jefa de la legación, Crisbeylee González. “Con dinamita, encapuchados y con escudos han tomado la embajada de Venezuela en Bolivia. Estamos bien y a resguardo, pero quieren hacer una masacre con nosotros. Ayúdennos a denunciar esta barbarie”, clamó ante la televisora ABI y Prensa Latina.

 

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